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Abidal, una despedida 'made in' Qatar Airways


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Eric Abidal.

Eric Abidal.

"Abidal renovará cuando juegue un partido". El jugador francés ha jugado más de un partido tras superar su cáncer, pero este jueves el Barça no cumplió su palabra y lo despidió. Esta es la credibilidad de la junta actual del Barça. Así es difícil ser más que un club. El Barça va camino de convertirse en un club más. La estima de un equipo no consigue ganando sólo títulos, ni fichando a los mejores jugadores del mundo. Se requiere mucho más: valores, respetar las promesas, dar la cara, contar la verdad por dura que sea...

Estas declaraciones sobre la renovación de Abidal las hizo ni más ni menos que el vicepresidente deportivo del Barça, Josep Maria Bartomeu, hace sólo seis meses. Aseguró incluso que "el contrato de renovación está redactado y se firmará cuando juegue un partido". Ayer Sandro Rosell y Andoni Zubizarreta le abrían las puertas para que se marchara, aunque las dejaron abiertas para que volviera cuando quisiera. Después de la traición era lo mínimo que podían hacer.

Generar problemas donde no existen

La Junta actual del Barça tiene muchos problemas de comunicación. Uno de ellos es que tiene a unos directivos a los que gusta hablar demasiado y cuando no toca. Las palabras de Bartomeu son una clara muestra de ello. Por otra parte, el Barça tiene un portavoz, Toni Freixa, que habla menos de lo que debería hacerlo y cuando lo hace a menudo genera problemas donde no los hay. El último fue cuando sin que nadie le hiciera una pregunta directa sobre el tema dijo: "Tito gana todas las comparaciones con Guardiola también a nivel personal". Por otra parte, Sandro Rosell tiene graves problemas para comunicarse: no resulta creíble, cuando tiene que dar la cara no suele hacerlo, hace comentarios desafortunados, no muestra ningún tipo de liderazgo...

De mal en peor

Pero el problema con Abidal no es de comunicación, que también, sino de valores. Abidal ha pasado por una situación personal muy complicada. Él mismo reconoce que no está en la misma forma física que antes de la enfermedad, pero sí que se encuentra en condiciones de jugar y que quiere seguir haciendo.

El Barça tenía dos soluciones aceptables y una tercera muy mala. Casualmente ha escogido la tercera. La primera opción era no haber generado falsas esperanzas al jugador y haber sido sinceros con él desde el primer momento; la segunda, haberle ofrecido una renovación a la baja para que continuara en el club y representara los valores de superación que ha impulsado durante todo este difícil proceso, y la tercera opción era engañarle. Es comprensible que el club entienda que el jugador no está al 100% para jugar, pero ya que el Barça ha renovado a jugadores que ya estaban en una clara decadencia, ¿hubiera sido tan dramático y complicado ofrecerle un año más a Abidal?

Barça y Madrid, ¿cada día más parecidos?

El jueves Rosell, a pesar de dar la cara, se volvió a esconder. Ante la pregunta de por qué el Barça no renovaba a Abidal le pasó la patata caliente a Zubizarreta. Un gesto que dice muy poco a favor del presidente del Barça. Rosell habla cuando se ficha a Neymar, pero no se atreve a explicar por qué no renuevan al jugador francés. Una actitud muy incoherente y poco valiente. Un presidente debe estar a las duras y a las maduras y no echar balones fuera, como acostumbra el -a menudo muy criticado en Cataluña- máximo representante del Real Madrid, Florentino Pérez.

Hace dos años Abidal levantaba la cuarta Champions del Barça con Unicef ​​en el pecho; el jueves, el Barça lo despedía y en la camiseta ya manda Qatar Airways. Unicef ​​tiene un papel secundario en la espalda. Ah, y al Madrid lo patrocina Fly Emirates. ¿Son realmente tan diferentes Barça y Madrid? ¿O cada día se parecen más?

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