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El 'esplai', construcción de una ciudadanía libre

El juego es la metodología principal del esparcimiento, porque nos permite trabajar una serie de valores, competencias y habilidades siempre con el objetivo último de educar niños y jóvenes para que puedan ser más libres y más felices.

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L'esplai, construcció d'una ciutadania lliure. (Foto: Esplais Catalans)

El 'esplai', construcción de una ciudadanía libre. (Foto: Esplais Catalans)

Google utiliza su página principal para recordar una efeméride de la Historia de la humanidad. El pasado 20 de noviembre se celebró el Día Universal de los Derechos del Niño (exactamente el 24º aniversario de la Declaración Universal). Dada la gran relevancia del día, Google no podía ser menos e incluyó un bonito dibujo de niños y niñas sonriendo con mucho color, supongo para remarcar que esta declaración incluye a cada uno de los niños y niñas de este mundo. Hasta aquí todo perfecto y maravilloso, hasta que al hacer clic en la imagen te sale el por qué del magnífico dibujo: Día Universal de los Derechos del Niño. Claro que sí, hemos sido superinclusivos al dibujar niños y niñas de color negro, rojo, amarillo, blanco pero pasamos de todo y decimos "Derechos del Niño". Me cuesta entender cómo pueden adecuar la imagen para hacerla más inclusiva al lenguaje -igual o más importante- poca gente está atenta.

Otra gran frase escuchada estos días, de personas -normalmente- con cierta relevancia política es la siguiente: "Hay que reivindicar y defender los Derechos de los niños y niñas -alguien les ha asesorado, vamos mejorando-, porque son el futuro de esta sociedad ". Bingo! ¿Y del presente? ¿Que no pintan nada? ¿Qué tipo de educación queremos? ¿Una que prepare a los niños para el futuro o una que les incluya en la sociedad y procure para que alcancen una vida plena en el presente?

Cuando hablamos de educación a nivel amplio, solemos imaginar una escuela o una universidad llena de gente estudiando o prestando atención al profesor. Pues bien, desde hace ya muchos años, grupos de personas se organizan para dar forma a un proyecto educativo que tiene en cuenta tanto la escuela como las familias pero que educa desde otra dimensión. Sí, estoy hablando de los esplais y su gran herramienta de trabajo: el juego.

Defino el esplai como una asociación juvenil que trabaja desde el voluntariado a través de la educación en Derechos de la Infancia para la transformación social. ¿Pero qué significa la educación en Derechos de la Infancia? Hablamos de educación en derechos de los niños en los esplais porque parten de un enfoque integral que trabaja tanto los conocimientos de los propios derechos y responsabilidades, como las habilidades y actitudes necesarias para una sociedad más justa e igualitaria, que se vertebre en torno a los derechos de las personas. A través del esplai queremos promover la transformación hacia esta sociedad.

El juego es la metodología principal del esplai, porque nos permite trabajar una serie de valores, competencias y habilidades siempre con el objetivo último de educar a niños y jóvenes para que puedan ser más libres y más felices. Usamos el juego y otros elementos pedagógicos durante las actividades de esplai y las actividades de vacaciones; estas últimas son herramientas pedagógicas de un gran valor en sí mismas, ya que nos permiten trabajar de manera bien intensa y vivencial los objetivos establecidos para aquel curso, además, en contacto con la naturaleza. Es el mejor momento para trabajar todo lo relacionado con la convivencia, el crecimiento personal, la autonomía y el trabajo en valores como el consumo responsable, la solidaridad, la cooperación...

En el esplai, los niños son el centro de nuestro proyecto educativo y, nosotros sí, los consideramos ciudadanos del presente. Es por ello que creamos espacios de participación y libertad donde pueden realizar las actividades que ellos mismos proponen, con el apoyo y el acompañamiento de un equipo de monitores.

Vivimos en una sociedad donde hay que trabajar las pequeñas cosas de la vida, a las que a veces damos poca importancia, las cotidianas, porque son las que realmente nos harán evolucionar hacia una sociedad más justa, más cohesionada y más inclusiva. Como decía aquel, los pequeños cambios son poderosos.


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