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Saint Louis ofrece a sus turistas cayucos como 'souvenir'

LA EMBARCACIÓN ES TODO UN SÍMBOLO EN LA CIUDAD

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Paradójicamente en Saint Louis, al norte de Senegal, se puede adquirir un mini cayuco de madera, blanco, rojo y azul, como souvenir. Hace años, quizás no hubiera sorprendido, ya que es el barco de pesca que se usa en la zona, pero ahora sí, pues es la piragua con la que han arribado miles de irregulares a Canarias y otros han perdido la vida en el intento.

Saint Louis es una ciudad colonial cerca del río Senegal que fluye hacia el Océano Atlántico. Durante más de dos siglos, ya que se fundó en el XVII por los franceses, fue uno de los lugares de donde partían los esclavos, que se enviaban desde África hasta América. En la actualidad, desgraciadamente esa historia se repite porque el hambre esclaviza a miles de personas en ese continente y esta urbe se ha convertido en uno de los puertos de los que salen los cayucos con inmigrantes irregulares que arriban a las costas canarias en busca de un futuro mejor.

Saint Louis es una de las ciudades más bellas de Senegal y de África occidental. De hecho, ha sido declarada hace unos años ciudad Patrimonio de la Humanidad. A pesar de que se palpa la pobreza en sus calles, se puede decir que "la que tuvo retuvo".

Esta capital de colonia francesa se encuentra situada en una isla. Está dividida en dos partes unidas por el bello puente de hierro de Faidherbe. Sus calles son estrechas, llenas de grandes mansiones de estilo colonial con vivos colores, balconadas, ventanales y barandas de madera "a las que les hace falta una mano de pintura y unos cuantos arreglos".

Cualquier turista que visite Saint Louis apreciará que fue un lugar que tuvo un "gran esplendor" que con los años poco a poco se ha ido apagando. La ciudad tiene entre sus edificios más destacados el Palacio del Gobernador y una catedral que data de mediados del siglo XIX.

Pero si algo destaca de ella es su gente. Aunque la mayoría de estas personas son pobres, no se les verá una mala cara porque el objetivo de muchos es vender souvenir a los turistas, puesto que es la manera de subsistir y dar de comer a sus familias.

Un cayuco, un símbolo

Así, a la salida de cualquier lugar turístico, siempre hay jóvenes y niños que intentan vender una guagua multicolor en miniatura, similar a la que recorre las calles de Saint Louis, o el cayuco ?el barco pesquero tradicional de esta costa de África.

El cayuco se ha convertido en una válvula de escape para los habitantes de Senegal y en general, del África occidental. No sólo para huir y lanzarse a la búsqueda de un mundo mejor en Europa, vía Canarias, sino también para alimentar a sus familias con el dinero que ganan vendiéndolo en miniatura como un souvenir.

El cayuco es todo un símbolo para este pueblo. Ha sido y es la piragua de múltiples colores que se puede encontrar en cualquier parte de la costa de Saint Louis porque es la que utilizan los pescadores y las mafias para trasladar personas.

Pero Saint Louis no es sólo cayucos, casas coloniales, palmerales. Esta ciudad destaca también por su gente. La amabilidad de sus habitantes se demuestra desde el conductor de la calesa de caballos, que pasea al turista, hasta el vendedor de un puesto y, a pesar de que muchos viven en la pobreza se les ve felices con lo poco que tienen.

En cualquier lugar se improvisa un mercadillo, sea en una plaza o en plena calle, por lo que da la sensación de que estos senegaleses son personas muy sociables y además, grandes comerciantes. Otra de las imágenes que se lleva el visitante de esta ciudad, es la de niños sentados en las aceras, casas con las puertas abiertas, pequeñas ventas en las que adquirir los productos alimenticios, algunas calles sin asfaltar?Es como si se retrasara el reloj del tiempo y se regresara a la Canarias de hace unas décadas.

Las mujeres van ataviadas con trajes frescos de vivos colores y los hombres también suelen llevar ropa ligera puesto que la humedad y las temperaturas son bastante altas en esta zona. Precisamente, quizás debido al calor, se toman la vida con otra filosofía y no padecen de estrés como muchos europeos.

En definitiva, Saint Louis no se ha hecho famosa por haber sido capital de la antigua colonia francesa en África ni por ser Patrimonio de la Humanidad, sino por ser el lugar de salida de muchos africanos que esperan alcanzar Europa a bordo de un cayuco. Pero esta ciudad además de que es la esperanza de escapar hacia el viejo continente para algunos inmigrantes, puede convertirse, si se invierte en ella y remodela, en uno de los motores económicos de África.

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