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El regreso de la UCD

La alianza electoral de Bravo de Laguna con Coalición Canaria resucita a la vieja Unión de Centro Democrático y deja a los de Clavijo sin bandera nacionalista

Los de Nueva Canaria tiran voladores después de que Barragán les tapara el único flanco que habían dejado al descubierto en su alianza con el PSOE: el nacionalismo

El marqués de las Dunas de Corralejo, de la coalición Unidos-CC, vuelve a hacer de las suyas; les ofrecemos la perla que dejó a Televisión Canaria en las autonómicas

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En los cuarteles generales de Nueva Canarias fue Día del Club este viernes: se descorcharon botellas de cava (con perdón, jornada de reflexión), se vitorearon consignas y se tiraron voladores tras conocer que Coalición Canaria había iniciado negociaciones con Unidos por Gran Canaria, el partido de José Miguel Bravo de Laguna, para concurrir juntos a las próximas elecciones generales de diciembre (DM). La noticia la adelantaba Canarias7 y a lo largo del día se fue confirmando que José Miguel Barragán, secretario de organización de CC, y el líder de Unidos, su tocayo Bravo de Laguna, han celebrado ya varias reuniones para conformar una candidatura unitaria con la que, ¡atención!, dar de rabiar al PSOE y a Nueva Canarias y conseguir mejores resultados que los previsibles en la provincia de Las Palmas. La fiesta en Nueva Canarias estaba absolutamente justificada porque con este paso tan torpe Coalición Canaria ha certificado su defunción política en la isla de Gran Canaria y ha tapado al partido de Román Rodríguez el único flanco que se le quedaba despendolado en su alianza con el PSOE, formalizada con el mismo propósito. Si hasta ayer mismo CC podía acusar a Nueva Canarias de haberse entregado a un partido de “disciplina estatal” y renunciado por lo tanto al nacionalismo, el tanteo de CC con Bravo de Laguna no sólo le hace reo de su propia acusación sino también de la de derechizarse y la de abrazar el insularismo para arañar un puñado de votos. Y eso si es que no se producen brechas a ambos lados de la alianza: entre los nacionalistas, por asumir su partido el amplio bagaje político del ex presidente del Cabildo, siempre vinculado al liberalismo y a las políticas más señeras del PP, y entre los seguidores de Bravo, por tener que mandarse ahora entre pecho y espalda un acuerdo con el partido al que llevan meses acusando de ser el perpetrador de ataques y atropellos a Gran Canaria, donde tiene su cuore. El partido, miren ustedes qué cosas, de Carlos Alonso, que ha rebasado con descaro y sin el menor reproche de la superioridad la línea roja del respeto competencial en su revolución carreteril a mayor gloria del mismo insularismo que Bravo de Laguna reprocha con pasión a quienes ahora se convierten en sus socios. Vivir para ver.

 

 

La deriva de CC hacia la derechona

Las negociaciones con Unidos por Gran Canaria no parecen haber sido una ocurrencia pasajera de Fernando Bañolas, líder de CC en la isla, porque la presencia en las negociaciones de José Miguel Barragán ha de interpretarse como un deseo formal de la organización nacionalista de establecer esta alianza. Ambas partes negociadoras han tratado de explicar este acuerdo en clave de “voz propia de Canarias en Madrid”, la vieja cantinela de siempre, que se desmorona a poco se le aplique el obligado tamiz ideológico al asunto. Porque es de suponer que no puede llegar a la misma octava de “voz propia” quien entona desde la izquierda que quien lo hace desde la derecha, por mucho que se quieran dar por muertas las ideologías. Y José Miguel Bravo de Laguna es, a mucha honra, un claro exponente de la derecha canaria: su irradiación del Partido Popular no fue producto de una revolución interior que lo hiciera amanecer republicano una mañana satauteña, sino de uno más de los caprichos suicidas de José Manuel Soria, que no lo quería ver ni en pintura. Acumula a sus espaldas una amplia trayectoria política que se inició en los estertores del franquismo y que lo colocó enseguida en la dirigencia de la Unión de Centro Democrático (UCD), el partido que ahora parece pretender reeditar con la inestimable ayuda de Coalición Canaria, ¿o quizás deberíamos decir de ATI, heredero pacífico de la misma UCD que encaminaron hacia el insularismo los Hermosos o los Galván Bello? El nacionalismo ha muerto en las filas de CC por puro pragmatismo: sus poderes más incrustados en la tradicional derechona tinerfeña jalan de Clavijo para que pacte con el PP, y a la vez Barragán va a Gran Canaria a pactar con Bravo de Laguna para reforzar a una organización propia prácticamente borrada del mapa por su política errática y por las heridas dejadas tras la última escaramuza orgánica, precisamente la elección de Clavijo como candidato a presidente. Si a CC no le hizo puñetera gracia que sus dos últimos socios (Nueva Canarias en el Congreso de los Diputados y el PSOE en el Gobierno de Canarias) se hayan conchabado, imaginen la que le estará haciendo a Soria que su pretendido socio regional se apoye en uno de sus personajes malditos para tratar de arrebatarle aunque solo fueran un puñado de votos.

 

No llegarán al diputado

Porque, efectivamente, si alguna consecuencia electoral puede tener esta alianza entre Coalición Canaria y Unidos por Gran Canaria ésa va a ser la de restarle algunos votos al Partido Popular, lo que previsiblemente se convierta en ventaja para PSOE-Nueva Canarias, que pretende erigirse en primera fuerza en la provincia de Las Palmas. Coalición Canaria apenas alcanzará los 22.000 votos y Bravo de Laguna como mucho aportará los 8.000 necesarios para llegar a 30.000. La pretensión de que Unidos por Gran Canaria alcance los 44.000 que sacó al Cabildo el pasado mes de mayo se desmonta fácilmente recordando que las mismas siglas bajaron a la mitad en su candidatura al Parlamento regional. En resumen: Coalición Canaria no obtendrá el diputado que hasta ahora ha tenido gracias al respaldo de Nueva Canarias; perderá votos entre sus fieles por su alianza con Bravo de Laguna; se queda desde ya sin la bandera nacionalista que hasta ahora restregaba por las narices a Román Rodríguez, y confirma los peores presagios de derechización que sus dirigentes se desgañitan desmintiendo un día sí y el otro también. Un negocio bárbaro, en definitiva.

 

El marqués vuelve a las andadas

Ya ha pasado la barrera de los 75 años, pero como él mismo sostiene, ha habido presidentes de la República Italiana más longevos y él no iba a ser menos. Domingo González Arroyo, alcalde de La Oliva y marqués perpetuo de las Dunas de Corralejo, ha vuelto a sacar la lengua a paseo para demostrar que ni las más básicas normas de la cortesía institucional ni el Código Penal están hechos para él y sus ocurrencias. Las hemerotecas, las fonotecas, las videotecas y la memoria de muchas personas majoreras están plagadas de salidas de tono del marqués a a las que este viernes se sumó de manera vergonzosa la que protagonizó –con luz y taquígrafos- en el pleno municipal de La Oliva. Como no le gustó que un concejal de Votemos, marca local de Podemos, afeara al grupo de gobierno un caso palmario de nepotismo, González Arroyo le lanzó una nada velada amenaza que podría complicarle su hoja de antecedentes penales. Como acostumbran a hacer los que creen que manejan con soltura la lengua española y el arte de la dialéctica, el alcalde recargó tanto su amenaza con barroquismo y soliloquio que llegó un momento en el que ni él mismo lograba aclararse, hasta que, víctima de su propia impaciencia, terminó haciendo referencia a hospitales y cementerios, lugares en los que suelen terminar quienes se llevan “un palo en la frente”. Intolerable. Lo que podía quedarse en un episodio cómico se tornó en una amenaza nada velada que el concejal ofendido debería llevar de inmediato al juzgado de guardia, más que nada por si, como quiso presagiar el alcalde, se resbala y se da una hostia incomprensible. González Arroyo, que como Bravo de Laguna también viene de la UCD y también resultó en su momento irradiado del PP, concurrió a las elecciones autonómicas bajo las mismas siglas de Unidos, lo que le convierte en el candidato perfecto para la nueva fórmula mágica que esos irradiados y Coalición Canaria pretenden extender por el Archipiélago todo. Para los que dudan de que el marqués es un malcriado, les ofrecemos al principio de este artículo un vídeo en el que de una manera abusadora trata de avasallar a dos profesionales de la Televisión Canaria durante la campaña electoral de mayo pasado. Con una educación y una flema increíble, el actual jefe de Informativos de la casa, Roberto González, reduce al deslenguado González Arroyo hasta dejarlo frito víctima de sus propios desafueros. No se lo pierdan.

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Recuerda que si te suscribes a Canarias Ahora antes del 5 de octubre, te regalamos la edición digital de Hechos Probados, la primera biografía no autorizada de José Manuel Soria escrita por quien mejor conoce sus andanzas. Apóyanos y verás.

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