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Demasiado tentador para el PSOE

En algunas plazas con posibilidades de mandar a Coalición Canaria a la oposición –como La Laguna- cunde la idea de desbaratar el “pacto general” antes de que nazca

El antecedente de la amnistía a los rebeldes palmeros y la debilidad que presenta CC en esta ocasión alimentan la corriente

La Ejecutiva Socialista lagunera se inclina por aceptar el ofrecimiento de Unid@s y formar un gobierno de izquierdas con Santiago Pérez

Paulino Rivero aprovecha para atizar las llamas: el pacto que él firmó es el avalado por los ciudadanos y hay que cambiar la ley electoral. Más madera.

Y a todas estas: Nacho González y José Manuel Corrales se quedan sin silla. Al del CCN por poco le gana Bolorino Armani, del partido Sentido Común

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Cierre de campaña de la candidata del PSOE al Gobierno de Canarias, Patricia Hernández. (EFE/Ramón de la Rocha)

La candidata del PSOE al Gobierno de Canarias, Patricia Hernández. (EFE/Ramón de la Rocha)

Los socialistas también tienen su corazoncito, no se vayan a creer que no: han soportado impertérritos una campaña electoral de su socio en el Gobierno, Coalición Canaria, haciendo permanentes carantoñas al Partido Popular; han sufrido, cada uno en su demarcación territorial, el olor cercano de la revancha y de la vuelta de la burra al trigo, y han ejecutado con estoicismo estos cuatro años las instrucciones de la Ejecutiva Regional de no importunar a los nacionalistas para que nada se quebrara en el pacto de Gobierno. La lectura sosegada de los resultados electorales del domingo han hecho bueno el principio de que en Canarias lo mejor es no ganar las elecciones para poder ser decisivos. Con unos resultados que podrían calificarse de discretos, pero más bien gracias a la debilidad que presenta el histórico gendarme de la gobernabilidad, Coalición Canaria, en algunos sectores del PSOE se empiezan a afilar cuchillos. Tiene que pasar ese partido necesariamente por el aro de un Gobierno con los nacionalistas, pero empieza a resquebrajarse de manera seria la posibilidad de un “pacto general” que con mucha anticipación y habilidad lanzó la dirección de CC el lunes a primera hora de la tarde. Como explica muy bien en su crónica Salvador Lachica, para CC son innegociables las plazas de Santa Cruz, La Laguna y el Cabildo de Tenerife, a lo que seguramente habrá que añadir en las próximas horas los cabildos de La Palma, Lanzarote y Fuerteventura. Y en esa línea infranqueable podría estar la debilidad misma de CC, porque si bien es cierto que en el Cabildo de Tenerife y en Santa Cruz podría sostenerse con el PP, en La Laguna está a punto de abrirse una brecha insalvable si prospera la oferta de un pacto de izquierdas que el líder de Unid@s ha puesto sobre la mesa para hacer alcalde de la ciudad al socialista Javier Abreu mandando a Coalición Canaria a la oposición 22 años después de su moción de censura a José Segura Clavell.

 

Primer marrón para la mesa negociadora

A diferencia de lo ocurrido tradicionalmente, CC no podrá amenazar a los socialistas con dejarlos fuera del Gobierno regional por el incumplimiento de acuerdos municipales, y la actual Ejecutiva del PSOE, en fase de amortización, no estará en condiciones de garantizar a su actual socio la disciplina que ya le está solicitando. La disciplina no es algo que pueda imponerse en estos momentos a los cargos locales socialistas después de la inteligente decisión de Pedro Sánchez y César Luena de amnistiar a los rebeldes palmeros por sus indisciplinas en el Cabildo de aquella isla. Ya está Alpidio Armas, desde El Hierro, amenazando con lo más grande, y en Fuerteventura y Lanzarote la cosa, algo más serena, no pasa por la entrega sin plantear exigencias a Coalición Canaria. Blas Acosta, en la Maxorata, quiere despacharse el pacto por la vía rápida: Cabildo, Puerto del Rosario y Pájara, y no atender los requerimientos de Asamblea Majorera-CC, que quiere aprovechar para pacificar Tuineje, y encauzar la suma con otras fuerzas en Antigua y La Oliva. El resto va a girar, sin embargo, alrededor de la posibilidad de que Javier Abreu, Unid@s y la gente de Santiago Pérez (XTenerife) logren alcanzar un acuerdo de gobernabilidad por la izquierda en La Laguna para que la delegaciones negociadoras del pacto regional empiecen su primera reunión con un incendio sobre la mesa. No tenemos confirmado que los socialistas vayan a enviar a ese marrón a los artistas que hace cuatro años consiguieron el difícil mérito de sacar de la Consejería de Presidencia los servicios jurídicos y las emergencias; o Cultura de Educación, a la que le encasquetaron Medio Ambiente y otros suplidos, hábilmente desmembrada de Política Territorial para poderle sumar Obras Públicas. Pero por ahí se anda diciendo que Spínola y Julio Cruz pueden volver a ser los nominados, lo que se podrán imaginar va a dar mucho juego a la prensa ávida de extravagancias de ese tipo.

 

Segundo marrón para la mesa negociadora

Y a todas éstas, ¿qué dice la candidata del PSOE, Patricia Hernández? De momento ha declarado a todos los medios informativos que le han preguntado que ella está dispuesta a ese pacto con Coalición Canaria siempre que se antepongan los intereses de los ciudadanos y la salida solidaria de la crisis a cualquier otra consideración de tipo partidista y/o personal. Estupendísimo, no esperábamos menos de ella. Esa declaración de intenciones nos conduce a pensar que se está absteniendo de participar en cualquier escaramuza que tenga que ver con presionar al socio nacionalista a través de pactos locales conflictivos, como los de La Palma o El Hierro. Y que en base a su deseo de dar respuesta a las sensibilidades ciudadanas, no permitirá que la presidencia y la vicepresidencia del Gobierno se concentren en dos personas de la misma isla, esto es, Tenerife. Porque descartada por su socio la posibilidad de dar entrada a Nueva Canarias en el Gobierno se desmoronan sus cálculos de que hubiera dos vicepresidencias (una para ella y otra para Román Rodríguez), contraviniendo el deseo popular de que haya menos gastos en cargos públicos. El ejercicio que tanto la mesa negociadora del pacto, como Patricia Hernández y Fernando Clavijo habrían de hacer el día que se sienten a negociar estas cosas es muy sencillo: ponerse en la tesitura de los dirigentes políticos de la isla de Gran Canaria. Y si la vicepresidenta tiene que ser Carolina Darias, que lo sea, ¿no? Al fin y al cabo es del mismo partido que la señora Hernández.

 

Paulino Rivero anima el debate

Mientras tanto, Paulino Rivero ha vuelto a hacer de las suyas. Cuando nada se tiene que perder, cuando uno se aplica a lo políticamente incorrecto, te pueden salir verdaderas genialidades por la boca para afuera. El presidente en funciones de Canarias se descolgó este martes con unas declaraciones que contienen unas verdades y una verdad a medias. La verdad es que los electores de Canarias han aprobado de alguna manera el pacto regional entre Coalición y el PSOE, el que él y José Miguel Pérez firmaron en 2011. Que las dos primeras fuerzas hayan sido ésas avala ciertamente esa afirmación. Igualmente es cierto que el Gobierno en funciones no ha tenido ni un caso de corrupción y que, por el contrario, el electorado ha castigado severamente “la prepotencia, los recortes y el maltrato a Canarias” del ministro Soria, como muy bien ha reiterado en similares términos el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, del mismo PP que nuestro personajillo. El recordatorio riveriano no es baladí porque viene a restregarle por los morros a su propio partido lo equivocado que estaba cuando lo desplazaron a él para regresar a los predios del PP. Menos creíble está Rivero cuando dice que ahora es el momento de modificar el sistema electoral. Siendo cierto que cualquier momento es bueno para acabar con esa injusticia que penaliza el voto de miles de ciudadanos, más cierto es que se han perdido oportunidades históricas que ya no tienen vuelta atrás. Gracias a un tal Mauricio, por cierto, al que solo falta que le den el Premio Canarias a la concordia.

 

Antona, como Asturias Oriental

Relatábamos ayer en esta misma sección, no sin cierta carga de regocijo, que Asier Antona había sido el único candidato autonómico del Partido Popular que había conseguido incrementar el número de diputados en ese domingo aciago para los conservadores. Gracias a ese parlamentario más obtenido por el PP en La Palma, José Manuel Soria se libró de que el taponazo sufrido fuera mayor y llegara a la pérdida de diez actas, lo que no es óbice, obstáculo ni valladar para que dimita ya de una vez como están haciendo otros de sus colegas de franquicia. Pues bien, como de manera correcta informan nuestros compañeros de La Palma Ahora, el dato aquí expresado no era correcto del todo: el PP no sólo incrementó su número de parlamentarios en la isla de La Palma porque lo hizo también en Asturias Oriental, lo que hacemos constar a los efectos oportunos. Esta matización nos permite comentarles que otra lideresa del PP, en este caso en Tenerife, Cristina Tavío, se condujo en sentido contrario porque regresó al número de concejales de 2007 (seis), perdiendo tres con respecto a 2011. Y lo peor, sacando 2.000 votos menos que los que en 2007 alcanzó el defenestrado Ángel Llanos. 

 

Corrales y Nacho González, fuera de juego

Pero las elecciones del domingo han arrojado otros resultados diferentes a los de los números y los consecuentes pactos. Un histórico como Ignacio González Santiago, Nacho González, presidente del Centro Canario Nacionalista (CCN) se quedaba fuera del Ayuntamiento de Santa Cruz al ser derrotado nada menos que por diez fuerzas políticas, entre ellas el Partido Animalista, la Asamblea Nacionalista Canaria, Ahora Santa Cruz y Por Tenerife-Nueva Canarias, el enésimo partido por el que concurría el inquieto José Manuel Corrales, que también se queda sin destino electo a la espera de un nuevo proyecto que le de cobijo. Corrales sacó dos votos más que Nacho, lo que tiene que escocer, y diecinueve más que Bolorino Armani, el excéntrico Dj y jugador profesional de videojuegos que se presentaba por Sentido Común que, como todo el mundo sabe, es el menos común de los partidos. Esos 1.597 votos obtenidos por Nacho González hacen sospechar que al presidente del CCN no lo votaron ni siquiera todos los empleados y familiares de las empresas del grupo, y que sus ambiciosos proyectos de convertir Santa Cruz en una concatenación interminable de playas que sucedan a la fallida Las Teresitas no cautivaron a los electores como pretendía. La escasez económica forzada por la crisis y por el severo marcaje al que está sometido el CCN por las autoridades fiscales y penales españolas, provocó una campaña austera que deja fuera de las instituciones (se presentó al Parlamento y al Ayuntamiento de Santa Cruz) a un histórico que empezó su singladura en el Partido Popular. Llegó a ser consejero del Gobierno y su último destino ha sido el concejal especializado en asuntos sociales, quién lo iba a decir de él. Veremos lo que tardan en reaparecer Corrales y Nacho, dos inaccesibles al desaliento.

Pepe Benavente.

Pepe Benavente.

 

Santi Negrín se carga La Gala

A Santiago Negrín le cayó la del pulpo la semana en la que decidió arrasar con todos los altos cargos de Radiotelevisión Canaria y gastarse medio millón de euros en indemnizaciones por despidos. Accedió a la presidencia del nuevo consejo rector del ente público con esa consigna, entre otras, porque a pesar de las buenas intenciones de la nueva ley, el manejo político de la casa sigue siendo el mismo de antaño, solo que con los actores cambiados. A Negrín, no obstante, hay que concederle el tradicional periodo de cien días antes de proceder a un análisis en profundidad del andar de la perrita, a excepción, claro está, de las críticas concretas que puedan generarse por actuaciones acaloradas como las que tuvo en su triunfal entrada. Las decisiones continúan, ya más calmadas, y una de ellas ha sido la desaparición de la parrilla del programa de varietés La Gala, a cuya productora –Doble Diez Canarias- no se le han renovado los contratos que venía celebrando con RTVC. La Gala era un programa controvertido en el que confluía un alto índice de audiencia –superior a la media de la cadena- pero también un nivel artístico y cultural cuanto menos discutible, lo que sintonizaba sin duda con los gustos un amplio segmento de la sociedad canaria (nos guste o no nos guste) y era repudiado por el resto. Santi Negrín quiere transformar la tele y mejorar su calidad sin renunciar a la audiencia. La desaparición de La Gala puede ser un primer intento si consigue sustituirla por producciones de calidad que a) no disparen el presupuesto, b) mantengan los niveles de audiencia y c) ofrezcan otra imagen de la tele pública. Si lo consigue se llevará el aplauso de muchos, incluido el nuestro, sin duda.

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