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Patricia Hernández y los suyos revientan al PSOE

En su empeño por readmitir a los expulsados de La Palma, salvar a los imputados, dinamitar a José Miguel Pérez y pactar con el PP, se quedan sin partido

Coalición Canaria ofrece a Anselmo Pestana gobernar el Cabildo palmero en solitario y sin sobresaltos hasta mayo, pero la oferta ha sido rechazada

La aprobación de los Presupuestos para 2015, en serio peligro, y en consecuencia, la continuidad del PSOE en el Gobierno

Los secretarios generales insulares firman el documento de petición de re-afiliación de los depurados

Air Europa obliga a un pasajero del vuelo Madrid-Gran Canaria, con asiento confirmado en salida de emergencia, a cedérselo a José Manuel Soria

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Patricia Hernández y Anselmo Pestana.

Patricia Hernández y Anselmo Pestana.

No es cierto, como se ha dicho por ahí, que la Ejecutiva Federal del PSOE haya ordenado a José Miguel Pérez iniciar un proceso para readmitir en el partido a los seis consejeros (con su presidente, Anselmo Pestana, al frente) expulsados por haber pactado con el Partido Popular en el Cabildo de La Palma. La falsedad fue convenientemente filtrada a un diario de Tenerife y a otro de Gran Canaria con el muy encomiable propósito de poner contra las cuerdas al secretario general del PSOE canario, que permanece inflexible en su decisión –que sigue siendo la misma que la de Ferraz, al menos oficialmente- de no ceder ante la indisciplina palmera. Los de Anselmo Pestana han conseguido unir en torno a su cruzada a los siete secretarios generales, que dicen estar muy preocupados por la pérdida de votos que la crisis palmera pueda suponer en aquella isla, aunque lo que en realidad se esconde tras esa escaramuza no es otra cosa que salvar determinados culos en peligro de extinción y, a mayor escarnio, cortocircuitar todos los puentes que permitan reeditar un hipotético pacto con Coalición Canaria después de mayo de 2015. Blanco y en botella es leche: si se le dan motivos a CC para mandar a los socialistas a hacer puñetas, o lo que se pretende es regresar a la eterna vocación de ser carne de oposición o –guárdame una cría- facilitar un pacto con el Partido Popular, justo el que mantiene Pestana en el Cabildo de La Palma. Patricia Hernández niega estar detrás de esas dos filtraciones, pero hasta las diez de la noche de este viernes no había desmentido ni una sola palabra de lo que en ellas se decía.

 

 

 

Los filtradores de Patricia

¿Y qué filtraron dos genios autoproclamados portavoces del equipo de Patricia Hernández? Muy sencillo: que hay instrucciones de Ferraz de que se readmita a los expulsados palmeros sin condición alguna, ni siquiera la impuesta hace algunas semanas por Ferraz de que, como propósito de la enmienda, Pestana expulse a los consejeros del PP del gobierno de La Palma. El presidente de ese Cabildo se niega, y eso a pesar de que tiene sobre la mesa una oferta de no agresión de CC hasta mayo, completada por la imposibilidad de que pueda prosperar de aquí a allá una nueva moción de censura. Envalentonado con el ambiente que se vive en el PSOE canario por la crisis de las primarias, la debilidad y el caos que reinan en la Ejecutiva Regional y el examen que una docena de candidatos imputados ha tenido que pasar en Ferraz, Pestana y los suyos se han hecho fuertes en sus planteamientos irreductibles, salpimentados –eso sí- con esa tenue promesa de acatar los pactos que a partir de mayo de 2015 acuerde el partido. Los antecedentes no hacen creíble tal promesa, y no solo porque una quiebra de las relaciones con CC –como la que se masca en el ambiente- imposibilitaría un acuerdo llegadas esas fechas, sino sobre todo porque a Pestana se le recuerda por haber prometido a Rubalcaba no pactar con el PP, y eso fue justo lo que hizo acto seguido. Los filtradores de Patricia Hernández andan diciendo otras cosas muy suculentas, como que a la candidata le ha perjudicado que José Miguel Pérez se haya mostrado partidario de que imputaciones del calibre de las que sufre Fernando Clavijo le llevarían a él a la dimisión. Cualquiera que haya oído a la candidata socialista en Radio Club Tenerife sabe que ella fue un poco más allá que su secretario general al calificar de “muy graves” las imputaciones del alcalde de La Laguna y candidato de CC, además de su criterio de que con algo así en un juzgado, lo mejor es retirarse.

 

¿Quiénes son los portavoces de la candidata?

Las noticias aparecidas este viernes en el Diario de Avisos y en La Provincia tienen dos procedencias bien distintas, y se nota con su sola lectura. En el decano con sede en Santa Cruz de Tenerife se evidencia que quien actúa de portavoz es alguien muy allegado a la candidata porque en la pieza se recogen muy bien sus sentimientos, muy favorables a recuperar a los palmeros para que no se pierda un solo voto occidental. Pero quien filtra a La Provincia es alguien bastante más ajeno a ella que debe estar en otras claves y en otras intenciones. Y debe ser alguien que conoce lo que pocos conocían: que miembros de la Ejecutiva Federal habrían mantenido contactos con Ana Oramas y con José Miguel Barragán, de CC, para tantear una reacción pacífica de los nacionalistas. Todos los ojos se clavaron de inmediato en el diputado nacional Sebastián Franquis, que pasa por ser uno de los interlocutores que Pedro Sánchez ha puesto -irresponsablemente- a negociar cuestiones tan delicadas. Porque a Franquis y a su equipo les importa exactamente una higa el voto palmero, incluso el futuro político de Patricia Hernández. Buscan salvar sus respectivos traseros ante una corriente que pretende acabar con el modelo de partido que el secretario general del PSOE en Las Palmas de Gran Canaria simboliza. Su primer éxito va a consistir en que triunfen las presiones de dirigentes como Antonio Castro para que Paulino Rivero firme la semana que viene un decreto de destitución de los consejeros del PSOE, lo que desembocará en que no puedan aprobarse los presupuestos de la Comunidad Autónoma para 2015 y cunda ante la ciudadanía la confirmación de que los partidos políticos siguen siendo la misma basura (mierda, llaman algunos) que ha llevado a esta situación de rechazo y desafección a lo viejo, o sea, a esto mismo. Con el Gobierno caerán los que, dinamitando a Pérez y aplaudiendo a los palmeros y a sus palmeros, se siguen pegando como lapas al poder, como por ejemplo, algunos viceconsejeros que cuelgan de la consejería de Paco Spínola, muñidores de una parte de esta rebelión inadmisible, con Spínola de impasible espectador de primera fila.

 

Salvar el culo a los imputados

Los expulsados palmeros están sirviendo de eficaz excusa para los que dentro del PSOE canario persiguen otros objetivos. A Patricia Hernández y a los suyos les conviene un debilitamiento de José Miguel Pérez y de su Ejecutiva Regional para que se aparten y permitan el control del partido a la candidata y a su equipo. Desde que ganó las primarias, el grito de guerra ha sido que se aparten los perdedores y que se celebre un congreso extraordinario, olvidando la nada desdeñable realidad de que para ser secretario/a general ahora hacen falta primarias internas en las que no votan los simpatizantes (los espontáneos y los del acarreo). A la docena de imputados cuya inclusión en las listas de mayo de 2015 está en el disparadero también les conviene y mucho este totum revolutum que convierta al Partido Socialista Canario en un problema para Ferraz que haya de ser resuelto por el camino de en medio, es decir, abriendo la mano para evitar la catástrofe electoral que se les avecina. Secretarios generales como Casimiro Curbelo (La Gomera), imputado sin opciones a ser candidato, o Ángel Víctor Torres (Gran Canaria), forzado por el alcalde de Teror, Juan de Dios Ramos, imputado por presuntamente beneficiar a su hijo, además de Manuel Fumero (Tenerife) con la mayor concentración de imputaciones socialistas de toda Canarias, han firmado la carta de la rebelión contra las expulsiones palmeras buscando también ese otro paraguas.

 

Pactos locales con el PP

Pese a que todavía a estas alturas Patricia Hernández niega rotundamente que su propósito a partir de 2015 sea buscar un pacto (a todas luces imposible) con el PP, lo cierto es que muchos secretarios generales insulares defienden el regreso de los irradiados de La Palma para tener las manos libres para celebrar en 2015 acuerdos con el partido de José Manuel Soria. El primer interesado, como hemos dicho, es el propio Pestana, que animado por los suyos y por el odio cartaginés a la tropa de Antonio Castro, quiere reeditar su actual gobierno con la muchachada de Asier Antona. Lo mismo que Alpidio Armas, presidente del Cabildo de El Hierro, sabedor de que el candidato de AHI, Narvay Quintero, lo va a levantar por los aires en mayo, lo que le obliga a cuidar al rebaño del PP local. Y qué decir de Tenerife, donde los máximos responsables del PSOE no se han escondido ni con sus gestos ni con sus palabras para mostrar sus preferencias por los populares antes que por los nacionalistas. Sentimiento al que se incorporan con gran fuerza los alcaldes y secretarios generales del sur, conscientes de que los resultados electorales de 2015 y sus rupturas locales con CC los colocan en mala posición. Lo que no tiene ni medio pase es que esa carta de apoyo a los palmeros, y en consecuencia de respaldo a pactos locales con el PP, la hayan firmado los secretarios generales del PSOE de Lanzarote y Fuerteventura, Dolores Corujo y Blas Acosta, respectivamente. Que abran la puerta, aunque sea simbólicamente, a un acuerdo futuro con el partido que está humillando a los conejeros y a los majoreros con las prospecciones de Repsol, les hace acreedores directamente de la vergüenza y el desprecio políticos. Han sido presionados, es verdad, por “el entorno de Patricia” y/o “directamente por Patricia”, dicen en su descargo, pero eso no justifica ni medianamente que sigan un minuto más al frente del partido en esas islas tan castigadas por los atropellos del PP. Y junto a ellos, ya deberían hacer otra carta, pero de dimisión, por amparar la indisciplina, por proteger a los imputados en los tiempos que corren y por sabotear y destrozar a su propio partido con pretensiones infumables y rastreras, los demás secretarios generales insulares del PSOE canario.

 

Soria, en salida de emergencia

Menos mal que en medio de tanto disparate político ocurren cosas sandungueras que nos permitan terminar esta sección de hoy con un poco de vacilón. Aunque a uno de los protagonistas de esta historia no haya hecho puñetera gracia lo ocurrido en el vuelo de la tarde de este viernes de Air Europa Madrid-Gran Canaria. Es el vuelo preferido de José Manuel Soria y de muchos grancanarios que tienen que regresar al finalizar la semana a su tierra, lo que lo convierte en algo muy apetitoso. El gesto de las autoridades (no de todas, eh) de renunciar a viajar en Business por temor a las críticas, ha obligado a José Manuel Soria a volar en Misery Class, pero como hasta en esa categoría hay clases, nuestro ministro favorito opta siempre a butacas en salida de emergencia, que tienen un mayor espacio entre asientos y por las que habitualmente se cobra un precio adicional al del billete de turista. Salvo que se disponga de una tarjeta de fidelización Platino, que viene siendo la que tiene el otro protagonista de este cuento, que al facturar eligió butaca en la primera salida de emergencia de la cabina de turista. Cuando fue a embarcar y presentó su tarjeta de embarque, la auxiliar de tierra le indicó que se había cambiado la configuración del avión (un Airbus 330) y que le trasladaban a otra salida de emergencia, situada más atrás. El hombre tragó con la explicación, pero cuando entró en el avión observó dos cosas: que no había cambiado la configuración del aparato ni nada que se le pareciera y que en la butaca que inicialmente había reservado se encontraba tan ricamente sentado el ministro Soria. Se resignó y siguió hasta la siguiente salida de emergencia donde, oh, sorpresa, había otro pasajero que mostraba a los aeromozos su tarjeta de embarque, que efectivamente se correspondía con el lugar que ocupaba.

 

El sobrecargo le dio la razón

Así las cosas, el pasajero desplazado de su butaca por el capricho del ministro Soria protestó a la tripulación, lo que obligó a intervenir al sobrecargo del vuelo, incapaz de ofrecer sin embargo al afectado ninguna alternativa que no fuera volar en una butaca estándar y casi en la cola de la aeronave. Todo ello tras desembarcar al pasajero y tratar de encontrar otro acomodo en el mostrador de embarque. Eso sí, el sobrecargo, que no tuvo el detalle de recolocar al cabreado cliente Platino en una clase superior para compensar el desaguisado, fue el único que le dio la razón por ese lamentable incidente. El destino ha querido, desgraciadamente para Soria y para Air Europa, que el perjudicado por tamaña cacicada sea el director de una revista especializada en aviación comercial y aeropuertos, donde seguramente relatará mucho mejor que nosotros este enojoso suceso.

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