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En la vieja factoría, ía, ía, o

LA LEGISLATURA ACABA CON EL INICIAL PACTO DE CC Y PP EN LOS CASOS 'EÓLICO' Y 'AMORÓS'

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"El Partido Popular, ante los casos de corrupción ?muy similares a los que yo denuncié en energías eólicas, urbanísticos, cohecho, etc.- que están en la mente de todos y que implican y salpican en Canarias, jurídica y políticamente, a varios cargos públicos del partido, no está actuando a la altura de las circunstancias que la regeneración democrática y la decencia y la honradez política requieren, desde hace tiempo, en estas islas". Extracto de Carta a Mariano Rajoy, por Francisco de la Barreda, ex presidente del PP de Tenerife, ex diputado nacional del PP y ex consejero de Industria y Comercio del Gobierno de Canarias. Abogado en ejercicio.

Sirvan las palabras de Francisco de la Barreda para definir lo sucedido este miércoles en el pleno del Parlamento de Canarias, donde Pinocho sería un aprendiz entre los oradores del grupo parlamentario de la derecha española y parte de los nacionalinsularistas. Es muy difícil de calificar lo ocurrido en una institución donde se supone que están los representantes de la voluntad popular (?), porque denominarlo esperpento sería denigrar a Valle-Inclán, ni tampoco se puede asimilar al teatro de la comedia, ni al teatro del absurdo, ni a la opera buffa, porque la dignidad de Darío Fo está a años luz de los escaños del Parlamento canario.

La legislatura casi empezó con el rechazo de CC y PP a la Iniciativa Legislativa Popular avalada por más de 56.000 ciudadanos para proteger el litoral de Granadilla, un ejemplo de cómo entienden la democracia, y se cierra con el mismo pacto entre ambas fuerzas políticas en relación con dos polémicos casos, la trama eólica y el informe de fiscalización de la Dirección General del Tesoro este miércoles, y con la aprobación en el límite de la Ley -o fuera de ella, según se mire- de 5.500 nuevas camas turísticas, lo que sucederá en la sesión que comienza a primera hora de la mañana de este jueves.

Sin sentido común

En el llamado caso eólico, el diputado socialista Santiago Pérez intervino para defender el voto particular de su grupo, en desacuerdo con el dictamen de la comisión de investigación pactado por CC y PP, aunque en realidad trató de decirles a las señorías de los otros grupos en qué consiste la labor parlamentaria en una sociedad avanzada, en un Estado de Derecho, en un país democrático. Fueron argumentos inapelables, más allá del texto del voto particular. Era una apelación al sentido común.

Porque lo contrario, imputar a un partido que está en la oposición una trama para favorecer a unos amiguetes es simplemente demencial. Según esta tesis, ni Luis Soria, siendo consejero de Industria, viajó a Alemania donde no visitó la empresa Enercon, ni el Cabildo de Gran Canaria tiene que ver con Megaturbinas, ni el propietario de Promotora de Recursos Eólicos se apellida Esquível, ni Celso Perdomo es del PP, ni el presidente del PP canario y del Cabildo se alojó en un chalet propiedad del mismo Esquível.

Según Jorge Rodríguez, portavoz del PP, el voto particular del grupo socialista se debe a que han actuado como "una jauría", porque están ansiosos de poder y tienen "ganas de revancha", porque no han evolucionado y mantienen en la esquina "al tío Pepe", pero no al de la botella "sino a Pepe Stalin" (parecía que se iba a referir a José Alcaraz).

Jorge Rodríguez, impasible el ademán, añadió que con ese voto particular los socialistas estaban "devaluando la política a la categoría de espectáculo", expuso que trataron de imponer "a grito pelado" unas conclusiones "de tintes folletinescos" y definió como "gran patraña" el texto de la oposición sobre la trama eólica. Para el portavoz popular, los socialistas "están sacando a pasear la ira que albergan; están decididos a todo, a insultar, a mentir y a intimidar. El único peligro son las mentiras patológicas".

Se las prometían muy felices José Manuel Soria, Jorge Rodríguez, José Miguel González y Adán Martín, en ese intercambio de cromos entre comisiones de investigación, de Eolo a Amorós pasando por Anfi Tauro (veremos qué sucede), cuando se levantó Juan Carlos Becerra para pedir el veto de la votación porque el dictamen pactado por CC y PP "es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos de Lanzarote", acogiéndose al artículo 89 del reglamento del Parlamento y al artículo 12.4 del Estatuto de Autonomía.

Se pidió un receso y el diputado popular Borja Martínez de Lugo se abalanzó sobre el diputado lanzaroteño Alejandro Díaz (ex del PP) con no muy buenas intenciones, emulando los insultos que dedicó el anterior presidente del Parlamento, José Miguel Bravo de Laguna, a otro diputado conejero, Luis Lorenzo Matas, lo que viene a demostrar que la mejor educación de los colegios de pago es algo relativo.

Sonrisa doblada

Tras un receso, y comprobarse matemáticamente, calculadora en mano, que dos tercios de 8 son 5,32 diputados, el presidente de la Cámara sostuvo que la petición realizada por Becerra necesitaban 6 diputados, un redondeo que se puso de moda con el euro. Becerra contestó que era imposible aportar 0,32 diputados, así que ante la evidencia de que la votación seguiría adelante se levantó de su escaño el socialista Julio Cruz y demostró que contaba con 3 de los 4 diputados de La Gomera para vetar la votación, para lo que no hizo falta receso alguno (ni calculadora).

Esta nueva iniciativa del poder gomero sacó de sus casillas a Jorge Rodríguez, mientras José Manuel Soria cruzaba su mirada con Adán Martín tras consultar el reglamento de la Cámara y José Miguel González esbozaba una breve sonrisa. Doblada. A las 18:35, Soria se levantó de su escaño y fue a hablar con José Miguel González, después de una triste intervención del presidente del Gobierno pidiendo serenidad en estos momentos finales de la legislatura porque juntos han hecho mucho por Canarias y no iban a dar ahora este espectáculo bochornoso. Quince minutos más tarde, Soria abandonaba la institución donde reside la soberanía popular canaria (¿o canalla?), mientras Rodríguez defendía el voto particular del PP respecto al dictamen del caso Amorós.

Pero el espectáculo sólo se ha aplazado 48 horas, ya que se ha convocado Junta de Portavoces a primera hora de la mañana de este jueves para convocar un pleno extraordinario y poder votar, esta vez sí, el dictamen que acusa al PSC-PSOE de estar detrás de la trama eólica, muy cerca muy cerca de Celso Perdomo, del PP, a quien Jorge Rodríguez sitúa como el origen de todo. Celso Perdomo, el director general de Industria del PP, nombrado por Luis Soria, hermano de José Manuel, candidato a sustituir a Adán al frente de este paraíso y que, en todo caso, pretende estar otros cuatro años viviendo de, y actuando en, la vieja factoría?ía, ía, o.

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