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"La situación de crisis económica conlleva unos niveles de malestar psíquico muy elevado"

Josep Moya, responsable del Área Sociocomunitaria del Observatori de Salut Mental de Catalunya, asegura que la crisis económica ha tenido un impacto "clarísimo" en la salud mental de las personas

“Las situaciones de desestabilización y descohesión social están, y todo esto no se ve sustituido por otro proyecto de desarrollo socioeconómico, no se ve venir”

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El doctor Josep Moya és responsable de l'Àrea Sociocomunitària de l'Observatori de Salut Mental de Catalunya. / SANDRA LÁZARO

El doctor Josep Moya es responsable del Área Sociocomunitaria del Observatori de Salut Mental de Catalunya. / SANDRA LÁZARO

El psiquiatra Josep Moya no quiere ser apocalíptico pero tampoco es demasiado optimista de cara a una mejor salud mental en los próximos años. Su experiencia en el campo de la salud mental, y la participación en informes como El impacto de la crisis económica en la salud mental de la población lo llevan a defender la tesis de que sufrir situaciones como un desahucio o las consecuencias de la crisis económica así como la odisea que viven millones de refugiados en todo el mundo son "insoportables" y tienen un impacto clarísimo en la salud mental de las personas. Nos encontramos para hablar, entre visita y visita, en el centro Alba, un centro mental de ámbito psiquiátrico en los niños y adolescentes del que es coordinador clínico.

Los especialistas no se ponen de acuerdo en las definiciones y las diferencias a la hora de hablar de trastorno mental y de enfermedad mental. ¿Qué debemos entender por estos términos? 

La enfermedad mental ya no aparece en ningún tratado ni manual para que el concepto fue descartado en 1980, después de que se publicara el Manual Clasificatorio Estadístico de los Trastornos Mentales, cuando se opta por el término 'trastorno mental' en lugar de 'enfermedad mental'. Un trastorno mental son un conjunto de síntomas, ya que no hay un termómetro emocional por ejemplo.

¿Y por salud mental?

No es fácil. El problema del concepto de salud mental es que recibió una definición por parte de la OMS hace ya bastantes años y la definía de acuerdo con un ideal, como "perfecto estado de salud" y casi lo planteaba en términos de felicidad. Esto pero ahora, en una situación de crisis económica, política y social si hay una persona que se sienta extraordinariamente feliz pues debemos plantearnos si tiene un sentido de la realidad o no.

Por lo tanto ¿tenemos que entender que hay salud mental cuando hay ausencia de trastornos mentales?

Había una definición que tampoco está exenta de problemas que es la definición que dio Freud, que dice que la salud mental consiste en la capacidad de amar y de trabajar, lo que pasa es que hay personas que aman patológicamente, por ejemplo. Es muy difícil poder definir lo que es la salud mental, podríamos dar una respuesta provisional que sería que tiene salud mental aquella persona que puede enfrentarse a las dificultades de la vida cotidiana sin que ello le genere síntomas inhabilitantes.

La OMS prevé que uno de cada cuatro habitantes del planeta sufrirá alguna forma de trastorno mental o neurológico a lo largo de su vida. ¿Es el gran campo de la salud que nos ocupará en los próximos años?

Ya lo es ahora. Una parte importantísima del gasto farmacéutico es por problemas de salud mental, también una buena parte de las invalideces laborales o incluso problemas que van a parar a consultas de reumatología, como la fibromialgia. El tema de salud mental es casi transversal a toda la medicina.

¿Hay tendencia a una medicación excesiva?

Actualmente se está consumiendo muchísima medicación y algunos pensamos que es innecesaria. Yo también hago recetas pero si una situación de tristeza la convertimos en depresión o una situación de inquietud la convertimos en trastorno de ansiedad evidentemente que acabaremos haciendo un uso abusivo de psicofármacos.

El psiquiatra Josep Moya parlant de la salut mental. / SANDRA LÁZARO

El psiquiatra Josep Moya hablando de salud mental. / SANDRA LÁZARO

¿Podemos relacionar la alta prevalencia de los trastornos mentales con una declinación del Estado del Bienestar?

Indiscutiblemente, la crisis económica ha tenido un impacto clarísimo en la salud mental. No digo que las personas que han sufrido desahucios o que han perdido el puesto de trabajo deban tener necesariamente un trastorno mental pero el sufrimiento mental está clarísimo que lo tienen: tristeza, angustia, sentimiento de exclusión social ... O, por ejemplo, la situación que rodea a los refugiados es prácticamente insoportable, porque lo han perdido todo. Por tanto, es humano que aparezcan síntomas aunque sean transitorios. La situación de crisis económica, guerras, refugiados y un futuro incierto conlleva unos niveles de malestar psíquico muy elevado.

Por otra parte, la evolución negativa de determinantes sociales como el aumento del paro, los desahucios o la pobreza deteriora la salud mental de los individuos. Lo denunciaban desde la Plataforma de Salut Mental de Catalunya. ¿Se está haciendo un trabajo específico para estos colectivos?

No hay un trabajo específico para estos colectivos pero nosotros por ejemplo presentamos un proyecto a la Obra Social de La Caixa para poder trabajar con parados de larga duración pero claro estos proyectos tienen una duración de un año y ya está, cuando se acaba se acaba. El objetivo, en las diferentes sesiones, era potenciar todos los recursos personales que estas personas pensaban que no tenían, reconstruir vínculos sociales o familiares, etc. y esto ha tenido una traducción en forma de disminución de las ideaciones de suicidio, ha tenido una disminución en el consumo de fármacos, una mejora en la calidad de vida de estas personas ...

En un estudio decías que las desigualdades sociales son un factor riesgo de tener una peor salud, también en salud mental.

Las desigualdades sociales son un factor contrario de la salud en todos sus ámbitos, no sólo en el de la salud mental. En una sociedad, a medida que las desigualdades sociales incrementan, su estado de salud empeora. Se habla muchas veces de pobreza, pero perjudican mucho más las desigualdades sociales. En el tema de la salud mental, todo el mundo organiza su vida en torno a unos ideales. Ver que a tu alrededor hay gente que no le afecta la crisis, por ejemplo, y que, en cambio a ti sí, genera una tensión fortísima e incrementa mucho más el malestar de la gente, es decir no es sólo lo que cada uno vive sino también lo que ve a su alrededor.

El lema elegido para este año con motivo del Día Mundial de la Salud Mental es "dignidad en la salud mental". ¿Por qué? ¿Qué se puede hacer para garantizar que las personas con problemas de salud mental vivan con dignidad?

No siempre la atención en salud mental es digna. Si un profesional experimenta un cierto rechazo respecto a un paciente porque este paciente plantea una serie de problemáticas que no le van, se nota. Algunas de las personas que hemos tratado nosotros a través de estos grupos de trabajo, por ejemplo, nos han dicho que se han sentido maltratadas por las instituciones o los servicios. A veces, este maltrato está relacionado con la vivencia que tiene el profesional, es decir, cuando las problemáticas son muy cercanas a lo que uno mismo como profesional le puede pasar.

¿Qué se debería hacer para conseguir esta dignidad en la atención?

Bien, se debería orientar la formación de los profesionales a las nuevas modalidades de malestar. Ahora, servicios sociales nos dicen por ejemplo que ha cambiado el perfil de usuario y que se encuentran por ejemplo con un ingeniero o un maestro. Cambian los malestares, cambian las problemáticas, y es necesario que los profesionales se adecuen.

El doctor Moya durant l'entrevista al seu despatx al centre l'Alba. / SANDRA LÁZARO

El doctor Moya durante la entrevista en el centro L'Alba. / SANDRA LÁZARO

La sociedad, por su parte, ¿tiene los deberes de empezar a deshacerse de algunos estigmas que sobrevuelan el campo de la salud mental?

A pesar del tiempo que ha pasado y las campañas que se han hecho hay determinadas problemáticas mentales que todavía están estigmatizadas. El otro día en Sant Boi pasamos la película El solista, de un violonchelista esquizofrénico, en la que hay una escena donde se ve cómo la gente se ríe de él y no puede hacer el concierto. Todavía queda mucha pedagogía por hacer para poder explicar la enfermedad y deshacer determinados prejuicios que son erróneos. Por ejemplo, si hay un acto criminal no necesariamente este acto ha sido cometido por un enfermo mental. Cuando hubo el asesinato a un profesor, incluso la consellera de Educació habló de un tema psicótico, cuando lo vi por la televisión dije 'ostras, qué rapidez de diagnóstico'. Ni la mayor parte de actos criminales son cometidos por enfermos mentales ni la mayor parte de enfermos mentales son criminales.

En Catalunya, o en España, ¿tenemos unas políticas y unas leyes orientadas a incluir la salud mental como una prioridad?

Se había hecho un avance muy importante en los años 80 y 90 con respecto a desarrollo, prioridades, etc. todo esto ha quedado parado, ha habido recortes y hay programas que han visto disminuidos sus recursos. Yo creo que hay una voluntad política para ir haciendo un despliegue y una concienciación, es cuestión de poderlo desarrollar.

¿El modelo debe ser un modelo comunitario, donde no sólo exista la figura del psicólogo o el psiquiatra, por ejemplo, sino también la del trabajador social?

El modelo debe ser multidisciplinario, debe estar constituido por psiquiatras, psicólogos clínicos, neuropsicólogos, trabajadores sociales y educadores. Hay que implicar a todos los actores, sobre todo si hablamos de menores.

Uno de los datos que destacan de las facilitadas por la Central de Resultats, es el incremento de los casos atendidos en la población menor de 18 años. 59.570 personas han pasado por centros de salud mental y juvenil en 2014, un 7% más que en 2013.

Hay muchos factores. Uno de ellos es la famosa desestructuración familiar, el sufrimiento de muchas familias no desestructuradas pero afectadas por la crisis es otro factor así como también la banalización del consumo de sustancias tóxicas. El cannabis goza de buena prensa entre algunos sectores pero está produciendo estragos, provoca unos auténticos desastres, provoca déficits de atención, desencadenamientos psicóticos, alteraciones de la memoria ...

Uno de los objetivos del OSAMCAT (Observatori de Salut Mental de Catalunya) es el de determinar las principales problemáticas de salud mental que afectarán a la población en los próximos diez años. ¿Podemos intuir cuáles serían éstas?

Las problemáticas dentro de diez años serán las mismas que ahora pero multiplicadas por dos o por tres. Es decir, angustia, emoción básica ante una amenaza, y depresión, respuesta anómala a una situación de pérdida. Las amenazas están y las realidades de pérdida también están. Yo no quiero ser apocalíptico pero tampoco soy demasiado optimista. Las situaciones de desestabilización y descohesión social están y todo esto no se ve sustituido por otro proyecto de desarrollo socioeconómico, no se ve a venir.

¿Es parte del sistema pues?

Sí, sí, y ante esto la gente se está angustiando.

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