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Sin local y sin biblioteca

EL CLUB DE LECTURA DE SANTA BRÍGIDA RENUNCIA A LAS LIMITACIONES IMPUESTAS POR EL ALCALDE

Se armó una buena este lunes en Santa Brígida al conocerse el último episodio de fomento de la democracia participativa protagonizado por el alcalde de la villa, el muy popular Lucas Bravo de Laguna. Su decisió

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La biblioteca satauteña.

La biblioteca satauteña.

Se armó una buena este lunes en Santa Brígida al conocerse el último episodio de fomento de la democracia participativa protagonizado por el alcalde de la villa, el muy popular Lucas Bravo de Laguna. Su decisión de vigilar estrechamente las actividades del Club de Lectura Drago de Sataute nos llevó a profundizar un poco más en los motivos que pudieron dar lugar a una decisión tan poco lustrosa por parte de una autoridad que pretende dar el salto a la política insular de manos de ese histórico de la cosa que es su señor padre, José Miguel Bravo de Laguna. Desgraciadamente hemos descubierto que las sospechas del Niño Bravo vienen de viejo, de cuando ese colectivo de ciudadanos inquietos plantó cara al Ayuntamiento por sus atolondradas decisiones, tipo mamotreto-comercial, y desde entonces, el alcalde les cogió la matrícula. Es la explicación que hemos encontrado, lo que en absoluto justifica que desde la alcaldía se pretendiera ejercer la censura previa sobre el contenido de las discusiones literarias que pudieran acometer los integrantes de ese Club de Lectura, que piensa renunciar a utilizar el local de la calle Tenderete para refugiarse en el espacio natural para estas actividades clandestinas, la biblioteca. Lo malo es que, como pudimos comprobar este lunes in situ, se encuentra cerrada desde el 24 de diciembre por enfermedad del funcionario encargado. Otra alegría cultural para una villa tan sobrada.

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