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Poderoso caballero es don Petróleo

El poderío del petróleo se apreció sin disimulo en el hotel AC, el viejo pero renovado Don Juan de Las Palmas de Gran Canaria, propiedad de Antonio Catalá. Repsol lo convirtió por unas horas en su sede central, con control de acreditaciones en el vestíbulo, con uno de los tres ascensores bloqueados para el uso exclusivo del personal de la compañía, y con el desvió de periodistas y de usuarios a los montacargas cuando Brufau entró en el establecimiento. Unos escoltas tamaño armario de cuatro puertas evidenciaban las estrictas medidas de seguridad que lo acompañan. El poderío se confirmó en la sala de la planta 22 habilitada para la ocasión, con una puesta en escena cuidada, mil veces ejecutada y desde luego eficaz. Brufau entró a saco una vez dio comienzo la conferencia de prensa: "Vengo a pedir el soporte de los cabildos de Lanzarote y Fuerteventura para que en esas islas estén las instalaciones logísticas". Tuteó en todo momento a los periodistas y se marchó tras la última pregunta alegando que tenía que irse a Estados Unidos (el avión de la compañía le esperaba en Gando). Las azafatas entregaron a cada periodista una bolsa corporativa con unos obsequios muy intencionados, a la par que elocuentes: una botella de vino de la bodega de Juan Francisco Rosa, Stratus, expedientada por ilegalidades urbanísticas (como sus dos hoteles), y un queso semicurado de Queserías Maxorata, propiedad del padre de la diputada del PP Celia Alberto, Alfredo Alberto. Un lápiz de memoria y un tarjetón anunciando que el queso y el vino escogidos "se incorporarán próximamente a la selección de productos de calidad garantizada de las estaciones de servicio Repsol" completaban el lote.

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Cuatro empleos por millón

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, durante la rueda de prensa que ofreció hoy en Las Palmas de Gran Canaria para explicar los proyectos de la compañía para buscar yacimientos de hidrocarburos en aguas cercanas a las islas de Lanzarote y Fuerteventura, a los que se oponen las principales instituciones de Canarias. EFE/Elvira Urquijo A.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, durante la rueda de prensa que ofreció hoy en Las Palmas de Gran Canaria para explicar los proyectos de la compañía para buscar yacimientos de hidrocarburos en aguas cercanas a las islas de Lanzarote y Fuerteventura, a los que se oponen las principales instituciones de Canarias. EFE/Elvira Urquijo A.

Pero esa cuidada rueda de prensa, esa demostración de poderío ejecutada este jueves en Las Palmas de Gran Canaria, no parece que vayan a surtir efectos sanadores en la imagen que de Repsol tienen los medios informativos canarios, o al menos los periodistas allí destacados. Las preguntas no fueron todo lo amables que cabría esperar ante un personaje de ese calibre. Es más, algunas de ellas llegaron a incomodar a Brufau, que se contuvo siempre de manera elegante excepto cuando tocó descalificar a Canarias y a sus representantes institucionales por un debate que calificó de "político y no social o económico", como si la política energética de un Gobierno fuera innegociable cuando está en presencia el petróleo. Al presidente de Repsol le llama la atención que Canarias no quiera tener plataformas cerca cuando en Malibú, en Río de Janeiro o Tarragona las tienen más cercanas a las costas y nadie protesta. Resaltó que el mundo nos mira "atónito" por dudar ente este colosal negocio que promete tanto maná. Olvidó, claro, porque no es su compañía la perjudicada (Soria no lo permitiría), que el PP de Valencia se ha opuesto a prospecciones en sus costas, como ha quedado sobradamente acreditado. Al PP, por cierto, lo dejó en pelota picada cuando desmintió con cajas destempladas la remota posibilidad de que Marruecos pueda tocar un barril de las cuadrículas a este lado de la divisoria imaginaria: "Son dos plataformas distintas". Como dejó en evidencia a los que profetizan decenas de miles de puestos de trabajo. En el mejor de los casos, encontrando crudo en los tres pozos a los que tienen echado el ojo (Sandía, Plátano y Zanahoria) pueden alcanzarse los 5.000 empleos, a razón de cuatro por cada millón de dólares invertidos. También desautorizó a los que destacan el peligro proclamando que los que hablan de afección al agua potabilizada en caso de derrame "no saben lo que dicen" porque el petróleo flota y las tuberías de las plantas desaladoras están en el fondo. O asegurando que "no contemplamos los siniestros porque si así fuera nos dedicaríamos a hacer hoteles", lo que seguramente hará las delicias del empresariado turístico local. En varias ocasiones aseguró que no va a haber peligro de ningún tipo porque Repsol está acostumbrada a perforaciones en aguas profundas y que su nivel de seguridad está internacionalmente testado. Su encendida defensa de la seguridad le condujo a pronunciar una afirmación que él mismo desinfló: "Por cada 50.000 sondeos se produce un vertido. O dos". Como Rajoy en el caso Bárcenas: "Todo es falso. Menos alguna cosa".

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Brufau se desata

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, durante la rueda de prensa que ofreció hoy en Las Palmas de Gran Canaria para explicar los proyectos de la compañía para buscar yacimientos de hidrocarburos en aguas cercanas a las islas de Lanzarote y Fuerteventura, a los que se oponen las principales instituciones de Canarias. EFE/Elvira Urquijo A.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, durante la rueda de prensa que ofreció hoy en Las Palmas de Gran Canaria para explicar los proyectos de la compañía para buscar yacimientos de hidrocarburos en aguas cercanas a las islas de Lanzarote y Fuerteventura, a los que se oponen las principales instituciones de Canarias. EFE/Elvira Urquijo A.

Si la intención era provocar a las instituciones, políticos, partidos y ciudadanos contrarios a las prospecciones petrolíferas en Canarias, Antonio Brufau, presidente de Repsol puede sentirse orgulloso. Lo ha conseguido. S u rueda de prensa de este jueves en Las Palmas de Gran Canaria logró cabrear de manera supina a los sectores más combativos de Coalición Canaria, con el presidente del Cabildo de Fuerteventura al frente. Su mensaje central, como impecable comunicador que es, lo soltó al principio, a la mitad y al final de su intervención: vengo a proponer a Lanzarote y a Fuerteventura que sean las bases logísticas de nuestras prospecciones, que acepten el dinero del petróleo en nombre de los parados de Canarias y que no sigan abochornando al mundo, que "mira atónito" al Archipiélago. Se desató por momentos, y si no fuera por su directora general de Comunicación y Presidencia, sentada a su izquierda, que le llegó a pedir en al menos una ocasión que callara, su discurso habría sido aún más incendiario contra los contrarios a su negocio. Despreció con mucha elegancia a las instituciones canarias, al presidente del Gobierno y de los cabildos orientales, y hasta ridiculizó a sus propios hooligans del PP al desmentir categóricamente la memez de que el petróleo que no se saque a este lado de la mediana imaginaria lo sacará Marruecos; o al sostener que, en la hipótesis más optimista, el empleo directo que genere la explotación petrolífera a pleno rendimiento no superará las 5.000 personas. Y eso "si los canarios y las empresas se ponen las pilas". No eludió ninguna pregunta y sin pretenderlo en absoluto confirmó, por si había alguna duda, la estrecha relación y connivencia que existe entre la compañía que preside y el Ministerio de Industria y Energía. Brufau rechaza enérgicamente esa acusación por relacionarla directamente, y sin que apenas nadie lo haya hecho, con el cohecho, con la remota posibilidad por él negada de que el PP o el ministro Soria hayan sido untados por Repsol. "Quien diga eso tiene que ir al juzgado o meterse directamente en prisión", enfatizó en el momento más tenso de su encuentro con la prensa isleña. No consta ninguna acción penal en cualquiera de esas direcciones.

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Alarma (palmera) en CC

Nadie del PSOE salió este miércoles a los pasillos del Parlamento de Canarias a declarar a los periodistas que exigiría a su socio en el Gobierno, Coalición Canaria, una renegociación de las consejerías ante la ruptura en la disciplina de voto vivida en la Cámara en la votación de los Presupuestos para 2014. Nadie en el PSOE parece haberse inquietado en la misma proporción que un sector amplio de CC aparentó inquietarse el lunes, cuando se conoció la moción de censura de los ya expulsados consejeros socialistas en el Cabildo de La Palma contra su presidenta, la nacionalista Guadalupe González Taño. Nadie en CC salió tampoco a valorar la moción de censura en Los Llanos, que este mismo miércoles descabalgó al PP de esa alcaldía para devolvérsela al ganador de las elecciones, precisamente CC, en lo que puede leerse como un reposicionamiento hacia las tesis oficiales del PSC de no pactar con los populares bajo ningún concepto. Silencio absoluto. No ocurría lo mismo en la reunión que por la noche celebraron los nacionalistas en Gran Canaria con la intención ?programada de antemano- de debatir sobre los presupuestos aprobados, intención que fue inmediatamente sustituida por un análisis de lo ocurrido con la abstención en la votación de las cuentas autonómicas de los diputados palmeros José Luis Perestelo y Nieves Rosa Pulido. A la espera de que Barragán dé señales de vida, nos consta que hay alarma porque no parece que sea sólo el PSOE el que se desarbola en La Palma. La marcha de Perestelo a Nueva Canarias podría desembocar en un cisma de alcance no conocido hasta el momento, lo que colocaría a Antonio Castro en una situación que comprometería bastante sus legendarias posturas de fuerza hacia la dirección regional de su partido. Desde Nueva Canarias se desmiente cualquier información que tenga que ver con una ganancia de pescadores ante la revoltura reinante, pero los rumores se disparaban en todas las direcciones, incluida la vecina isla de El Hierro.

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Repsol habla

Brufau sabía que este miércoles iba a hacerse pública la sentencia del Prestige, y seguramente manejaría la posibilidad de que saliera como salió. Aun así programó para hoy jueves, en Las Palmas de Gran Canaria, una inesperada rueda de prensa que fue convocada por su departamento de Prensa (esta vez no ha sido el Ministerio de Industria el que ha hablado en nombre de Repsol) a las cuatro de la tarde de ayer, hora del meridiano de Orchilla. Será la primera ocasión que la prensa de Canarias tenga para preguntarle por tantas y tantas cosas que solo hemos oído de momento en boca de su ministro de jornada, José Manuel Soria, o de alguno de sus voceros, como la delegada del Gobierno, el último cargo público que ha anunciado asuntos energéticos del vecino Reino de Marruecos, seguramente con la intención de que despierte en el público municipal y espeso el sentimiento patrio de que, puestos a correr riesgos ambientales, que el petróleo lo saque España. Entienden por España, dicho sea a modo de adelanto, lo que haga una UTE de la que forma parte una compañía, Repsol, cada vez con menor participación nacional, y con los otros socios vendiendo su parte de las autorizaciones otorgadas por el actual Gobierno. La rueda de prensa de Brufau debe atender a la inminencia de los sondeos, a la acción de Marruecos o vaya usted a saber qué circunstancia sobrevenida que le ha aconsejado a responder directamente al presidente de la compañía. Nuestros lectores tendrán cumplida cuenta de esa rueda de prensa, a donde destacaremos a dos periodistas.

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Nunca Mais y Brufau

El prestige y sus efectos devastadores.

El prestige y sus efectos devastadores.

No es necesario leerse la sentencia, profundizar en los fundamentos jurídicos que han conducido a la Audiencia Provincial de A Coruña a dejar sin culpables la catástrofe ambiental y económica originada por el hundimiento del Prestige. Sus motivos habrán tenido los magistrados para no apreciar dolo o negligencia en el comportamiento de los acusados, incluso para atreverse a elogiar la gestión de la crisis llevada a cabo por el Gobierno de Aznar, que como toda autoridad, destacó al director general de la Marina Mercante, el que mandó al petrolero a alta mar a hundirse con una coletilla que pasará a los anales de la consistencia técnica con la que se tomó esa decisión: "Y a rezar". Lo evidente es, sin embargo, que la sentencia ha provocado la natural indignación de los más directamente afectados y de todos los españoles que esperaban que se señalara a algún responsable, por muy escondido que pudiera estar en ignotas montañas o conocidas think tank de pensamiento conservador. El petróleo forma parte de nuestra existencia, y los daños que ocasiona son tenidos por el tribunal y por un amplio sector de esta sociedad como connaturales y, como tales, llevaderos con la misma resignación cristiana con que el director de la Marina Mercante invocó en aquellos fatídicos momentos la oración. Contrariamente a lo que ocurre ante una sacudida social como la provocada por el Prestige, no se conoce ninguna reacción del Gobierno del PP anunciando una reforma del Código Penal que endurezca las penas para los autores directos, indirectos, piadosos o herejes que perpetren con su negligencia un daño tan profundo al medio ambiente y a las economías de miles de personas. Otros países teóricamente más insensibles y mucho más vinculados con el poder del petróleo, han sido más contundentes. Véanse las fuertes multas recaídas sobre BP por el tristemente famoso accidente de la plataforma Deep Water en el Golfo de México: 4.500 millones de dólares (3.500 millones de euros). Cierto es que hubo once muertos, pero la mayor parte de la multa (1.250 millones) se destinó a mejora ambiental, y otros 2.394 millones de dólares a la Fundación Nacional de Pesca y Vida Silvestre. España no fue capaz ni siquiera de sentar en el banquillo al armador del buque. En este contexto tan poco propicio para hablar de las bondades del petróleo, se presenta en Las Palmas de Gran Canaria el presidente de Repsol, Antonio Brufau, para conceder su primera rueda de prensa desde que José Manuel Soria recuperó para esa compañía los permisos de sondeos en aguas cercanas a Canarias.

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Arcadio, despistado

El portavoz socialista en Los Llanos, tras la censura de este miércoles.

El portavoz socialista en Los Llanos, tras la censura de este miércoles.

En medio de la revoltura política que se vive estos días en Canarias, con el PSOE dando muestras de desquicie en Tenerife (la Ejecutiva no sabe cómo gestionar la suspensión del comité regional del sábado); con Manolo Marcos en La Palma metiendo (a su ritmo) a los suyos en cintura; con Alpidio Armas haciéndose fuerte en El Hierro, y con el PP diciendo una cosa ( "estamos preparados para echar a este pacto de perdedores") y su contraria ( "nos ofrecemos para gobernar con CC en Lanzarote", con el PSOE en La Palma, y con Margarona en La Graciosa), reaparece de manera inesperada el senador por Gran Canaria Arcadio Díaz Tejera. A su juicio, los seis consejeros socialistas expulsados en La Palma lo han sido de modo diferido, por emplear un término tan en boga, es decir, que están expulsados pero para apaciguar a Coalición Canaria porque, en unos meses, volverán a ser readmitidos. Tejera dijo a la COPE que eso "siempre ha pasado así y va a seguir pasando" y que los expulsados son los que representan las esencias del socialismo palmero. Da la impresión de que el senador anda un poco despistado y no ha seguido los últimos acontecimientos dentro de su partido, que de momento se ha mantenido inflexible con los rebeldes de Tacoronte y parece ir por los mismos derroteros con los de La Palma, que deberán traspasar las esencias a los que se queden dentro. Claro que, con declaraciones así, lo que consigue Díaz Tejera es fomentar el mismo mensaje que la gente de Anselmo Pestana está transmitiendo a los suyos para que la desbandada hacia la oficialidad sea la menor posible. Lejos de cabrearse mucho con el senador, dentro del PSOE se han tomado con mucha resignación sus afirmaciones: "Viaja demasiado y debió hablar bajo los efectos del jet lag".

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Dos peritos lo acreditan

La historia de esta trapisonda de José Luis Mena, auxiliado en la banda por su hermana Fátima, es tan larga como obscena. Muchos testigos que depusieron en el juicio que acabó con la carrera política de Ildefonso Jiménez lo atestiguaron: el ex jefe del Urbanismo teldense quería acabar con todo lo que tuviera que ver con Nueva Canarias y el equipo que gobernó durante años esa ciudad, el de Paco Santiago, en el que el concejal condenado era una pieza clave. Para llevar a cabo su propósito, Mena contó con la impunidad con la que siempre se movió en ese ayuntamiento, tanto en sus dependencias como en algunos despachos del edificio judicial de Telde. Así que, en 2005, cuando gobernaba el pacto entre el PP y Ciuca, reeditado luego en 2011 con el añadido de Coalición Canaria, Mena introdujo presuntamente en el expediente del caso Alisios un informe fechado en 2002 con el que Guillermo Reyes corrió raudo y veloz a los juzgados para interponer una denuncia por prevaricación. Como todos los grandes asuntos de esta banda, la causa recayó en la juez María de los Ángeles Zabala, que por supuesto dio pábulo a la acusación y denegó cualquier exigencia de investigación del denunciado, que alegaba que allí había una falsificación como la copa de un pino. Tuvo que ser la Audiencia Provincial la que obligara a la juez a abrir nuevas diligencias por falsedad en documento público. Para ello fue necesario el concurso de dos peritos. El primero de ellos, facultado para la práctica de estas pruebas por los juzgados de Gran Canaria y de Tenerife, concluyó que la firma del informe fechado en 2002 era idéntica a la del realizado en 2005. Tras este perito, la Guardia Civil envió los documentos a sus servicios centrales de grafología, en Madrid, desde donde informaron que ambos informes podían ser coetáneos. Personado Ildefonso Jiménez como acusación y Mena metido en un lío, éste recurrió ante la Audiencia Provincial la decisión del juez de mantener al ex concejal ejerciendo ese derecho en calidad de perjudicado. Vaya si es perjudicado: por culpa de esa presunta falsificación fue condenado por cohecho y, acto seguido, presentó su dimisión como concejal teldense. Mena se enfrenta a una petición del fiscal de cuatro años de cárcel y otros tantos de inhabilitación. Algo similar a lo que el perjudicado pide para él, aún sin conocer el resultado del recurso de su condena ante la Audiencia Provincial, que se sustancia en la misma sala que ahora ha quitado la razón a Mena y que lo ha condenado a las costas por este fallido intento. El acusado sigue al frente de los servicios jurídicos del Ayuntamiento de Telde. Qué peligro.

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Mena se la envaina

Poco a poco se van acercando las fechas en las que José Luis Mena, ex jefe de Urbanismo en Telde, ascendido ahora a responsable de los Servicios Jurídicos de ese malhadado Ayuntamiento, empiece a pagar por sus tropelías. Es, con diferencia y a pesar de los esfuerzos de otros, el funcionario sobre el que pesan más imputaciones y acusaciones a este lado del río Pecos, y todas ellas por un uso absolutamente pendenciero de su poder en medio del lodazal de políticos con los que se ha conchabado. Faycan, Grupo Europa, Doramas, Calero? son algunos botones de muestra del comportamiento de este individuo que, para bochorno de propios y extraños, encima se permite impartir doctrina acerca del honor y el buen nombre de las personas. La última que le acaba de caer ya se la deben haber notificado: un auto de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas por el que se le deniegan sus pretensiones de que el ex concejal Ildefonso Jiménez pudiera actuar contra él como acusación particular por la presunta falsificación de informes en un expediente urbanístico, el conocido como caso Alisios. El asunto tiene su enjundia porque por culpa de esos informes, el ex concejal de Nueva Canarias resultó condenado por prevaricación en sentencia de primera instancia que ya ha recurrido. Tras este auto, del que fue ponente el magistrado Secundino Alemán, José Luis Mena deberá sentarse pronto en el banquillo de los acusados para explicar cómo es posible que en el expediente de Los Alisios apareciera un informe firmado por él y tramitado por su hermana Fátima, funcionaria del departamento de Urbanismo, después de que el concejal firmara la cédula de habitabilidad de las viviendas de aquella urbanización. El sospechoso informe de Mena era, naturalmente, contrario a la concesión de aquellas cédulas, lo que dejó a Ildefonso Jiménez a los pies de los caballos porque, en teoría, había concedido los permisos con un informe técnico contrario. Por eso fue condenado sin que la juez que lo juzgó quisiera esperar a que se sustanciara primero si tal informe era o no falso.

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CC amaga; el PSOE encaja

El PSOE se despezará de lo lindo en Tenerife una vez más con la impagable ayuda de los que mirarán para otro lado ante las indisciplinas de los suyos. En La Palma, desde donde ya se anuncian renuncias colectivas (anoche se dieron de baja los 70 militantes de Breña Alta, con perdón), podría haber todavía algún margen para la negociación, salvo que el negociador sea tan torpe que se limite exclusivamente a hablar de más expulsiones sin tratar de salvar la parte del bosque que aún no se ha quemado. Muchos de los heridos pueden ser recuperables para la causa; otros ya tantean nuevos destinos políticos, particularmente Nueva Canarias, que se hace fuerte en la isla de la mano de los escindidos de CC por la vía de la extinta Ican y del nacionalista Perestelo, que está y se le espera. "A mí no me ha llamado nadie", resumía a título de desmentido el líder de NC, Román Rodríguez, a preguntas de este periódico. Del otro lado del conflicto, en Coalición Canaria, el golpetazo de la censura en La Palma se ha encajado con más profesionalidad, por decirlo de alguna manera. José Miguel Barragán ha ejercido su papel a la perfección anunciando que no se descarta renegociar el pacto y quitar al PSOE áreas de poder en el Gobierno, un anuncio con el que trata de calmar a sus fieras, particularmente las palmeras y tinerfeñas, pasando de puntillas por la ineludible consideración de que los socialistas censuraron a la presidenta González Taño después de que ésta los expulsara del poder en julio pasado sin que la dirección regional socialista dijera esta boca es mía. Muchos dirigentes nacionalistas volvían este martes sus ojos a Antonio Castro Cordobez, autor intelectual de este incendio, que traerá como consecuencia el pase a las colas del paro de un buen número de asesores y agregados que deberán abandonar sus despachos en el Cabildo si triunfa finalmente la moción de censura. Desde el PSOE no se respondía oficialmente a ese envite de Barragán sobre recorte de consejerías. Nadie tiene noticias de que Paulino Rivero ni siquiera se lo haya planteado. Pero un veterano pontificaba así desde su influyente retiro: "Más vale honra sin barcos que barcos sin honra".

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