Las víctimas de Churruca sufrieron agresiones sexuales y una brutal paliza

Eloy Ortega González y Pedro Ortega Machado, la pareja cuyos cadáveres fueron encontrados en su domicilio de la calle Churruca de la capital grancanaria en septiembre de 2004, sufrieron agresiones sexuales y una “brutal” paliza antes de morir estrangulados con cables, según la forense.

Así lo manifestó este miércoles la forense Luisa García Cohen en la vista oral del juicio ante el tribunal jurado que se sigue en la Audiencia de Las Palmas por este doble crimen, donde destacó que los cadáveres, que encontró la asistenta de las víctimas a primeras horas del 30 de septiembre en el sofá del salón, en el caso de Pedro, y sobre la cama del dormitorio, en el de Eloy, fueron colocados “después de muertos” en esos lugares “donde querían que los encontraran”, en “un escenario muy preparado”.

La forense también afirmó que los actos de los cuatro presuntos autores materiales del doble asesinato “estuvieron meditados y dirigidos a un fin”, el de causar las muertes de sus víctimas, ya que “es difícil pensar que cuatro personas entren en una casa y encuentren de inmediato los cables” de teléfono que usaron para asfixiar a las víctimas.

Según las conclusiones de la forense, el primero en morir, de forma brusca y a manos de dos a más personas, debido a su altura y corpulencia, fue Pedro Ortega, quien fue encontrado tumbado boca a abajo en un sofá y con cables anudados al cuello, en los muslos y en las piernas “en una forma inhabitual de atar”.

La forense sostiene que a Pedro lo mataron en el suelo y que para ello hubo que tirar “con mucha fuerza” del cable que tenía anudado al cuello hasta causarle el “estrangulamiento horizontal” que le causó una muerte “súbita”.

''Participación de dos o más personas''

“Sujetaron con pies los hombros y tiraron del cable que estaba atado al cuello”, dijo García Cohen, quien descartó que en esta tarea participara una sola persona, ya que para inmovilizar “un cuerpo tan grande, que pesaba unos cien kilos” tuvo que ser necesaria la participación “de dos o más personas” que tenían una “intención clarísima de estrangularlo, por la fuerza que se empleó”.

La muerte de Eloy Ortega fue más lenta que la de su compañero y la “bronquitis y rinitis aguda” que padecía agravó la insuficiencia respiratoria que le causó “la doble mordaza”, confeccionada con una manga de camisa y un cable, que tenía sobre la boca.

La forense destacó que antes de ser colocado, boca abajo, en la cama donde fue encontrado muerto, a Eloy “le pisaron la cabeza”, seguramente en el suelo, lo que le produjo un primer momento de inconsciencia.

Luego le amordazaron y le ataron a la cama, “de tal forma que si se movía se estrangulaba más todavía”, refirió.

Pese a ello, al tener las manos atadas a ambos lados de su cuerpo, Eloy fue capaz de “retirar” parte de la manga de camisa que le cubría la boca “para respirar”, lo que no le salvó de sufrir un “shock” más prolongado, como consecuencia de “sofocos producidos a intervalos” que podrían responder a las sucesivas amenazas de que fue objeto.

Antes de morir por asfixia, los dos hombres fueron víctima de agresiones sexuales, como demuestran los “desgarros” que tenían en sus anos y que fueron hechos al introducir objetos de gran tamaño y diámetro, unas heridas que no pueden corresponder a una relación sexual previa que hubiera habido entre ellos, dijo.

La forense consideró que Pedro y Eloy pudieron estar expuestos a estas agresiones durante unas cuatro horas y que sus muertes se produjeron unas seis horas antes de que practicara una primera inspección ocular a los cuerpos.

Según el informe de la forense, los autores materiales de sendas muertes actuaron con plenas facultades mentales y sin estar bajo los efectos de bebidas alcohólicas o sustancias estupefacientes.

El fiscal elevó este miércoles a definitivas sus conclusiones provisionales por las que pide para cada uno de los presuntos autores materiales del crimen, Miguel Ángel Rodríguez Mihalic, alias Nano, de 36 años; Luis Rogelio Valido Martín, alias Güi, de 22 años; José Claudio Galván Mihalic, alias Chino, de 35 años, y Fernando Romero Rojas, alias Nandy, de 26 años, 52 años de cárcel por dos delitos de asesinato, dos de detención ilegal y uno de robo con violencia.

Para un quinto acusado de un delito de encubrimiento, Sergio Santana Sánchez, el fiscal ratificó este miércoles su petición de dos años de prisión.

Las acusaciones particulares elevan a tres años la pena de cárcel para Sergio Santana y piden para cada uno de los presuntos autores materiales de las muertes penas de cárcel que oscilan entre los 65 y los 67 años.

La defensa del acusado conocido como Güi, que en un principio pidió su libre absolución, solicitó este miércoles una pena por un robo con violencia; la de Nandy que sea culpado, en todo caso, con 3 años de cárcel por ser cómplice de un homicidio imprudente, con el atenuante de haber colaborado con la Justicia; la del Chino pidió una pena por un robo con violencia y la de Nano su libre absolución, al mantener que éste “no estuvo allí el día de los hechos”.

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