eldiario.es

Menú

La caja de Pandora y el artículo 155

La aplicación del 155 es la verdadera caja de Pandora del sistema político español.

- PUBLICIDAD -
Juncker apela a la unidad y la estabilidad para resolver la situación en Cataluña

Juncker apela a la unidad y la estabilidad para resolver la situación en Cataluña EFE

La mitología griega cuenta el mito de Pandora, la esposa de Epimeteo -hermano de Prometeo-, que recibió una tenaza como regalo de boda. La instrucción era clara: no abrirla en ningún caso. Pandora, caracterizada por una curiosidad infinita, la abrió; liberando todos los males del mundo, que se esparcieron por todas partes.

Actualmente esta expresión la oímos en multitud de ocasiones. Líneas rojas, botones nucleares, fechas límites y cajas de pandora que no deberían tocarse nunca. Pero, en cambio, ni las líneas rojas ni los plazos temporales son capaces de evitar que la escalada de tensión política entre Cataluña y España continúe. Esta tensión es presidida por el rechazo al diálogo del gobierno Rajoy y por el pacto de Estado para la suspensión del autogobierno catalán: el famoso artículo 155 de la Constitución.

La Unión Europea, mientras tanto, se apresura a negar la apertura de su propia caja de Pandora: la desintegración de sus Estados miembros. Juncker afirmó que no quería una Europa con 90 Estados. Pensar que el caso catalán abre la puerta a un efecto dominó me parece irreal y poco representativo de la situación actual. No hay ningún otro territorio en la Unión Europea -salvo Escocia- en condiciones de plantear un proyecto político como el del movimiento independentista en Cataluña. ¿Quién dispone de una mayoría independentista en su asamblea legislativa? ¿Qué nación sin Estado europea ha sido capaz de mantener una movilización popular constante y sostenida durante tanto tiempo? Todo ello acompañado por mandato popular del 1-O y por la represión del Estado. Es absurdo pensar, pues, en un hipotético efecto contagio.

La verdadera amenaza para los valores democráticos europeos es la caja que guarda todo los males del modelo territorial del Estado español: el artículo 155. La interpretación que hace el gobierno Rajoy de este precepto constitucional es cuestionable y desproporcionada. Consideran desde Moncloa que con su puesta en marcha el Estado tendrá margen para intervenir allí donde consideren, dejando sin efectos la vigencia del Estatuto (una ley orgánica del Estado) durante el período que consideren. El 155, según Rajoy, se convierte en una caja de herramientas para limitar, someter y suspender el autogobierno de Cataluña. Un instrumento infinito y sin límites al servicio de la represión.

La legalidad de la aplicación prevista del 155 ha sido cuestionada por un gran número de constitucionalistas. Quisiera añadir dos aspectos que considero relevantes. Por un lado, la destitución del Gobierno y la toma de control de los Departamentos de la Generalitat implica que ésta no tendrá capacidad para defender su integridad ante la suspensión del autogobierno. Si se cesa al gobierno, éste no puede pedir al Tribunal Constitucional que revise la constitucionalidad de las medidas que aprobará el Senado y, por tanto, generará la práctica una situación de indefensión.

Por otro lado está la cuestión de la Administración. ¿Cómo hacer efectivo el control de la administración de la Generalitat? El caos y la incertidumbre que puede derivarse de la falta de legitimidad de un gobierno teledirigido desde Madrid puede afectar servicios públicos y atentar contra el interés general y la estabilidad económica. La represión, especialmente cuando se trata de funcionarios, no es nunca la respuesta.

En conclusión, la verdadera caja de Pandora que ha abierto el conflicto catalán es la de un Estado autoritario, capaz de todo con tal de preservar su indisoluble unidad. La imposición de una administración colonial y de un gobierno títere es la expresión máxima de la represión en nombre del nacionalismo de Estado. Este comportamiento debería encontrarse con la oposición de los demócratas europeos que, de momento, miran hacia otro lado. De momento.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha