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Suarez Gil, condenado a 10 meses de prisión por quebrantar la orden de alejamiento de Navarrete

El Juzgado de lo Penal número 5 de Las Palmas de Gran Canaria considera probado que el empresario se acercó a la zona de exclusión de su exesposa "voluntaria y conscientemente de ello"

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José Miguel Suárez Gil, en una fotografía de archivo.

José Miguel Suárez Gil, en una fotografía de archivo.

El Juzgado de lo Penal número 5 de Las Palmas de Gran Canaria ha condenado al expresidente de la Cámara de Comercio de Gran Canaria, José Miguel Suárez Gil, a diez meses de prisión por ser autor criminalmente responsable de quebrantar la orden de alejamiento de su exesposa, Josefina Navarrete, de forma continuada.

La sentencia rebaja la pena de un año de prisión que pidió la Fiscalía durante el juicio oral celebrado el pasado 1 de diciembre, mientras que la acusación particular solicitó 18 meses de cárcel por el agravante de parentesco y la Defensa, por su parte, interesó la libre absolución.

La resolución emitida el pasado 6 de febrero, a la que ha tenido acceso Canarias Ahora, tiene relación directa con la dictada por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de la capital grancanaria en septiembre de 2011, que condenó a Suárez Gil a ocho meses de prisión por un delito de amenazas y a otros cuatro por coacciones.

Dicha sentencia prohibía al empresario la tenencia de armas, acercarse al domicilio y el lugar de trabajo de Navarrete y comunicarse con ella. Además, le obligaba a mantenerse alejado de su entonces esposa a una distancia mínima de 500 metros durante unos tres años, época en la que tenía que llevar puesto un dispositivo telemático que velara por el cumplimiento de las penas impuestas.

Sin embargo, la juez considera probado que durante los últimos años Suárez Gil se ha saltado las distancias con Navarrete hasta en ocho ocasiones, lo que se agrava teniendo en cuenta que el acusado se separó del dispositivo telemático de vigilancia durante diversas horas de 18 días, algunos consecutivos, de 2011 y 2012.

La magistrada considera que “el acusado, a pesar de tener perfecto conocimiento de dichas prohibiciones - no acercarse a la protegida, ni a su domicilio, ni lugar de trabajo- se acercó a menos de 500 metros de la vivienda y la víctima […] manteniéndose en el lugar sin abandonarlo un tiempo suficientemente extenso para entender que concurre esa voluntad consciente de menospreciar la resolución judicial e incumplir las prohibiciones impuestas”.

Hasta tres horas

Asimismo, remarca que cuando el empresario se acercaba a un lugar de exclusión, el aparato de detección de aproximación que llevaba puesto emitía un sonido para ponerle sobre aviso. La juez considera que permanecer en la zona más de 30 minutos demuestra que “lo hace voluntaria y conscientemente de ello”, algo que se agrava teniendo en cuenta que Suárez Gil llegó a hacer caso omiso de la alarma durante tres horas.

Al encontrarse en una zona céntrica y conocida de la capital grancanaria, el Juzgado afirma que el acusado podría haber evitado acudir a la misma calle en la que reside Navarrete. Además, afirma que no puede entenderse que los días en los que considera probados los incumplimientos se desplazara al lugar por motivos ajenos a su voluntad, ya sea por retenciones de tráfico, o que tan solo estuviera de paso.

Tampoco considera acreditado que el dispositivo presentara errores técnicos, ni que acudiera a consultas médicas, como así alegó Suárez Gil, que dijo durante el juicio oral que el aparato “le sonaba a todas horas”.

“Por lo tanto, las explicaciones del acusado no han resultado razonables, ni convincentes, ni contundentes, no existiendo duda alguna de que quebrantó la prohibición a sabiendas de su acción y consecuencias”, concluye la sentencia.

Por su parte, Navarrete explicó en la Sala la sensación de “inquietud y desasosiego” que sufrió en los momentos en que su dispositivo sonaba, como consecuencia de que su exmarido se encontraba a menos de 500 metros de ella. Según declaró un agente del Cuerpo Nacional de Policía, en ninguna de las ocasiones que intervinieron Navarrete corrió peligro o Suárez Gil intentó acercarse a ella. La sentencia no es firme y sobre la misma cabe recurso de apelación.

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