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El Departamento de Enseñanza es desobediente

"Hace unas semanas, la Comisión de Enseñanza del Parlamento de Cataluña aprobaba una moratoria para la Mar Nueva. Aunque la moción era aprobada, los partidos de gobierno (JxSí) hay votaban en contra y insinuaban que no se cumpliría", aseguran Maria Freixanet, senadora por En Común Podemos, y Marc Vidal, diputado Cataluña Sí Que Se Puede

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La situación de la escuela Mar Nova de Premià de Mar está llegando a un nivel de maltrato institucional tal, que padres y madres de la escuela han decidido acudir a los tribunales a reclamar justicia. Aunque el trabajo de la administración pública es cuidar los servicios públicos, hoy es un grupo de padres y madres que pone dinero de su bolsillo para intentar defender una escuela pública contra un gobierno que ha decidido cerrarla. Pueden colaborar con el micromecenazgo.

La decisión de cerrarla parece tan inamovible como injustificada. La consejera Meritxell Ruiz no escucha el Ayuntamiento del pueblo afectado, donde todos los grupos políticos han aprobado una moción en defensa de esta escuela; no escucha a la comunidad educativa, que le avisan que el cierre creará problemas graves en el municipio; y ni siquiera escucha en el Parlament de Catalunya, que le ha mandado detenerse.

Hace unas semanas, la Comisión de Ensenyament del Parlament de Catalunya aprobaba una moratoria para la Mar Nova: pedía tiempo. Tiempo para estudiar la situación y no cerrar la escuela de manera unilateral bajo ningún concepto: no dar ningún paso sin acuerdo con el Ayuntamiento. Aunque la moción era aprobada, los partidos de gobierno (JxSí) votaban en contra e insinuaban que no se cumpliría. No hay duda de que tenemos un gobierno desobediente: desobedece su propio Parlament.

Premià de Mar clama que necesita esta escuela. Para que todas las escuelas se encuentran en una punta del pueblo y Mar Nova a la otra; porque ofrece un modelo educativo innovador único en la zona; porque está absorbiendo y recuperando alumnado con necesidades educativas especiales que no conseguía salir adelante en otros centros; y porque se trata de una escuela pública: patrimonio compartido.

Pero el Departament no escucha razones; ni siquiera escucha mandatos parlamentarios. Habrá que ver si escucha sentencias de tribunales.

Hay también situar que el caso del Mar Nova no es excepcional. Hay muchas otras escuelas públicas amenazadas y hay muchos otros incumplimientos parlamentarios, como la decisión de cerrar 8 líneas de P3 en Barcelona tras una resolución del Parlamento que mandaba explícitamente no hacerlo.

De hecho, el mismo día que asistíamos al debate en el Parlament que aprobaba la moratoria para la Mar Nova (la que el Govern no piensa acatar), también aprobaba garantizar la continuidad de la escuela Mediterránea de Viladecans transformándola en Instituto -Escuela, con resultados similares: "aprobada: servirá de nada?".

Lo cierto es que la dinámica de cierres de escuela pública es una realidad alarmante, así como la opacidad y la soledad con que trabaja el Departamento.

Lo que sí que no tiene precedentes es el salto del conflicto a la Justicia. Los padres y las madres del Mar Nova abren camino: pedirán a la Justicia que haga justicia. Y es que no nos podemos permitir un Departamento de Enseñanza que ni escucha, ni explica ni consensúa, ni atiende a mandatos democráticos. Todo nuestro respeto por aquella gente que lucha por lo que es de justicia: ¿y qué hay más de justicia que la escuela pública?

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