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Un episodio romano muy loco

CARENZIO FINGIÓ UN AUTOSECUESTRO CUANDO TENÍA 20 AÑOS, RECIÉN SALIDO DE UN SANATORIO MENTAL

Las andanzas de Giovanni Carenzio en Canarias estaban todas tamizadas por las apariencias de personaje elegante, "siempre con la mejor corbata, siempre con el cuello más estirado", como lo ha definido uno de sus conocidos. Frecuen

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Las andanzas de Giovanni Carenzio en Canarias estaban todas tamizadas por las apariencias de personaje elegante, "siempre con la mejor corbata, siempre con el cuello más estirado", como lo ha definido uno de sus conocidos. Frecuentaba los ambientes más selectos de la sociedad grancanaria, colaboraba en mecenazgos culturales y solidarios y ejercía de eficaz conseguidor incluso para conseguir audiencias con el Papa. Pero como todo hijo de vecino, antes de su aparición estelar en Gran Canaria, hace unas décadas, Carenzio tenía su pasado, y parte de ese pasado lo hemos situado el 6 de agosto de 1985, cuando el nombre del joven Giovanni Carenzio, de 20 añitos, aparecía publicado en el diario La República en medio de una crónica sobre el atentado sufrido por Juan Pablo II de la mano del turco Alí Agca. Al final de aquella crónica fechada en Roma se hace referencia a una extraña llamada telefónica realizada a la Policía por un joven que decía pertenecer al grupo extremista turco Lupi Grigi, Lobos Negros. La llamada hacía referencia a la próxima liberación de una mujer por entonces secuestrada, Emanuela Orlandi, y al secuestro supuestamente sufrido por el comunicante en la localidad de Nola. El comunicante no era otro que nuestro Giovanni Carenzio, que según La República acababa de salir de un sanatorio para enfermos mentales. "El desequilibrado acabó confesando ser el autor de la telefonate", concluye la crónica de 1985.

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