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Investigadores canarios comprueban que la distribución de oxígeno se mantiene constante en la Vía Láctea

El resultado del estudio, en el que han participado el Instituto de Astrofísica de Canarias y la ULL, sugiere que "podemos estar tranquilos a este respecto, no parece ocurrir nada extraño en los extrarradios de la Vía Láctea"

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La Vía Láctea sobre el camino del Valle de la cueva en el municipio de Antigua. (EFE/CARLOS DE SAÁ)

La Vía Láctea sobre el camino del Valle de la cueva en el municipio de Antigua. (EFE/CARLOS DE SAÁ)

Investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y de las universidades de La Laguna (ULL) y de Hong Kong han comprobado que la distribución de oxígeno se mantiene casi constante en la Vía Láctea, lo que quiere decir que en las zonas externas de la galaxia no se producen mecanismos complejos y exóticos.

El autor principal de el estudio que ha llevado a esta conclusión, César Esteban, profesor de la ULL e investigador del IAC, ha indicado que si el gradiente de oxígeno en las zonas externas del disco de la Vía Láctea presentase un aplanamiento, por disminución de ese elemento químico, supondría que en esa zona actuarían mecanismo complejos.

César Esteban ha indicado que el resultado de este estudio sugiere que "podemos estar tranquilos a este respecto, no parece ocurrir nada extraño en los extrarradios de la Vía Láctea."

Jorge García-Rojas, investigador en el IAC y también autor del artículo, publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, ha explicado que los resultados de este trabajo indican que los mecanismos que gobiernan la formación estelar y la evolución química en la Vía Láctea no sufren cambios sustanciales según su posición a lo largo del disco de la galaxia.

Laura Toribio, doctorada en el IAC, ha agregado que el resultado de este trabajo implica que los modelos más aceptados para la formación y evolución de la Vía Láctea, como son los denominados inside-out, pueden ser aplicados, al menos, a la mayor parte del disco galáctico.

Xuan Fang, investigador de la Universidad de Hong Kong, ha dicho que hasta ahora se disponía de espectros obtenidos con telescopios sustancialmente pequeños y muchas de las determinaciones de las abundancias químicas eran indirectas, sin la precisión suficiente para establecer sin lugar a dudas el comportamiento que ahora se ha encontrado.

En un comunicado del IAC se explica que durante la Gran Explosión ( Big Bang) que dio lugar al Universo solo se formaron dos elementos químicos en cantidades apreciables: el hidrógeno y el helio.

Casi todos los elementos químicos restantes, menos los creados artificialmente por el ser humano, los producen las estrellas durante su vida y en procesos asociados con su muerte.

En astrofísica, los elementos químicos más pesados que el helio se denominan de forma genérica "metales" y la proporción que tiene un objeto cósmico de los mismos es la "metalicidad", cuya cantidad media ha ido aumentado en las galaxias con el tiempo.

De entre los "metales", el oxígeno es el más abundante y, por lo tanto, se convierte en un indicador muy utilizado para estimar metalicidades.

Añade el IAC que todas las galaxias espirales, como la Vía Láctea, muestran que la cantidad de oxígeno que contienen disminuye según nos alejamos del centro galáctico, lo que se denomina el "gradiente de abundancia de oxígeno".

Ese comportamiento puede explicarse atendiendo a distintos factores relacionados, primero, con la distribución radial de los flujos de gas que experimenta el disco galáctico, y, segundo, con la formación estelar posterior.

Hace casi treinta años se encontraron indicios de que el comportamiento del gradiente parecía aplanarse en las zonas más externas del disco de la Vía Láctea, más allá del denominado "radio isofotal", situado a una distancia de 37.500 años luz del centro galáctico.

Este presunto aplanamiento ha carecido de pruebas observacionales contundentes debido a que las nebulosas ionizadas asociadas a la formación estelar (regiones HII), que son los objetos donde mejor se puede determinar la abundancia de oxígeno, son muy débiles y difíciles de observar en esas zonas tan lejanas.

Sin embargo, gracias, principalmente, al espectrógrafo OSIRIS del Gran Telescopio Canarias (GTC), ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos (La Palma), un equipo de investigación del IAC y de la Universidad de Hong Kong ha podido medir de forma precisa y por primera vez la temperatura en las nebulosas de esas zonas externas de la Vía Láctea y determinar la abundancia de oxígeno.

Con este trabajo se muestra que el aplanamiento no existe y que el gradiente de oxígeno se mantiene prácticamente constante hasta una distancia de 55.500 años luz del centro de la Vía Láctea, una fracción muy considerable del disco cuyo radio podría alcanzar unos 70.000 años luz.

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