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CATALUNYA

Todo a punto para iniciar el Plan Juncker

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Este artículo ha sido publicado en el blog Agenda Europea, de la Fundació Catalunya Europa.

El verano pasado, durante una conferencia de bancos centrales celebrada en Estados Unidos, Mario Draghi, director del Banco Central Europeo, reconocía abiertamente que la política de austeridad fiscal había llevado a la UE a un estado de anemia económica que pedía un tratamiento casi de choque para aumentar la demanda agregada y generar ocupación; algo que la política monetaria por sí sola no podía hacer, aunque ya había decidido empezar a hacerla tan expansiva como fuera posible.

Jean-Claude Juncker, recientemente nombrado presidente de la Comisión Europea, le cogía el guante y anunciaba un plan de inversiones que debería movilizar más de 300.000 millones de euros en los próximos tres años; una cifra que esperaba conseguir utilizando como palanca un fondo público de 21.000 millones, para cubrir las primeras pérdidas de los inversores privados dispuestos a poner en marcha proyectos de riesgo generadores de ocupación.

A pesar de todas las pegas que se le puedan encontrar al Plan Juncker, como por ejemplo su posible insuficiencia –dado que hablamos de poco más del 2% del PIB comunitario–, y su optimismo –puesto que hablamos de movilizar 15 euros privados por cada euro público–, bienvenido sea el cambio de clima económico y el pasar de hablar de recortes a hablar de inversiones.

Con este espíritu de mirar de sacar el máximo provecho posible a lo que había encima de la mesa, el Parlamento Europeo presentó 1.500 enmiendas a la propuesta de Juncker, técnicamente conocido como EFSI ( European Fund for Strategic Investments), las ha debatido intensamente durante las últimas semanas y este martes pasado ha votado mayoritariamente a favor de un compromiso que ahora deberá ser negociado con el Consejo y la Comisión.

Los cambios que propone el Parlamento satisfacen una de las principales reivindicaciones del mundo científico y económico: no nutrir el fondo público con dinero previsto para investigación y desarrollo dentro del programa Horizon 2020; a la vez que proponen una mayor focalización de las inversiones en sectores de futuro –y, por lo tanto, medioambientalmente sostenibles.

Por parte de los eurodiputados catalanes se ha conseguido incluir la propuesta de permitir la participación directa como el Instituto Catalán de Finanzas, ya sea como socios y/o como gestores de plataformas de inversión EFSI, ampliando así la definición de la banca nacional a las instituciones financieras y/o de promoción económica, con un mandato público estatal, regional o local. Y por parte del grupo de los Verdes, al cual pertenezco, a parte de la focalización en eficiencia energética y renovables, se ha conseguido incluir la obligación de establecer un scoreboard para evaluar el impacto de los proyectos y que esté abierto a consulta pública.

Probablemente, el escollo principal durante estos diálogos y negociaciones a tres bandas ( trilogs) con la Comisión  y el Consejo será el de la financiación de los fondos públicos para cubrir la garantía de primeras pérdidas, dado que la propuesta del Parlamento no va más allá de decir que hace falta buscarlos entre los márgenes disponibles y negociarlos año a año. La apelación al Horizon 2020 no aparece, pero tampoco una partida concreta alternativa; seguramente porque, saliera de donde saliera, hubiera habido división entre los parlamentarios y han preferido quedar bien con los electores y pasar la pelota al Consejo.

Los trilogs se anuncian pues nada sencillos. En cualquier caso, la máquina parlamentaria ha trabajado con una inusitada prisa para que el mes de junio, como estaba previsto, el Plan Juncker empiece a caminar. Y a mi entender, no sólo con la prisa sino con la predisposición e inteligencia para garantizar que este plan verdaderamente contribuya a la creación sostenida de ocupación de calidad.

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