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Conflicto en los puertos: no es pleito insular, es el PP aplicando su sectarismo

Haría bien Clavijo, en el recientemente inaugurado nuevo clima político, pidiendo a Soria que Puertos del Estado deje de mortificar a La Luz por estar presidida por un socialista

La bonificación del 40% a los buques inactivos que atraquen en Santa Cruz es solo la gota que colma el vaso: antes estuvo la estiba, la red transeuropea, la fundación, las inversiones, la opacidad…

Como era de prever, CC pone el grito en el cielo por la censura en La Frontera (4.000 habitantes), y monta una reunión a sabiendas de que la suerte está echada

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Puerto de La Luz y de Las Palmas

Puerto de La Luz y de Las Palmas

No es cierto que el pleito insular resucite cada vez que hay un derbi futbolístico o un concurso de murgas a un lado o al otro del brazo de mar que separa a Tenerife de Gran Canaria. El pleito insular resucita cuando de lo que se trata es de tapar los negocios que algunos se montan –o se quieren montar- al calorcito de lo público. A principios del presente siglo, es decir, hace apenas quince años, un grupito de influyentes prebostes tinerfeños decidió que había que dar valor industrial a unos terrenitos que algunos de ellos (y otros que aparecieron por allí de repente) tenían en el municipio sureño de Granadilla. Pensaron que lo del turismo está bien, que deja muchos márgenes, pero alguno de ellos propuso que lo mejor era hacer un puerto industrial, con su correspondiente polígono ad hoc, y de remate, una regasificadora que permitiera a la isla de Tenerife competir con el casi siempre floreciente Puerto de La Luz y Las Palmas (hasta la rimbombancia del nombre mortificaba, oye). Para alcanzar ese propósito, sin embargo, era necesario hundir al puerto de Santa Cruz de Tenerife, para lo cual se inventaron una suerte de sandeces tales como que estaba ya saturado y que no admitía más ampliaciones. El puerto de Granadilla, finalmente, ha salido adelante, no sin grandes perturbaciones legales y algunas charlotadas de sus defensores por las graves consecuencias de carácter ambiental que ha supuesto su construcción. Junto al cierre del anillo insular, el tendido eléctrico por Vilaflor y la tercera pista para el aeropuerto Reina Sofía, Granadilla se convirtió en uno de los empeños irrenunciables de la oligarquía empresarial y política tinerfeña, empeños a los que se sumaron –evidentemente- las demás fuerzas vivas de la isla sin dejar el menor resquicio a la duda o al debate. Aquel empeño de hundir el recinto de Santa Cruz para justificar Granadilla dejó fuera inicialmente el puerto capitalino de la Red Transeuropea de Transportes, lo que reavivó de inmediato el pleito de los pleitistas, que culparon a “Las Palmas” de estar detrás de la maniobra. Lo que en realidad ocurría era que el puerto de Santa Cruz, como sus dos aeropuertos, no cumplían los requisitos de la Unión Europea para que entrara en aquella red que promete potentes inversiones. Y hubo que remover el cielo y la tierra para que pudiera entrar, como entraban por méritos propios La Luz y Gando. No había pleito, había mamandurria.

 

 

 

125 millones de origen desconocido

El puerto de Granadilla no podrá competir nunca con el de La Luz en el tráfico de contenedores, otra de las motos que vendieron sus promotores, sencillamente por un problema grave de operatividad: por el viento, como le ocurre a Arinaga. Será finalmente un puerto destinado a dar cobijo a una regasificadora en una acción política tan irresponsable que supondrá, a medio plazo, que la isla de Tenerife pierda el tren de las energías renovables: la mega inversión que habrá que hacer para satisfacer la codicia de los oligarcas de siempre se traducirá en una pervivencia del gas “como combustible de transición” de unas cuantas décadas. Y cuando esos mismos oligarcas vean cómo Gran Canaria da un salto hacia las energías limpias gracias a un Cabildo que se opone a esa alcaldada, dirán que hubo un trato de favor a la isla de enfrente por parte de una sucesión de gobiernos débiles mayormente presididos por tinerfeños. La historia está ahí para ratificar sus ciclos. Esa gran farsa que es el puerto de Granadilla no ha impedido, sin embargo, que el organismo autónomo Puertos del Estado pretenda invertir en ese recinto el año que viene la módica cantidad de 125 millones de euros aduciendo que en su mayoría serán fondos procedentes de los incentivos regionales de la Unión Europea. La afirmación lleva trampa porque esos fondos ya están agotados, lo que se traducirá, ineludiblemente, en que se tengan que cubrir con presupuestos españoles y, de remate, canarios. Claro que el paquete se lo habrá de comer el que venga detrás porque ya se sabe cómo son de amplios, dúctiles y maleables los plazos inversores de las administraciones públicas y la ausencia absoluta de exigencia de responsabilidad personal a los que los dilapidan. Frente a esa millonaria inversión para Granadilla, ¿cuánto hay previsto el año que viene para el puerto de referencia del Atlántico Medio? Pues ya lo saben, 18 millones de euros que habrán de salir de los beneficios obtenidos por su Autoridad Portuaria, es decir, del esfuerzo inversor de los operadores portuarios, de la pujanza del recinto, de la reputación y de la seriedad que otros han tenido que sustituir por tratos de favor.

 

Por ser socialista

Alegar que es pleito insular que los operadores portuarios de Las Palmas, con su Autoridad Portuaria al frente, se quejen del trato desigual y arbitrario de Puertos del Estado para con los dos recintos canarios es tan simplista como estúpido. La gota que ha colmado el vaso ha sido la autorización otorgada graciosamente a Santa Cruz de Tenerife (ya saben, aquel puerto saturado y sin posibilidades de expansión), para que pueda bonificar con un 40% a los armadores de buques y plataformas que atraquen en sus diques y dársenas para reparar o para largas estancias por inactividad. En realidad se trata de primar esto último, es decir, convertir el puerto de Santa Cruz en un garaje para plataformas en paro, porque la gran industria de reparación naval se encuentra en La Luz, cuyos astilleros suelen contratar con talleres tinerfeños cuando la demanda lo exige. Puertos del Estado no solo está primando la competencia desleal y fomentando un daño innecesario a la industria radicada en La Luz, en realidad lo que está haciendo es castigar a Las Palmas porque está presidida por un miembro del Partido Socialista, Luis Ibarra, que a mayor abundamiento, se ha permitido –por primera vez en la historia- tirar de la manta y llevar a los tribunales a los que, a su entender, han provocado un grave quebranto económico al organismo durante su gestión. Desgraciadamente para él, uno de los dos señalados es íntimo amigo del presidente de Puertos del Estado, José Llorca. Por el bien de su credibilidad, por el bien de la política y por la paz empresarial y regional, ya puede Fernando Clavijo destapar el tarro en el que guarda las esencias del diálogo, el talante y el buen rollito, y pedir a su compadre José Manuel Soria que hable con la ministra de Fomento para que ponga orden en este desafuero. Porque la persecución a La Luz no parece tener fin: empezó tumbándole el acuerdo que había alcanzado con la estiba (luego refrendado por los tribunales), siguió borrando del mapa la fundación del puerto (con tan solo cuatro empleados), continuó con la Red Transeuropea de Transportes (ahora hay que repartir las inversiones entre las dos islas), con las diferencias inversoras para el año que viene, con las bonificaciones del 40% para Santa Cruz… y, sobre todo, con la absoluta opacidad, con la toma de decisiones que afectan a toda Canarias adoptadas en pequeños cenáculos, en tú a tú con cada presidente portuario, como si el padre no quisiera que cada hijo se enterara de lo que lega al otro. No es pleito, es sectarismo del PP en estado puro.

 

CC se desgarra toa

Dicho y hecho. Los dirigentes de Coalición Canaria se han rasgado las vestiduras y han plañido y gemido de dolor hasta quedarse sin voz al descubrir que la moción de censura contra la alcaldesa de La Frontera (4.000 habitantes) les va a obligar –pobrecitos- a romper el pacto regional con el Partido Socialista. El encargado del sainete ha sido José Miguel Ruano, que ha escenificado todo un paso de Semana Santa sevillana, descalzo y con cilicio sin inmutarse lo más mínimo. La censura, como les adelantábamos ayer en esta misma sección, no tiene marcha atrás, no sólo porque el PSOE se encuentra legitimado a hacerlo tras los graves incumplimientos de AHI (CC de El Hierro) tanto en el Cabildo como en el Ayuntamiento de Valverde, sino por la imposibilidad manifiesta de que el socio que lo acompañará en la censura, Unión Frontera (UF) pueda pactar ni por asomo con AHI. Estamos ante una muestra más de lo difícil que es encajar un pacto en cascada a medida que la imposición va descendiendo de la escala regional al pequeño pueblo-infierno grande. Entre AHI y UF hay algo más que diferencias personales, ha habido denuncias en los juzgados y hasta ofrecimiento de hostias de por medio. Su líder, Pedro Luis Casañas, procede del PP, y fue alcalde hace dos mandatos gracias a un acuerdo con el PSOE, al que ahora devuelve el favor. Casañas estará este jueves en la reunión que deprisa y corriendo convocó ayer Fernando Clavijo para tratar de arreglar la amenaza que le ha hecho AHI (abandonar el Gobierno y el Senado si no hay marcha atrás en la censura). Se celebrará a mediodía en el Parlamento, entre la sesión de la mañana y la de la tarde, en presencia de Alpidio Armas, líder herreño del PSOE, y de las planas mayores socialistas y nacionalistas. Para nada, sólo para oír todos lo que ya saben: que ya puede Clavijo romper el pacto con el PSOE que, al igual que Lanzarote, El Hierro tampoco se rinde. Y atentos a La Laguna, que este jueves también habrá belingo.

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