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La muerte de la fiesta de La Rama, un trágico final sin intención

LOS FORENSES NO PUEDEN CONCLUIR QUE EL ACUSADO QUISIERA GOLPEAR A LA VÍCTIMA PARA MATARLA

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Los peritos forenses que declararon este miércoles en la vista que se celebra en la Audiencia de Las Palmas por el crimen que tuvo lugar en la fiesta de La Rama de Agaete de 2005 no pudieron confirmar que el acusado quisiera golpear a la víctima exactamente en el cuello para causarle la muerte.

Además, añadieron que tras realizar el examen de autopsia, el cadáver no presentaba heridas de defensa que evidenciaran una pelea previa, un dato que deja abierta la posibilidad de que Antonio Vega, el hombre que falleció, interviniese para separar a un grupo que se peleaba con Eliot Sadam A.N.

Los guardias civiles del departamento de criminalística evidenciaron en los análisis del acusado, un índice "muy elevado" de cannabis y cocaína, así como de alcohol. Estas cantidades provocaron tal y como explicaron los forenses, "una disminución en el control de los impulsos de Eliot, aunque no de su capacidad volitiva".

La víctima, que también había ingerido grandes cantidades de alcohol, anfetaminas, cocaína y cannabis, presentaba una sola herida en el cuello, "mortal de necesidad", y ningún otro signo de violencia. Esta herida, circular e incisa, albergaba aún al realizar el examen forense un cristal de botella en su interior, que le había sesgado la yugular y dejado a la vista el esternocleidomastoideo. La muerte se produjo por la pérdida ingente de sangre.

Si este mismo tipo de herida se hubiese producido en otra zona del cuerpo, no habría causado la muerte de Antonio Vega, explicaron los expertos. Así mismo, destacaron que es difícil aseverar que el ataque se produjera por un movimiento de la mano en zig-zag, como argumenta el acusado, aunque también hay que valorar la posición de la víctima y la distancia entre ellos. Por el contrario, sí vieron posible que la agresión la causara Eliot Sadam A.N. mientras se levantaba del suelo, una hipótesis que mantiene la defensa pues corrobora que el acusado se había caído al recibir un golpe previo.

El Ministerio Fiscal, tras emitir su informe de conclusiones, ha cambiado la petición de condena de 11 años a 9, pues ha valorado la eximente incompleta por el consumo de drogas y alcohol. Por su parte, la acusación particular (solicita 16 años de prisión por asesinato) y la defensa (2 años por homicidio imprudente), elevaron a definitivas sus peticiones.

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