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Así en Canarias como en Baleares

Unanimidad de las instituciones del archipiélago, mayoritariamente gobernadas por el PP, contra las prospecciones a 40 kilómetros de Ibiza

Reclaman a Medio Ambiente que rechace el estudio de impacto ambiental de la petrolera Cairn Energy para prohibir los sondeos

Miles de alegaciones y rechazo ciudadano y político, las mismas armas que el PP critica que se utilicen en Canarias

Ah, y vinieron los Príncipes

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Mar Blava

El Partido Popular de Canarias y el Gobierno de España vuelven a tener un problema y de los gordos con las prospecciones petrolíferas. Y esta vez no proviene de Canarias, cuyas instituciones más importantes (Gobierno, Parlamento, varios cabildos y ayuntamientos) se han conjurado contra los sondeos petrolíferos autorizados a Repsol en las cercanías de Lanzarote y Fuerteventura. Esta vez la amenaza les llega desde las Islas Baleares, mayoritariamente gobernada por el Partido Popular, que en esta ocasión encabeza una dura oposición a las prospecciones que va a realizar a 40 kilómetros de las costas de Ibiza, en el golfo de Valencia, la petrolera escocesa Cairn Energy, la misma que lo intenta –de momento sin éxito-  en las cuadrículas otorgadas por Marruecos.

Cualquiera de los posicionamientos públicos promovidos estos días por las autoridades baleares, con su presidente autonómico al frente, las asumirían sin pestañear dirigentes canarios como Paulino Rivero, Mario Cabrera o Pedro San Ginés, que sin embargo han tenido que soportar respuestas airadas y más de una salida de tono por parte de Soria y su muchachada por decir exactamente lo mismo que repiten los conservadores en el otro archipiélago español.


Este mismo martes, sin ir más lejos, el presidente del Govern, José Ramón Bauzá , del PP, dijo que "el petróleo de Baleares es el turismo" y que  "no tenemos que ir a buscar petróleo porque tenemos la máxima riqueza en nuestras islas". Lo dijo en el solemne acto de estampar su firma, junto a los presidentes de los consells de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera en el pliego de alegaciones contra el estudio de impacto ambiental que tiene en información pública el Ministerio de Medio Ambiente. Un estudio de impacto, por cierto, hecho con la misma displicencia con que hizo Repsol el suyo para Canarias, contestado con miles de alegaciones y con el descrédito de la comunidad científica que, como más leve calificativo, lo catalogó de bodrio.


Una plataforma muy institucional

El movimiento contra las prospecciones en las cercanías de Ibiza parece un remedo exacto de lo ocurrido en Canarias. Las instituciones se han movido al mismo ritmo que lo han hecho los ciudadanos, que se han manifestado masivamente contra las autorizaciones por considerar que una explotación petrolífera en las costas baleares amenazaría de manera grave el futuro del turismo y, ya desde las prospecciones, a la calidad ambiental de las aguas de la zona. Cairn Energy piensa emplear un sistema de sondeos con aire comprimido cuyo “estruendo bajo el mar será superior al del impacto de la bomba de Hiroshima desde su hipocentro, a escasos metros de la cúpula Genbaku”, escribía hace unos días El Mundo. Dice la Unidad de Tecnología Marina del CSIC, que esos pipanazos “producen un pulso acústico de gran energía que se transmite de forma omnidireccional por la columna de agua hasta alcanzar el fondo marino; allí la energía se refleja y refracta cada vez que encuentra una discontinuidad de impedancias acústicas”. Las instituciones locales estiman que el método a emplear provocará “impactos significativos” que afectarían a cetáceos como el rorcual común, justo cuando se prevé su paso por las islas, además de “serias afecciones al sistema auditivo de cetáceos y tortugas, (…) separaciones puntuales de hembras con sus crías, comportamientos agresivos por la exposición al ruido, cese o modificación del comportamiento verbal y cese del comportamiento reproductivo”. Por si faltaban paralelismos con Canarias, una plataforma ciudadana fuertemente respaldada por las instituciones autonómica e insulares ha promovido manifestaciones multitudinarias, algunas tan llamativas como el desnudo colectivo de ciudadanos, y ha conseguido casi 15.000 firmas para las alegaciones en contra del estudio de impacto ambiental. Todo el PP está en contra y espera conseguir su propósito de detener la mancha petrolífera mediante el rechazo por parte del Ministerio de Medio Ambiente del estudio de impacto ambiental. Exactamente lo contrario que han hecho aquí sus correligionarios, que se han desgañitado defendiendo las bondades del documento y, por supuesto, lo provechoso que sería para todos los canarios que hubiera petróleo en nuestros mares.


Citas en Bruselas y en Madrid

Las críticas al Gobierno canario y a los cabildos contrarios a las prospecciones se han centrado también por parte del PP en las acciones institucionales promovidas, como las efectuadas ante la Administración del Estado, las menciones hechas al caso por Paulino Rivero ante Rajoy y el Rey, y las gestiones ante la Unión Europea. Las autoridades baleares no se han quedado atrás y ya tienen una apretada agenda de encuentros tanto ministeriales como en Bruselas, y haciendo valer exactamente los mismos argumentos que el PP canario aquí anatemiza y desprecia de modo arrogante. Resultaría imposible leer estos argumentos en la prensa balear:

"Los sondeos son dos pinchacitos que no provocarán un tsunami"

"Soria pedirá disculpas a Marruecos por la actitud canaria ante los sondeos"

"Soria mantiene que el petróleo reforzará la imagen turística de Canarias"

"La patronal canaria apuesta fuerte por el petróleo"

"Fernández (PP) llama gilipollas a quienes se oponen a los sondeos"

Soria: " Podríamos encontrarnos con la situación absurda de que Marruecos sacara petróleo y nosotros no"

"Buscar petróleo en Canarias potenciaría el turismo como en Arabia" (José Manuel Soria)

Y aquí los seguimos soportando porque tenemos el PP que tenemos. Como gusta decir a su presidente: "Y lo que te rondaré, morena".


Cardona vuelve a sacar el palio

Ah, vinieron los Príncipes de Asturias. En sus horas de popularidad más bajas y con la flota estelar de aviones del Estado gastándole bromas de manera recurrente, visitaron este martes las dos islas capitalinas canarias don Felipe y Doña Letizia. A Tenerife, a inaugurar el Palmetum, un parque levantado sobre un viejo vertedero, lo que fue elogiado por el Príncipe seguramente como metáfora de lo que se puede edificar después de que todo quede arrasado en estos tiempos del cólera. Y a Gran Canaria vinieron a inaugurar el museo de Martín Chirino en el viejo castillo de La Luz. Nada digno de reseñar que nuestros compañeros Belén Molina e Iván Suárez no hayan hecho en sus respectivas crónicas, salvo algunos detalles. En Tenerife, poca gente; en Gran Canaria algo más pero con abucheos. El protocolo, sin discusión: manda la Casa Real y a Soria le resultó imposible echarle la pata por delante a Paulino, como siempre que coinciden intenta. En Las Palmas de Gran Canaria volvió a llamar la atención el empeño de su alcalde, Juan José Cardona, por sacar de paseo el palio de las grandes ocasiones, consistente en aprovechar la situación para echar flores sobre sus compañeros de partido. Hace muy pocos días lo hizo en la inauguración de la Ciudad de la Justicia, donde no tuvo el menor recato a la hora de convertir en protagonista de sus palabras a su compañera Australia Navarro por haber sido la que ¡en 2003! “impulsó” esa mega construcción que tardó acto seguido diez años en convertirse en una realidad. Olvidó, claro, que la señora Navarro firmó ante los operadores jurídicos un documento en el que se comprometía a dejar la obra acabada en 2007, seis años antes de la realidad. Por aquella hazaña, la hoy diputada regional se hizo a sí misma acreedora de la Cruz Distinguida de Primera Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort, concedida por el ministerio de Gallardón a propuesta del Grupo Parlamentario Popular que ella preside. Auténtico. Este martes el pendón de la conquista lo colocó Cardona sobre la testa de José Manuel Soria, al que atribuyó “el impulso” que supuso que ¡hace trece años! protagonizara el entonces alcalde de la ciudad: “la cesión gratuita del castillo a Las Palmas de Gran Canaria”. Un mérito extraordinario, por lo que parece, descontando claro que por entonces gobernaba España un tal Josemari Aznar y que de esos trece años, nueve han sido de alcaldes del PP que han tardado lo suyo en hacer los deberes que aquel talento “impulsó”.



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