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Andalucía y Susana, dos años después

Con la muerte política de Soria a punto de certificarse definitivamente, Fernando Clavijo descubre ahora a Susana Díaz, y ella está encantada

Hace dos años, dos, su antecesor, Paulino Rivero, se reunió con la lideresa socialista para abordar también la caduca financiación autonómica

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Paulino Rivero se reúne con la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.

Paulino Rivero reunido con la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, en julio de 2014 Canarias Ahora / Santa Cruz de Tenerife

Con el cadáver político de José Manuel Soria aún caliente, el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, lo ha sustituido por un nuevo referente político. Se llama Susana Díaz, es del PSOE, la lideresa del PSOE, nada menos, y la presidenta de la Junta de Andalucía. Si rehabilitó a Soria en vísperas de la campaña electoral del 20D, el presidente canario ha decidido que ahora es el momento de tomar de la mano a la que se perfila como futura dirigente federal del PSOE, ante la nada descabellada posibilidad de que el liderazgo de Pedro Sánchez quede definitivamente tocado a partir del 26 de junio. El nuevo idilio Fernando-Susana se certificó este martes en Sevilla en una visita institucional que, como mandan los cánones de los que viajan desde territorios de ultramar, se inició durante un día festivo, para conocer el terreno con anterioridad suficiente. Díaz y Clavijo, Clavijo y Díaz, se repartieron piropos y carantoñas al tiempo que se constituían como representantes de la “nueva política” y daban por inaugurado un nuevo momento en las relaciones entre estas dos autonomías que por tener tienen en común el mismo problema de todas las comunidades autónomas, el modelo de financiación, y en un grupo más reducido en el que ambas se encuentran destacadas, las altas cotas de paro. Bastaron esos dos referentes para rellenar una jornada de fraternidad que ya iremos viendo lo que dura porque es bueno recordar que con la financiación autonómica como telón de fondo, hace ahora dos años, en febrero y en julio de 2014, la presidenta andaluza ya celebró dos encuentros con el presidente canario, a la sazón Paulino Rivero, uno en Tenerife y el otro en Sevilla. Sin fastos ni faralaes, sin lisonjas ni proclamación de mutua admiración política. Pero la historia se ha repetido casi milimétricamente.

 

 

Los mismos temas

Si Clavijo y Díaz hablaron este martes de la necesidad de revitalizar la conferencia de presidentes autonómicos, Rivero y Díaz hablaron de revitalizar la conferencia de presidentes autonómicos, aparcada insultantemente por Mariano Rajoy. Si Clavijo y Díaz hablaron de turismo como motor de ambas economías, Rivero y Díaz emplearon exactamente los mismos términos para referirse a una industria que es vital en ambos territorios. Si Clavijo y Díaz resaltaron el derecho de todos los ciudadanos a tener las mismas oportunidades y las mismas coberturas sociales vivan donde vivan, Rivero y Díaz hicieron exactamente lo mismo hace dos años. Las diferencias aparecen marcadas por aspectos nada despreciables, como la revelación hecha este martes de que el paso del 70% del plátano de Canarias por Andalucía, donde al parecer experimenta su proceso de maduración, da mucho empleo en esa comunidad autónoma. Y otra diferencia nada baladí: mientras Susana Díaz y Paulino Rivero decidieron en 2014 hacer “un frente común” contra Mariano Rajoy por sus desplantes a ambas regiones, en esta ocasión al menos que se sepa ambos presidentes se han cuidado mucho de lanzar proclamas de ese calibre. Y eso que Díaz respalda la posición mayoritaria de su partido de no formar parte de una “gran coalición” con el actual Partido Popular de Mariano Rajoy, en claro contraste con la querencia indisimulada de Coalición Canaria por que sea esa la fórmula que triunfe a partir de esta segunda vuelta electoral que se avecina. Falta por saber si este viaje de Fernando Clavijo a la capital andaluza también será descalificado por la portavoz del PP en el Parlamento canario, María Australia Navarro, que tachó de inútil y oneroso el que hizo Paulino Rivero en 2014. Lo que sí parece evidente que aquellos propósitos jamás se alcanzaron, lo que desamina bastante a la hora de creer que en esta oportunidad todo será diferente porque haya llegado a la ciudad un político de “la nueva política”. Y tal. 

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