eldiario.es

Menú

Ay, los presupuestos

Tres meses después de prometer un giro radical, el Gobierno de Clavijo/Hernández presenta unas cuentas que son más de lo mismo

También es más de lo mismo que el PP de Canarias acuse al Gobierno regional de aplicar los recortes y el límite de gasto que el Gobierno de Rajoy impone a las autonomías

El IGTE no aparece en las cuentas del lado de Canarias, lo que significa que la tomadura de pelo queda perfectamente retratada

- PUBLICIDAD -
Patricia Hernández en la comisión de presupuestos (GOBIERNO DE CANARIAS)

Patricia Hernández en la comisión de presupuestos (GOBIERNO DE CANARIAS)

A falta del desmenuzamiento al detalle, del análisis de las partidas nominadas que reflejen los compromisos adquiridos y lo que sobre, para las prioridades, los números macro del Presupuesto General de la Comunidad Autónoma de Canarias para 2016 son más de lo mismo. Lo dice la oposición, claro, pero lo termina reconociendo el propio Gobierno al confesar que el marco nacional, la famosa regla del gasto, le impide poder cumplir toda aquella larga ristra de compromisos y prioridades “absolutas” que los dos socios y sus respectivos mandarines lanzaron durante la campaña electoral de mayo. Las cuentas canarias se incrementan en un 5,3%, 357 millones de euros, una cifra importante si no fuera porque de aquellos, 270 se van a destinar a pagar la deuda bancaria, quedando 87 para gastos sociales e inversiones. Los partidos que prometieron durante la campaña colocar a las personas por delante de la deuda y los objetivos del déficit se han tropezado de bruces con la dura realidad, que tratan de camuflar haciendo las sumas de prestidigitación que todos los políticos hacen cuando se trata de esquivar el reconocimiento a un fracaso. Ni siquiera los guiños estúpidos de mayor entendimiento con Madrid, que de momento sólo han servido para rehabilitar a Soria y dejar a Rajoy irse de rositas, han permitido mejorar la posición de Canarias en la financiación. Nada de lo prometido, de lo anunciado a bombo y platillo en los días posteriores a la toma de posesión de Fernando Clavijo, se ha visto reflejado ni en los presupuestos del Estado ni en los de la Comunidad Autónoma. En los primeros, por pura cicatería y atropello a Canarias, los mismos que llevaron a Paulino Rivero y a José Miguel Pérez a aquel enfrentamiento que amenazó desafección; y los segundos, porque las imposiciones de política fiscal y financiera de Madrid impiden cualquier tipo de alegría. Por no estar, no están tampoco en las cuentas canarias los casi 193 millones de euros de la devolución del Impuesto General de Tráfico de Empresas (el famoso IGTE) porque al estar en las del Estado del lado de allá, era imposible colocarlos del lado de acá. Veremos qué ocurre el lunes en la reunión de la comisión mixta Canarias-Estado, seguro que saldrán con alguna martingala propia de las fechas electorales para seguir estirando el chicle hasta que el cuerpo aguante. Pero por mucho que cuenten, las cuentas son las cuentas y los cuentos, cuentos son.

 

 

Lo peor está por llegar

En un escenario tan restrictivo impuesto por el Gobierno de Rajoy, la primera pregunta que se hacen los expertos y hasta el propio Gobierno canario es cómo es posible que una región que crece al ritmo que lo hace (y dicen que lo seguirá haciendo la canaria), con unas necesidades sociales muy por encima de la media, con un sobresaliente grado de cumplimiento de los corsés fiscales, no pueda adaptar su financiación para responder a las exigencias de sus ciudadanos. Justo cuando Rajoy aprueba un presupuesto expansivo que enseguida ha sido incluso criticado por la Comisión Europea, que fija en 7.000 millones de euros el recorte que habrá de acometer el que entre en La Moncloa en enero, o de 20.000 millones, según las previsiones más pesimistas. La consejera de Hacienda de Canarias es consciente de esa amenaza y confía –el verbo resulta muy atrevido en estas circunstancias- en que esos sablazos no nos afecten. Sería el colmo teniendo en cuenta que el Archipiélago está muy por debajo de la media española de inversión por habitante y, como ha quedado dicho, hasta nos estamos adelantando al calendario de cumplimiento del déficit. Así que ante este panorama, pensar que pueda reponerse el Plan Integral de Empleo de Canarias, suprimido a las bravas por el Gobierno del PP, o plantearse siquiera la devolución del IGTE, suena demasiado romántico. Ya lo saben tanto Clavijo como la consejera Rosa Dávila, que se han dedicado estos últimos días a desmontar con singular descaro la polémica suscitada con el reparto de esos dineros que de momento no vendrán. Hasta Casimiro Curbelo, presidente del Cabildo de La Gomera, ya reconoce que aquello del reparto mediante triple paridad fue una parida que le obligaron a soltar desde Coalición Canaria para que fuera él y no Carlos Alonso el que iniciara un debate que ha acabado como ha acabado. Rosa Dávila, por su parte, ya repite donde le dejan decirlo que esos 193 millones de 2016, de venir, vendrán fraccionados los próximos cuatro años. Que con este panorama los diputados canarios del PP tengan el cuajo de criticar las cuentas de Fernando Clavijo por sus recortes y su escuálido gasto social y sus escasas inversiones rebasa todos los registros del sarcasmo y constituye un monumental desprecio a los ciudadanos.

Casimiro mira las cuentas

Y hablando de Casimiro Curbelo: la letra pequeña de los Presupuestos de la Comunidad Autónoma van a definir cuál va a ser su postura en las próximas elecciones generales. El líder de Asamblea Socialista Gomera (ASG) tiene claro que va a conseguir la plaza del Senado que corresponde a su isla. Ya ha presentado a su candidata en un acto multitudinario que ni siquiera la lluvia consiguió deslucir. Está reviviendo los olvidados años de un liderazgo indiscutible en La Gomera, ajeno por completo a la disciplina del que fuera durante casi cuatro décadas su partido, el PSOE, y sus tres diputados regionales se cotizan como si fueran las primeras trufas de temporada. Coalición Canaria le ha ofrecido todo su apoyo para su candidata al Senado si a cambio entraba en una candidatura conjunta o muestra su respaldo público a la candidatura de Ana Oramas y Carlos Alonso. Pero dice el líder gomero que lo mismo le ha ofrecido el PSOE, que con su ayuda se empieza a recomponer en la isla y que necesita buenos resultados en la provincia de Santa Cruz de Tenerife para que el pacto en la de Las Palmas con la gente de Román Rodríguez no empañe el inminente liderazgo de Patricia Hernández. Curbelo, que de tonto no tiene un pelo, ha decidido no pronunciarse hasta casi la mismísima jornada de reflexión. Dice que va a mirar con lupa los presupuestos de Canarias para ver cómo sale de parada La Gomera y que el cariño que le piden tiene que ser recíproco. O mejor dicho, muy generoso por la parte contratante. El fracaso en la fantasmada del IGTE va a abrir una brecha en la confianza entre el gomero y el lagunero, y no porque Curbelo crea que había que mantener el reparto de esos dineros por el método de la triple paridad, sino porque no debe hacerse con los criterios del REF o con los exclusivamente demográficos. El fracaso está servido porque dinero no va a haber y sería hasta ofensivo que, ante esa incontrovertible realidad vayan a obligar a los cabildos a presentar “proyectos estratégicos” que nutran el enésimo plan de desarrollo de Canarias que se está cociendo.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha