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ENTREVISTA | Laurie Penny

"La lógica de la violencia sexual se aplica en Internet diciendo a las mujeres que nos debemos moderar"

Periodista y activista feminista en la red, la inglesa Laurie Penny habla sobre la misoginia en la red

"Las mujeres que opinan sufren un gran nivel de acoso con el objetivo de expulsarlas de estos espacios públicos"

"La libertad de expresión no es libertad de consecuencias por lo que dices, nunca lo ha sido"

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Laurie Penny

Laurie Penny el pasado viernes en el CCCB ©SANDRA LÁZARO

Laurie Penny (1986) sabe muy bien qué es que quieran evitar que se escuche tu voz. Es una periodista y activista feminista inglesa, autora de libros sobre feminismo, política y ciberacoso. También es tuitera y sufre el acoso digital que denuncian muchos activistas, con un troleo organizado y sistemático.

La periodista considera que es una situación que sufren todo tipo de personas –no sólo mujeres– que levantan la voz contra el discurso dominante y que tienen por objetivo expulsar a estas personas del debate público. Penny participó la semana pasada en las Jornadas Internacionales  Barcelona contra el discurso de odio para hablar sobre acoso, misoginia y libertad de expresión y aprovechamos para hacerle algunas preguntas.

¿Podemos decir que las mujeres tienen libertad de expresión en Internet?

La opinión de una mujer es la minifalda de Internet, si tienes una es como si te merecieras cualquier cosa que te pase. Yo defiendo que todas las personas, independientemente de quienes sean, tienen el mismo derecho a la libertad de expresión en la red, pero es difícil, porque no es una cuestión legal, es una cuestión de qué sucede en la práctica.

¿Y qué sucede en la práctica?

Lo que ocurre en la práctica es que las mujeres que opinan, por ejemplo, sobre política, o feminismo, o en realidad sobre cualquier cosa, sufren un gran nivel de acoso y troleo con el objetivo de expulsar a las mujeres de estos espacios públicos y hacerlas sentirse menos seguras y menos bienvenidas allí, al igual que el miedo a la violencia física y sexual se utiliza para controlar el comportamiento de las mujeres en el espacio público del mundo real. Pero también hay una cuestión más amplia...

¿Cuál?

Hay que pensar en cuánta libertad de expresión tiene cualquier ciudadano en la red. Cuando pensamos en cuestiones de vigilancia empresarial o gubernamental o censura en el mundo tecnológico, normalmente pensamos que se aplican a hombres blancos heterosexuales, considerados el modelo estándar de ciudadano, pero de hecho afectan a todo el mundo. Las mujeres afrontan la misma censura estatal o empresarial que las personas en todo el mundo, pero a la vez también afrontan amenazas de violencia, acoso dirigido de gente que no quiere que las mujeres tengan una voz en la red.

Laurie Penny

Laurie Penny ©SANDRA LÁZARO

En el marco de estas jornadas la periodista de Pikara Andrea Momoitio hablaba de una situación de acoso que había sufrido, pero criticaba que se aplique en Internet la misma lógica de "terror sexual" que hay en la calle.

La lógica que se aplica a la violencia sexual es la de que las víctimas potenciales siempre son responsables de asegurarse de que no son atacadas. Tienes que vigilar dónde vas, protegerte, no vestirte como no toca, no decir lo que no toca, no hablar con las personas equivocadas… Este es el elemento controlador de la violencia sexual. Cuando hablamos de cultura en violación no hablamos sólo de las personas que perpetran la violencia, sino de todo el mundo que dice estas cosas, a menudo con la mejor de las intenciones. En Internet se está aplicando la misma lógica, decir a las mujeres que vigilen lo que dicen, que hablen menos, que moderen sus opiniones para no ser atacadas.

¿Y esto tiene sentido?

Lo que nos hemos encontrado muchas personas es que en realidad no importa qué digas. Te atacarán de todas formas si eres una mujer que no les gustas, si eres una persona de color, si eres musulmana (las personas musulmanas sufren una gran cantidad de agresiones en la red)... En mi caso me he convertido por alguna razón en un objetivo habitual de esta gente y diga lo que diga, no importa como de inocuo o absurdo, recibo estos ataques, así que ya no me preocupo por qué digo.

¿Cómo puede afrontar este tipo de respuestas?

Las afronto porque sigo haciendo lo que tengo que hacer, porque es mi trabajo y a estas alturas no soy muy capaz de encontrar otro. Pero algunas personas no pueden lidiar, a veces yo tampoco puedo. La gente espera que le diga que todo irá bien y que hay maneras de afrontarlo. Claro que las hay, yo tengo una buena red de apoyo de amigos, a veces me desconecto un tiempo, pero a veces no puedo afrontarlo, y esto afecta mi capacidad para trabajar, saca tiempo de mi día, y no quiero afrontarlo. No quiero que nadie tenga que hacerlo. No quiero que esta sea el gasto general por ser cualquiera que no sea un tío blanco hetero en el espacio público. Esto no está bien.

¿Más allá de esta carga individual, cómo se puede responder colectivamente a este tipo de acoso?

Se puede hacer mucho sin recurrir necesariamente a respuestas legales, como los contraataques. Yo no soy muy buena trol, pero tengo amigos que son trols excelentes y a veces van detrás mis trols, no de manera cruel, sino simplemente divertida. Esto puede ser efectivo. La respuesta comunitaria es muy importante, y pasa por seguir hablando de ello.

Una de las razones por las que sigo hablando de ello es para recalcar el mensaje de que no es algo que esté bien. Por otra parte, una de las cosas más inspiradoras que he visto como respuesta fue una chica, muy joven, que localizó a las personas que comentaban sus vídeos en YouTube. Era muy fácil encontrarlos, no eran anónimos, los encontró sobre todo en Facebook y después localizó a sus madres y les escribió. Hizo capturas de pantallas de lo que le habían dicho y les decía a sus madres si eran conscientes de las cosas que decían sus hijos a mujeres en Internet. Las madres respondían "Maldito! Le daré una lección!" ¡Involucrad a las madres!

¿Por qué funciona esta estrategia?

Donald Trump habla de 'conversaciones de vestuario', dice que así es como se comportan los hombres. El motivo por el que se comportan así en privado, donde creen que no los pueden oír las mujeres, es porque les preocupan las consecuencias sociales de su discurso. Entonces creo que de lo que se trata es de crear consecuencias sociales para este tipo de comportamientos. Puedes pensar, no tenemos que controlar los pensamientos. Puedes pensar cualquier mierda desagradable sobre las mujeres, todo el mundo tiene pensamientos desagradables que lo avergüenzan. La cuestión es cómo los expresas, como diriges ese odio a otras personas. A mí no me preocupa qué piensa la gente, sino qué hace.

Así su preocupación sería sobre qué consideramos vergonzoso.

Sí, pero no necesariamente en términos de vergüenza. De hecho, es muy instructivo ver qué se considera vergonzoso. En muchas sociedades hay mucha vergüenza sobre comportamientos sexuales o desnudez, pero no mucho vergüenza sobre violencia y opresión. Facebook por ejemplo es muy malo cerrando páginas que promueven la violencia contra las mujeres o contra minorías o que fomentan el odio racial, pero en cambio es muy eficiente cerrando páginas que muestran pechos de mujeres. Las mujeres que dan el pecho no pueden colgar fotos amamantando a sus hijos, porque esto es vergonzoso, pero el racismo, el acoso o el machismo no son considerados vergonzosos. Se trata de reconfigurar qué es lo que consideramos aceptable en el discurso público.

Antes hablaba de esa youtuber que localizó a sus acosadores con facilidad. ¿Considera que el anonimato en las redes es un problema?

No lo es, a diferencia de lo que dicen especialmente los gobiernos. A muchas personas les encantaría ver medidas contra el anonimato en la red, pero no son las personas que están preocupadas por los derechos de las mujeres. Hablamos de empresas que quieren vender los datos de la gente o estados que quieren controlar qué hace. Si le quitamos a la gente la posibilidad de ser anónima en red, ¿qué pasa con los activistas en países donde no tienes derecho a tener una religión diferente? ¿O donde es peligroso ser una mujer y tener determinadas opiniones políticas? Es triste, pero la gente todavía necesita el anonimato a día de hoy.

¿Cuál es la situación en el Reino Unido?

En el Reino Unido hay una ofensiva contra el anonimato en nombre de los derechos de las mujeres, pero yo no lo compro. El gobierno conservador, cuando el acoso en la red se convirtió en un tema, comenzó a hacer campaña contra el anonimato y por la vigilancia, pero es el mismo gobierno que está cerrando centros de atención a la violencia doméstica y retirando asignaciones para víctimas de violencia física y sexual. No es un gobierno que se preocupe por los derechos de las mujeres, sólo los utiliza como una excusa.

¿Qué piensa sobre aplicar restricciones a los discursos de odio en Internet?

Hay que ser muy cuidadosos con cómo aplicas cualquier ley que creas. Se necesitan nuevas leyes y nuevos códigos de comportamiento social, pero tienes que ser muy claro sobre quién se tiene que beneficiar, y debe centrarse en el daño real que sufren las víctimas, si es emocional, profesional, físico…

Cuando haces una nueva ley sobre tecnologías o comunicaciones siempre tienes que pensar qué haría esta ley en manos de cualquier gobierno que no te guste, porque no quieres crear leyes que den más herramientas al Estado para controlar y acosar a sus ciudadanos. Yo soy feminista, anarquista y anticapitalista, e intento darle una visión holística. Me preocupa cuando veo feministas, con la mejor de las intenciones, pidiendo más implicación policial, vigilancia o censura, aunque tampoco pasa a menudo. Supongo que no es porque a la gente le encante la policía, sino porque no sabe qué hacer. Esta no es la mejor solución para mucha gente. Me encantaría ver fuerzas policiales que realmente se preocupen y pongan la necesidad de los ciudadanos en primer lugar, pero no puedo pensar en ningún país donde este sea el caso.

En su conferencia durante las jornadas habló del libro Conflict is not abuse de Sarah Schulman y de la idea de que cuando respondes a un agresor éste se sienta atacado.

Mucha gente interpreta la crítica como una agresión, pero en cambio consideran las agresiones reales como críticas legítimas. Como si pudieran decir todo tipo de cosas racistas y esto fuera libertad de expresión, pero en cuanto dices que esto es racista y que no está bien, dicen que están siendo censurados. No es censura, lo que pasa es que están experimentando consecuencias por decir cosas terribles. La libertad de expresión no es libertad de consecuencias por lo que dices, ¡nunca lo ha sido! Se trata de poder expresar tus ideas en un foro público y que la gente pueda responder como quiera. Si no puedes afrontar las consecuencias quizás no deberías estar diciendo cosas racistas…

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