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A cuchilladas en Coalición Canaria

Las huestes de Fernando Clavijo se desatan contra los sectores en los que todavía creen ver los fantasmas de Paulino Rivero, empezando por el líder majorero Mario Cabrera

Una interesada filtración de un sumario judicial desde las alcantarillas del Gobierno desata una crisis que amenaza la unidad del Grupo Parlamentario Nacionalista

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Arriba, la fotografía publicada por 'El Día', borrando a las personas que pudieran truncar las intenciones. Abajo, la fotografía original, en todo su esplendor.

Arriba, la fotografía publicada por 'El Día', borrando a las personas que pudieran truncar las intenciones. Abajo, la fotografía original, en todo su esplendor. Canarias Ahora

Observen con atención las dos fotografías que ilustran este comentario. Ambas pertenecen a un mismo momento de la boda de Rubén Fontes, quien fuera secretario de Organización de Coalición Canaria en Gran Canaria y director de Producción de Televisión Canaria. La foto superior fue la que este jueves publicó el periódico tinerfeño El Día para ilustrar una información en la que, precisamente, se hablaba de Fontes y de un informe policial que supuestamente lo relaciona con una productora que contrataba con la cadena pública mientras él ocupaba el referido cargo en ella. La foto de abajo corresponde al mismo momento de la misma boda. Están en ella los mismos invitados, esta vez sin emborronar ningún rostro: son todos los que son y todos los que estaban en ese instante allí, alrededor de su amigo Rubén Fontes.

En la primera fotografía sólo se han mantenido diáfanas las caras del novio, por supuesto, y las de todos aquellos que tuvieron relación directa con Paulino Rivero, que aparece como ven a la izquierda de la fotografía con corbata a rayas fucsia y azul. Tras él, más a la izquierda, se puede ver al que fuera su consejero de Hacienda y Seguridad, Javier González Ortiz, una de las personas de su máxima confianza. Junto a Rivero, con corbata Roja, Dámaso Arteaga, a la sazón concejal de CC en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. En el centro, tras Rubén Fontes, Mario Cabrera, por aquel entonces presidente del Cabildo de Fuerteventura y uno de los más leales defensores de Paulino Rivero. El lote de caras al descubierto lo completa cerca de Mario Cabrera, más a la derecha, Willy García, ex director general de la Radiotelevisión Canaria, sobre el que pesa en estos momentos una investigación judicial en Instrucción 4 de Santa Cruz de Tenerife que tiene más de revancha política que de búsqueda infatigable de la verdad. A excepción de este último, que pasó de dirigir los dos medios de comunicación públicos de Canarias al más vertiginoso de los ostracismos, los demás políticos de la foto se han mostrado muy críticos con el actual modo de hacer política de Fernando Clavijo, de su Gobierno y de algunos destacados miembros de su equipo médico habitual, verbigracia Carlos Alonso, presidente del Cabildo de Tenerife, y Rosa Dávila, consejera de Hacienda y, de facto, vicepresidenta plenipotenciaria del Gobierno. Y que nos perdone el pobre Pablo Rodríguez, puesto allí como un monigote para dar vidilla a la organización en Gran Canaria. Pero ésa es otra historia a la que habrá que regresar otro día.

La fotografía manipulada, como decíamos más arriba, fue la que se utilizó este jueves en el periódico El Día para ilustrar una noticia cañón titulada de un modo nada sutil: “El exjefe de Producción de RTVC se adjudicó contratos por 3 millones”. Y con un sumario que tampoco admitía interpretaciones: “Rubén Fontes, máximo responsable de este departamento durante la etapa de Willy García, poseía el 33% de la empresa Audiovisual 7 Mares, S.L., beneficiaria de gran cantidad de contratos”. Es imposible entrar a rebatir tan contundentes titulares, sobre todo si el autor de la información, Moisés Grillo, asegura haber tenido acceso a un informe de la Policía en el que, supuestamente, se hacen tan graves aseveraciones.

Habría que ser un auténtico desalmado o un gilipollas irredento para, ocupando un cargo público y con tus propias prerrogativas, adjudicarte contratos de los que queda constancia documental fehaciente. Aunque existe una tercera posibilidad: que la información (o el informe policial) sea falsa, es decir, que Fontes no poseyera el 33% de esa productora a la que, por lo que parece, pudo haber beneficiado desde su puesto. Pero ésa también es otra historia, y ya se verá lo lejos que llega.

Lo que sí se puede comentar sin ningún tipo de riesgo penal o corporativo es el trasfondo político de la cuestión. ¿Qué intención concreta tiene esa noticia? ¿Por qué aparece en estos precisos momentos? ¿Quién lleva hasta la redacción de El Día el supuesto informe policial y lo muestra (o se lo deja) al subdirector o al periodista en sí mismo? ¿Elige la foto el editor o forma parte del lote filtrado?

Ya saben que aquí, en estos atlánticos y periféricos peñascos, no hay monumento al soldado desconocido porque nos conocemos todos. Regresemos por lo tanto de nuevo a las fotografías que encabezan este comentario.

Verán en la de abajo, la que muestra a los fotografiados en todo su esplendor, quiénes tuvieron el privilegio del anonimato para El Día. Vamos a saltarnos, naturalmente, a los empresarios que, en rigor, no deberían tener nada que ver con la refriega que tiene lugar en el seno de Coalición Canaria. Por que allí estaban, digno es resaltarlo, directores de compañías del más alto nivel en Canarias, propietarios de restaurantes, directores de medios informativos...

Sus rostros fueron emborronados posiblemente para que no les salpicara la sangre del atentado político que con la entrega de la fotografía pretendieron perpetrar los autores de la filtración.

Pero, caramba, ¿a quién más vemos por ahí? ¿Ese que aparece a la izquierda de Fontes no es Miguel Ángel Daswani, popular periodista y asesor de comunicación de Rosa Dávila? Y, por ventura, ¿esa cabecita disimulada que asoma en el centro, junto al elegante señor de pañuelo en el bolsillo no es el consejero de Presidencia y Justicia, José Miguel Barragán?

Desaparecen como por ensalmo los que, efectivamente, nada o casi nada tiene que ver con la política, pero también todos aquellos que en estos momentos sirven al régimen de Fernando Clavijo. No les pareció conveniente que ante una campaña de descrédito del Paulinato y de sus personas de la máxima confianza, pudieran aparecer los que pertenecen ahora a los nuevos tiempos.

Pero se dejan atrás, con la intencionalidad suficiente, a Mario Cabrera, vicepresidente del Parlamento y uno de los factores más determinantes del nacionalismo de Fuerteventura (Asamblea Majorera). El líder que en la primera línea mantiene una actitud crítica con el presidente del Gobierno y con gran parte de sus mariachis, el que reniega del giro a la derecha del partido, el que ha pedido la dimisión del consejero de Industria por los tendidos eléctricos en las dos islas más orientales, el que no quiere ni oír hablar de la retrógrada Ley del Suelo o de un pacto de gobierno con el PP. Ahí lo dejan, mezclado con el infortunado protagonista de la noticia, cerca del exdirector de RTVC Willy García, a expensas de lo que el vulgo quiera interpretar y de las etiquetas que quieran endilgarle.

Se acerca un delicado y decisivo congreso de Coalición Canaria, y las puñaladas empiezan a ser bastante ratoneras. Las alcantarillas del Gobierno de Clavijo son así. 

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