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Primer fracaso del conchabo Torres-Clavijo

La radio y la televisión públicas de Canarias se quedarán sin señal el día 31 como muestra bochornosa de cómo están gestionando ambos líderes la crisis de RTVC

Torres se fió de Clavijo, pactó con él mantener a Negrín al frente de los medios públicos a cambio de una vocal más en el consejo rector y ya tiene su primer diploma

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El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo (d), reunido con el presidente del grupo parlamentario socialista, Ángel Víctor Torres

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo y el secretario general del PSOE de Canarias,Ángel Víctor Torres EFE/Elvira Urquijo A. / Las Palmas de Gran Canaria

Desde que fue elegido por las bases nuevo secretario general del PSOE de Canarias, Ángel Víctor Torres echó gofio en todos los engranajes del partido para que la maquinaria se frenara un poco en lo que él se hacía con el control. O con el descontrol. Porque, efectivamente, el PSOE de Canarias había entrado en una suerte de sinrazón, de desgobierno o quizás de disparate, desde que José Miguel Pérez dijera aquello de “ahí se quedan ustedes con sus miserias”. Pérez dejó un partido descabezado, supuestamente dirigido por una lideresa virtual que -para mayor confusión- obtuvo unos buenísimos (e inesperados) resultados electorales, que firmó un pacto imposible con Coalición Canaria y que acabó mordiendo el polvo de la traición de su socio tras meses de desplantes y humillaciones intolerables. Fueron tiempos de sálvese quien pueda que aprovecharon todas las facciones conocidas y desconocidas dentro del PSOE para sus correspondientes navajazos y para una suerte de reposicionamientos que solo se entendieron cuando se abrieron las urnas de aquellas primarias que en verano ganó el aruquense Ángel Víctor Torres.

En medio de aquel caos, Torres prefirió inyectar pachorra, tanta que los acontecimientos y su propia incapacidad para analizarlos lo desbordaron casi de inmediato. Donde había urgencias trató de inyectar prudencia; donde había incendios, quiso ejercer de bombero. Pero se equivocó en todos los frentes, y acontecimientos como el congreso insular de Tenerife y sus resultados no hicieron otra cosa que demostrarle lo equivocado que estaba. Pero ya era tarde para algunas cosas.

Una de ellas fue la pésima gestión que ha hecho Torres de la grave crisis en la Radiotelevisión Pública de Canarias (RTVC). Todas y cada una de las decisiones que había tomado su propio partido, incluso líderes y lideresas de su cuerda, fueron completamente abolidas y desautorizadas de un plumazo. La petición clamorosa de dimisión (o destitución en su defecto) del presidente del consejo rector del ente, Santiago Negrín, se sustituyó sorprendentemente por una prórroga a su gestión con la lamentable excusa de cubrir primero ese órgano de gestión con la elección de las dos vocalías que habían quedado vacantes precisamente por la dimisión de sus dos titulares tras graves discrepancias con la gestión de Negrín.

Torres había pactado con Fernando Clavijo quebrantar la letra y el espíritu de la Ley de Radiotelevisión pública de Canarias de 2014, hecha por inspiración de los socialistas con el objetivo principal de alejar la mano de los partidos políticos y del Gobierno de los medios de titularidad pública. Lejos de destituir a Negrín y ponerle un sustituto de emergencia que enderezara el rumbo, ambos dirigentes pactaron quitarle un vocal al PP para luego elegir de entre las dos nuevas candidatas (propuestas por ambos) una nueva presidenta. Todo ello contraviniendo el consenso que la misma ley 13/2014 impone para la elección de esos vocales, lo que está sometiendo estos meses a un innecesario bochorno parlamentario a las dos candidatas del PSOE y de Coalición Canaria, con la gestión en los dos medios públicos sumida en el más absoluto caos y con avisos serios de acciones penales en los juzgados.

Torres no quería ni por asomo que el consejo rector eligiera presidenta a la única vocal del PSOE que su partido había logrado colocar en 2015. Dicen en su entorno que María Lorenzo no es de su confianza, que toma decisiones sin someterse a los órganos del partido, lo que va exactamente en contra del espíritu de la ley de RTVC. Enredados en ese desafuero han llegado a decir de Lorenzo que, además, es incompatible para ese puesto en la que lo colocó el mismo PSOE porque su familia tiene negocios relacionados con la industria audiovisual. Caramba, ¿y se dan cuenta ahora?

Se trata del mismo argumento que utilizó en una ocasión el presidente del consejo rector, Santiago Negrín, ante la comisión parlamentaria de control de RTVC. Un argumento que este mismo miércoles María Lorenzo pidió a Negrín que repitiera en la reunión del mismo órgano de gestión en la que trataba aprobar un acuerdo para prorrogar una vez más el contrato de servicio de transporte de señal para los dos medios de comunicación públicos de Canarias. Negrín no se atrevió a repetir aquellos argumentos porque necesitaba que María Lorenzo le votara a favor de la propuesta: “Yo no tengo por qué contestarte a eso”, exclamó el presidente del órgano ante aquel requerimiento.

Negrín, Clavijo y el PSOE se han quedado atrapados en su propia tela de araña. Si la vocal nombrada a propuesta socialista es para los socialistas incompatible por los negocios tecnológicos de su familia, y si por los mismos motivos lo es para el presidente del consejo rector, lo mejor que hizo este miércoles María Lorenzo fue abstenerse. Al fin y al cabo, ella no es la responsable de que el presidente del ente no haya convocado el preceptivo concurso dentro de los plazos correspondientes y que haya acudido pidiendo socorro 18 días antes del final de la actual prórroga.

Resulta curioso que el mismo Negrín que se invistió en órgano de contratación unipersonal para sacar adelante el concurso de informativos por 144 millones de euros, con el respaldo del Gobierno y la complicidad del PSOE, haya sido incapaz de promover otro que evite que la tele y la radio públicas de Canarias se queden sin señal a final de año.

Ángel Víctor Torres y su tropa de inútiles asesores son responsables directos de esta situación y de lo que se avecina en Radiotelevisión Canaria con el concurso de informativos, en manos de los tribunales. Son las primeras consecuencias de haberse revolcado con Fernando Clavijo y fiarse de él con la de trastadas que hizo al PSOE hace tan solo un año.

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