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CATALUNYA

Barcelona atiende a 8.000 persones que no pueden acceder al mercado laboral

El proyecto Làbora del Ayuntamiento de Barcelona en colaboración con Cruz Roja, ECAS y FEICAT busca dar salida a estas personas

En 2015 se ha insertado a un 22%: la mayoría eran personas de mediana edad, mujeres y 1.196 solicitudes provenían de Nou Barris

El Ayuntamiento ha doblado su aportación al programa, que este 2016 quiere revertir la corta duración de los contratos y ofrecer trabajo de "calidad"

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Laia Ortiz, Ada Colau i Laura Pérez a la taula sobre feminització de la pobresa

Laia Ortiz, Ada Colau y Laura Pérez en una mesa sobre feminización de la pobreza Ayuntamiento de Barcelona

Durante el año 2015, hasta 8.103 personas fueron derivadas desde los servicios sociales al programa Làbora, puesto en marcha por el Instituto Municipal de Servicios Sociales a finales de 2014. De estas, un 22% consiguieron trabajo, el resto siguieron algún tipo de itinerario de inserción: el programa Làbora no sólo facilita la capacitación para entrar en el mercado laboral, también realiza acompañamiento individual y ofrece ayuda emocional. El informe de 2015 del programa Làbora, presentado este lunes, pasará por la Comisión de Derechos Sociales, Cultura y Deporte del próximo 17 de mayo. 

"El trabajo no sirve sólo para ganarse la vida, también juega en el empoderamiento de la persona... Debemos hacer cada vez más ante el abandono del resto de administraciones", ha destacado este lunes la segunda teniente de alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona, Laia Ortiz.

La teniente de alcaldía ha destacado las buenas cifras del programa. De hecho, el Ayuntamiento ha doblado este año el presupuesto que destina al proyecto: 1.8 millones de euros en 2015 y 3.2 este 2016.

El Làbora, financiado por el Ayuntamiento en colaboración con Creu Roja, Entitats Catalanes d'Acció Social (ECAS) y Empreses d'Inserció de Catalunya (FEICAT) trabaja con más de un millar de empresas: a lo largo de 2015 se contactaron hasta 1.743, que vieron con buenos ojos el programa. Se prevé que el próximo 6 de junio se produzca un encuentro para poner en contacto a los usuarios del programa y las empresas. 

Las tres entidades que participan del proyecto también se han mostrado optimistas con el programa. La presidenta del ECAS, Teresa Crespo, ha destacado el "acuerdo público/privado" que supone el programa pero ha insistido en que hay que "definir un modelo de protocolo único", que facilite compartir datos entre las tres entidades. Làbora, Creu Roja, ECAS y FEICAT trabajan en pulir un sistema informático más eficiente.

No es el único objetivo para 2016: Làbora quiere elevar la tasa de inserción del 22% al 25% (2.000 inserciones en total), además de mejorar la coordinación con Barcelona Activa, el SAIER, el programa d'assentament (OPAI), la Taula de Feminització de la Pobresa y hacer más presente el programa en el Pla de Barris. El proyecto quiere reforzar también la incorporación de personas en situación de irregularidad administrativa: las empresas pueden favorecer los procesos de regularización, según Ortiz.

"No hay inserción si no se contempla la dignidad laboral", ha añadido Ortiz. En este sentido, otro de los objetivos a alcanzar en este 2016, es el de mejorar la temporalidad de los contratos. Las empresas con las que ha trabajado Làbora hasta el momento llevan asociadas condiciones laborales poco adecuadas —como un fuerte componente de estacionalidad— y esto hace que los participantes entren y salgan del programa varias veces.

Feminización de la pobreza y territorialidad

De las más de 8.000 personas que se adhirieron al programa el año pasado, 1.537 lograron la inserción laboral: consiguieron un contrato de trabajo. Desde el Ayuntamiento se ha constatado que en un principio estos contratos eran de temporalidad baja y de sectores concretos (un 60% de trabajos relacionados con la limpieza) pero que con el paso de los meses se ha ido ampliando el perfil de contratos y sectores. Lo que no ha cambiado es la división por sexos, con una cifra preocupante: un 47% de las personas eran mujeres. Además, la mayoría tenían de 45 años en adelante.

El proyecto quiere combatir la exclusión social y la feminización de la pobreza, pero también las desigualdades territoriales: 1.196 personas incluidas en el programa eran de Nou Barris y 1.031 de Sant Martí. El riesgo de exclusión se centra en los barrios con una renta más baja y más registro de paro: "El nivel de inserción es proporcional a los barrios donde el paro está más cronificado", ha destacado Laia Ortiz.

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