eldiario.es

Menú

CATALUNYA

La Costa de la Luz: el oro rojo y la batalla de Trafalgar

Los pueblos de la costa de Cadiz ejercieron una admirable labor de socorro durante la batalla de Trafalgar, sin discriminación de banderas

Sobrevolando los campos andaluces, a 200m de altura, con su blanco imponente, Vejer de la Frontera se erige como uno de los pueblos más bonitos de la zona

El atún de almadraba, el oro rojo del mar de Cádiz, es un producto muy codiciado por los japoneses y se sigue pescando con una técnica ancestral que se remonta a la época de los fenicios

- PUBLICIDAD -
Calles de Vejer de la Frontera.

Calles de Vejer de la Frontera. ALICIA FÀBREGAS

La flota española fondea en la bahía de Cádiz. Cuenta con a penas 15 navíos y la mayoría de los combatientes españoles acuden a luchar–muchos de ellos de manera forzosa- sabiendo que seguramente no cobrarán nada, porque hace meses que los fondos se han acabado. Estamos en octubre de 1805 y una de las batallas más tremendas de la historia del s.XIX está a punto de estallar frente a las costas de lo que entonces era el municipio de Vejer de la Frontera.

Al frente de los navíos españoles está el Teniente General Federico Gravina y Napoli, que conduce el buque insignia, el Príncipe de Asturias. Una bestia con 118 cañones y más de 1.000 hombres a bordo. Navega valiente junto a la Armada francesa de Napoleón hacia una muerte casi segura, pues los barcos ingleses son mucho más numerosos y sus tripulantes están más entrenados en el dominio de la guerra en el mar.

Es casi mediodía cuando el Almirante Horatio Nelson, el marino británico más célebre de la historia, al frente de la Royal Navy, envía por señal a sus buques el siguiente mensaje: “England expects that every man will do his duty” (Inglaterra espera que cada hombre cumpla con su deber). Y a partir de ese momento se empieza a abrir fuego.

El resto de la historia es archiconocido. La aplastante victoria de los ingleses dará nombre a una de las plazas más famosas de Londres: Trafalgar Square.

Un pueblo admirable

Pero los días que siguen a la batalla son todavía peores, porque se desata una terrible tormenta que hace que los supervivientes tengan que continuar luchando, esta vez contra el mar embravecido, el fuerte viento y la lluvia. A lo largo de esos días, las playas desde Barbate a Doñana, se llenan de cuerpos y restos de las embarcaciones. Pero también van llegando hombres con vida y lo que de verdad admira de esos días es la labor de auxilio prestado a los náufragos y a los heridos por parte de la población local, sin discriminación de banderas.

Actualmente, en una de las calles blancas de Vejer de la Frontera hay una placa que ayuda a la memoria con una frase de Benito Pérez Galdós: “Debo decir que jamás vecindario alguno ha tomado con tanto empeño el auxilio de los heridos, no distinguiendo entre nacionales y enemigos, antes bien equiparando todos bajo el amplio pabellón de la caridad”.

Plaza principal de Vejer de la Frontera.

Plaza principal de Vejer de la Frontera. ALICIA FÀBREGAS

Trafalgar, de hecho, da nombre a casi media decena de calles en Vejer, seguramente uno de los pueblos más bonitos de Andalucía, a 200m de altura, imponente con su castillo, sus murallas y sus estrechas calles blancas empinadas y retorcidas, espejos de sol, sembradas de bares con encanto y casas que esconden patios frescos llenos de flores. Bajo las arcadas de algunas de sus calles y a través de las azoteas de muchas de sus casas se vislumbra un paisaje verde plagado de infinitos campos.

Conquistada por los árabes, permaneció en manos musulmanas durante casi 540 años y ellos dejaron un rastro aún vivo en esta localidad. En 1250, Fernando III el Santo gana la ciudad para Castilla y su población y su castillo quedan como frontera con la parte musulmana, de ahí su nombre. Igual que muchas de las poblaciones vecinas, como Conil de la Frontera, Jerez de la Frontera…

No se puede uno ir de allí sin visitar los molinos de viento y, sobre todo, sin hablar con el hombre que los guarda y que ha montado una tienda de recuerdos dentro de uno de ellos. Más que nada porque sus explicaciones sobre el funcionamiento de los molinos son espectaculares, con detalles sobre la utilidad de cada herramienta, de cada rincón y pieza del molino. 

Experto en los molinos de viento, en Vejer de la Frontera.

Experto en los molinos de viento, en Vejer de la Frontera. ALICIA FÀBREGAS

¿Qué tiene Barbate que atrae tanto?

El 5 de abril del 2010, cuando el sol todavía estaba saliendo, llegaban al puerto de Barbate dos estrellas de la cocina: Ferran Adrià y Juan María Arzak. ¿Qué les hacía madrugar y desplazarse tan al sur? El atún de almadraba, el oro rojo que le llaman los lugareños o el ibérico del mar. Habían ido allí como invitados para presenciar la primera 'levantá' -alzada de redes- de la almadraba y ver así con sus propios ojos ese arte ancestral de la almadraba. 

De mayo a junio, laberintos kilométricos de redes se extienden en el mar de Cádiz para que las almadrabas capturen este pez a lo largo de las costas de Conil, Barbate, Zahara de los Atunes o Tarifa.

Hace más de tres mil años, los fenicios idearon esta técnica especial para capturar este atún salvaje de una forma que hacía que el pescado conservara al máximo sus cualidades. Los almadraberos de hoy en día siguen haciéndolo de una manera similar, contribuyendo así al respeto al medio y a la cultura tradicional, además de darle un valor gastronómico mucho más elevado. Cerca de un millar de familias viven de este trabajo que está en peligro debido a la sobreexplotación y a las normativas europeas. Se trata de atunes que pueden llegar a pesar hasta 400kg y de los que se aprovecha todo: el morrillo, la ventresca, el tarantelo, las huevas...

Tapa de atún de almadraba en la Ruta del Atún de Barbate.

Tapa de atún de almadraba en la Ruta del Atún de Barbate. ALICIA FÀBREGAS

Curiosamente, pese a su sabor y su calidad, no suele ser un producto que llene los platos españoles, a parte de utilizarse para la mojama, un producto tradicional andaluz. En realidad, son los japoneses quiénes más aprecian el atún rojo salvaje, sobre todo para hacer su amado sushi. Por eso, hace cerca de 10 años, más del 90% del atún rojo que se capturaba en las costas gaditanas se congelaba a -60ºC y viajaba en barcos frigoríficos hasta Japón, llegándose a pagar precios desorbitados. Ahora las proporciones y los precios han cambiado y se han ido equilibrando mucho más, porque en la costa gaditana se potencia su consumo con actividades como la Ruta del Atún de Almadraba, que suele ser en diferentes fechas del mes de mayo en las cuatro localidades protagonistas de esta pesca. En Barbate, por ejemplo, este año del 27 de abril al 2 de mayo se ha celebrado la IX Semana Gastronómica del Atún de Barbate, donde diferentes establecimientos ofrecían en varias carpas en la Lonja del pueblo un gran surtido de tapas de atún rojo. 

Playa de Barbate.

Playa de Barbate. ALICIA FÀBREGAS

 

Es el momento de poder degustar este plato gourmet a un precio asequible para todos los bolsillos y deleitarse a la vez con las inmensas playas de la Costa de la Luz, con esa arena blanca llena de dunas que ha construido el fuerte viento de levante y ese espacio infinito que hay que cruzar hasta llegar a un mar turquesa y azul.

Vueling vuela a diario de Barcelona a Jerez (Cádiz).

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha