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Piratas Ecológicos

La organización Sea Shepherd se enfrenta a la pesca ilegal con tácticas que rozan el límite de lo legal. El buque ‘Bob Barker’ proviene de vigilar las aguas de Gabón y se avitualla en el puerto de Las Palmas 

El ‘Bob Barker’ supervisó las aguas del golfo de Guinea, destapando seis embarcaciones que realizaban pesca ilegal 

La Sea Shepherd realiza las labores de vigilancia que los gobiernos deberían hacer

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El buque ‘Bob Barker’, enfrentándose al pesquero 'Nishin Maru'

El buque ‘Bob Barker’, enfrentándose al pesquero 'Nishin Maru' Cedida a Canarias Ahora

Atracado entre enemigos está el M/Y Bob Barker, de la Sea Shepherd, organización que se dedica a vigilar e impedir la pesca ilegal de especies marinas. A un lado, la flota pesquera rusa con base en el Puerto de La Luz y de Las Palmas y, al otro, el Stena Drillmax, barco de perforación. “No es que me gusten particularmente”, reconoce la mánager del Bob Barker, Sonja Hyppänen. Llegaron el pasado 28 de septiembre, después de concluir su misión de control en las aguas del golfo de Guinea. Allí, colaboraron con el gobierno de Gabón y la isla de Santo Tomé y Príncipe para documentar las flotas pesqueras y evitar la pesca de especies protegidas como el tiburón azul. “Monitorizamos más de 40 barcos y descubrimos seis embarcaciones ilegales”, explicó Sonja. 

La organización Sea Shepherd (Pastores del Mar), fundada por el canadiense Paul Watson en 1977, se dedica a vigilar e impedir la pesca ilegal de ballenas, delfines, focas y otras especies, en los mares de todo el mundo. Casi 40 años después, la Sea Shepherd cuenta con ocho embarcaciones que realizan operaciones contra las pesca furtiva, y calculan que salvan la vida de unas 700 ballenas al año. Se financian gracias a las donaciones de sus seguidores y estrellas como Mick Jagger, Edward Norton, Orlando Bloom o Pierce Brosnan. 

Power Yoga Canarias ha ayudado al Bob Barker a conseguir donaciones. El pasado 15 de octubre realizó una sesión de yoga en La Barra de la playa de Las Canteras para obtener donativos. También realizó otro evento el 1 de noviembre en La Puntilla con la misma finalidad. “Mi cuñado es fan y sigue a la organización”, reconoce Sara Fanelli, cofundadora de Power Yoga Canarias, que se ofreció a ayudar a la tripulación.

“Buscamos el barco por todo el muelle hasta encontrarlo”, explica Fanelli, que invitó a la tripulación a hacer yoga. “También nos enseñaron el barco y la labor que realizan”, añade. 

Sus grandes patrocinadores dan nombre a sus embarcaciones. Bob Barker, presentador del programa El Precio Justo en EEUU, da nombre al buque atracado en Las Palmas de Gran Canaria. Curiosamente el navío, adquirido en 2009 por la Sea Shepherd, fue construido en 1950 como ballenero. “Adquirimos el buque del gobierno noruego”, explica Sonja, que recalca que “ahora lucha contra su función inicial”. 

Historia parecida a la de otro de sus buques, el Sam Simon, que toma el nombre del co-creador de Los Simpsons, adquirido en 2012 del gobierno japonés a través de una empresa fantasma de la Sea Shepherd. “Los japoneses no se lo tomaron nada bien”, asegura Sonja, quien inició sus periplos contra los balleneros hace seis años. “Tenía 28 años y comencé como voluntaria”, explica. Ahora, lleva dos años como trabajadora de la organización. 

La embarcación ‘Bob Barker’ atracada en el Puerto de la Luz.

La embarcación ‘Bob Barker’ atracada en el Puerto de la Luz. Cedida a Canarias Ahora

No es fácil dejar de lado la vida en tierra para dedicarse a salvar la fauna marina. “Hay misiones que se hace duro estar tanto tiempo lejos de tierra firme”, confiesa Klara Sahlin, tripulante del Bob Barker. Las misiones más duras que realiza la organización son en las aguas antárticas. “Alguien tiene que ir hasta allí para vigilar lo que se hace”, remarca Klara. El buque ya ha sido desplegado en hasta cinco misiones en el Antártico. “Es difícil aclimatarse a tanto cambio”, explica Sonja, que asegura que ahora la tripulación disfruta del buen clima de la capital grancanaria. 

Klara ya estuvo en Las Palmas de Gran Canaria hace unos años cuando se disponía a cruzar el Atlántico en un velero de 9 metros. “El Bob Barker es más grande, evidentemente, si no quieres hablar con alguien puedes evitarle”, bromea Klara, que asegura que entre la tripulación siempre hay buena sintonía. 

Aún no conocen su próximo destino. “Probablemente pasemos las navidades aquí”, explica Sonja, que no descarta que el Bob Barker participe en otra misión contra la flota japonesa en aguas próximas a la Antártida. “Son los más duros”, confiesa Sonja, que durante una maniobra de estorbo a los balleneros temió que hundieran el Bob Barker. “Hay una foto muy dramática del momento”, expone. 

La Sea Shepherd defiende la vida marina sin poner en riesgo vidas humanas. “Es parte de nuestro lema”, explica Sonja, que también confiesa que durante enfrentamientos con los japoneses han tenido tripulantes heridos. “Son momentos tensos”, añade. Sus técnicas de enfrentamiento a la flota japonesa se han hecho famosas por el mundo gracias al programa de Discovery Whale Wars (Piratas Ecológicos). 

Navío de ‘Sea Sheperd’ atracado en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria.

Navío de ‘Sea Sheperd’ atracado en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria. Cedida a Canarias Ahora

La estrategia de los barcos es seguir a los balleneros e impedir que puedan descargar a las ballenas pescadas a la nave nodriza que las prepara para su conservación. “Nos metemos entremedio del ballenero y el buque general para que la carne se pudra”, explica Sonja. Una maniobra arriesgada, ya que la carne se pudre después de 24-36 horas. También repiten la jugada cuando un ballenero se acerca a repostar. 

Su trabajo en Gabón y Santo Tomé y Príncipe poco tiene que ver con la lucha contra los japoneses. “Nos tienen como un grupo terrorista”, asegura Sonja. Sus maniobras para salvar a las ballenas rozan lo legal. Sea Shepherd se defiende ante aquellos que los llaman “terroristas del mar” indicando que se rigen por la Carta Mundial de las Naciones Unidas para la Naturaleza (1982) y otras leyes que protegen a las especies marinas. “No somos una organización de protesta, sino de intervención”, añade Sonja, que asegura que realizan la labor que los gobiernos no hacen en sus mares. 

El Bob Barker continuará con su labor, y cualquiera puede acercarse al muelle a dejar un donativo o ayudar. Los donativos no tienen porque ser económicos, ya que también recaudan comida, herramientas y otros utensilios. En Facebook tienen una wishlist con las cosas que necesitan para poder continuar con su labor de la protección de la fauna marina.

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