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Reuniones clandestinas

MAURICIO, ESQUIVO; OLARTE, MOSQUEADO

Un aguerrido reportero de la Agencia Canaria de Noticias localizó a Mauricio y a Olarte en el hotel Santa Brígida y esperó pacientemente a que salieran. El primero no dijo ni mu alegando que tenía mucha prisa porque debía coger un avión para Ma

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Un aguerrido reportero de la Agencia Canaria de Noticias localizó a Mauricio y a Olarte en el hotel Santa Brígida y esperó pacientemente a que salieran. El primero no dijo ni mu alegando que tenía mucha prisa porque debía coger un avión para Madrid. El segundo esperó un tiempo prudencial para salir, y lo hizo por una puerta que no era la principal, argucia que detectó el aguerrido reportero, que lo siguió hasta la cercana parada de taxis frente al bar Parada. Allí Olarte lo aclaró como su proverbial capacidad de respuesta le permitió en el momento: dijo que desconocía la presencia de Mauricio en el hotel y que él no participa en "reuniones clandestinas". No sabemos cuál de las dos afirmaciones es más verosímil conociendo al autor, pero si descartamos la primera, debemos entender que el encuentro fue absolutamente franco, abierto, casi con luz y taquígrafos, con la única intención de preguntar por la familia del otro y comentar algo de la climatología.

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