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CATALUNYA

Zumaia, donde las rocas hablan

Recorriendo la Ruta del Flysch se puede caminar a través del tiempo, grabado en los estratos rocosos de los acantilados que sobrevuelan el Cantábrico

En lo que era un caserío abandonado y una ermita de peregrinos, Ignacio Zuloaga, uno de los pintores españoles más importantes de principios del s.XX, dejó su legado y la colección artística de su familia

“Lur haizea”, la escultura del reputado artista Koldobika Jauregi, guarda la entrada de la playa de Itzurun

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Prados verdes y acantilados en la costa de Zumaia.

Prados verdes y acantilados en la costa de Zumaia. ALICIA FÀBREGAS

El surf es el gran atractivo de la costa vasca -y con razón-, pero allí también se encuentran tesoros muy poco conocidos que merecen ser visitados. Concretamente en un rincón de Guipúzcoa, a menos de una hora en coche de San Sebastián. En un lugar rodeado de montañas verdes que descienden en acantilados hacia una bahía donde confluyen los ríos Urola y Narrondo: en Zumaia.

Desde finales del s.XIX este lugar ha atraído a centenares de paleontólogos, geólogos, antropólogos y muchos otros investigadores de todo el mundo, porque allí las rocas son capaces de contarnos la historia de los últimos 60 millones de años de la Tierra: los cambios en el clima, las especies, las catástrofes... Un libro abierto, escrito por la naturaleza y el tiempo, que el hombre puede leer cada vez con más precisión.

Ermita de San Telmo, en Zumaia.

Ermita de San Telmo, en Zumaia. ALICIA FÀBREGAS

En especial, los acantilados de la playa de San Telmo, en Zumaia, son los que han llamado más la atención, pero el geoparque engloba también las localidades de Mutriku y Deba. En total, son 13km de acantilados muy particulares porque están compuestos de una formación de capas de rocas llamada Flysch. Ese es el tesoro.

Los estratos de la historia

El flysch son estratos de roca que alternan capas duras con capas blandas y gracias –o por culpa- de la erosión del mar, el paso del tiempo queda muy bien definido y registrado. La roca blanda se desgasta más fácilmente y deja al aire la parte dura, como si fuera un enorme montón de folios, de diferentes longitudes y mal cortados, resistentes al tiempo y al clima, todos apilados frente a las aguas del Cantábrico. En estas formaciones, se puede ver, por ejemplo, una fina capa de color negro, recuerdo del impacto del gran asteroide que provocó la extinción de los dinosaurios hace aproximadamente 65 millones de años.

Flysch, Zumaia.

Flysch, Zumaia. ALICIA FÀBREGAS

De hecho existe la llamada Ruta del Flysch, con visitas guiadas, que recorre la costa entre Mutriku y Zumaia y que es especialmente espectacular cuando baja la marea, porque deja al descubierto este fenómeno también en las rocas que normalmente están cubiertas por el agua.

Legado artístico

Pese a haber vivido en Roma y en París y haberse codeado con los artistas más bohemios, como Toulouse-Lautrec, Gauguin o Degas, Ignacio Zuloaga nunca perdió su alma conservadora y lo expresó claramente cuando tuvo la oportunidad de rendir tributo a Franco y pintarle uno de los retratos más conocidos que tiene el dictador –o más curiosos por lo menos-, donde aparece envuelto en una bandera española. Zuloaga, este vasco muy español y muy de derechas que hablaba euskera, fue uno de los grandes exponentes de la pintura española de la primera mitad del s.XX.

Pues junto a la desembocadura del río Urola se alza Z Espacio Cultural Ignacio Zuloaga. Antes era el caserío 'Santiago', abandonado, y las ruinas de una ermita de peregrinos a Compostela, del S.XII, pero en 1910 se subastó públicamente y el pintor lo adquirió y lo convirtió en un estudio-taller y en el Museo de Colección Histórica. En el estudio-taller se puede ver cómo pintaba Zuloaga y algunas de sus obras, en el museo está la colección del artista, de su mujer y de su padre, que reúne joyas artísticas que van desde el s.XII hasta el XX, con piezas de Rodin, Zurbarán, Goya o El Greco.

Pero en Zumaia hay también arte en la calle, como la escultura pública “Lur haizea”, que el Ayuntamiento de la localidad encargó a Koldobika Jauregi y que parece vigilar la entrada a la playa de Itzurun. Una muestra de un artista que basa muchas de sus obras en una confluencia con la naturaleza y con la espiritualidad, con bastantes influencias de la filosofía oriental. Unas figuras animales que se integran –o emergen- de la roca y que se encaran a los vientos y a las mareas y a todo lo que pretenda adentrarse en la bahía.

“Lur haizea”, la escultura del reputado artista Koldobika Jauregi.

“Lur haizea”, la escultura del reputado artista Koldobika Jauregi. ALICIA FÀBREGAS

Vueling vuela diariamente de Barcelona a San Sebastián.

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