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Jaume Collboni, parapentista político

Entre otras aficiones, el exultante candidato del PSC a la alcaldía de Barcelona, Jaume Collboni (1969), es un experto parapentista; destreza que, como se ha visto, le proporciona cierta ventaja política. El vuelo del parapente, que viene de la fusión francesa del paracaídas y la pendiente, es extremadamente sutil, de los más lentos que existen; proporciona un alto placer con un riesgo controlado. El parapentista no se suelta de un acantilado o de un avión, como hacen otras prácticas deportivas, en este caso el piloto se aprovecha de un mínimo desnivel para despegar la aeronave y enlazar corrientes ascendentes que le permiten volar a vista de pájaro. Dicen los que lo practican que hay pocos placeres comparables.

Desviado, Collboni practica un parapente político de gran control, no exento de riesgos, pero la lentitud de movimientos le ha permitido, al menos de momento, avanzar y dominar la situación. La pendiente del PSC ha sido suficiente para proyectar un despegue que ahora queda condicionado por las corrientes que veremos dónde lo llevan.

Collboni hace cierto tiempo que se prepara para el vuelo político. Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona, en 1993 ingresó en el Partit dels Socialistes de Catalunya, siendo elegido dos años después portavoz del distrito de Horta-Guinardó. Vinculado al sindicato UGT, Collboni asumió la coordinación del Grupo Parlamentario Socialista en el Parlamento de Catalunya de 2005 a 2010. Desde 2008, forma parte de la ejecutiva del partido. En diciembre de 2011, fue nombrado Secretario de comunicación y Portavoz del PSC. En 2010 fue director de la campaña electoral socialista para las elecciones autonómicas y, por tanto, vivió de primera mano la derrota de José Montilla. Entre los años 2010 y 2014 fue diputado y portavoz adjunto del grupo parlamentario socialista.

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Miquel Roca, el penúltimo puente

Miquel Roca (1940) es como aquel jubilado que no se conforma con observar las obras, jugar a la petanca o ir a buscar a los nietos a la escuela. Quiere más, y vuelve al trabajo para opinar y volver a opinar, consciente de su sabiduría, pero inconsciente del relevo generacional.

Durante una época jugó a ser todo, pero se tuvo que conformar con el segundo puesto. Como Perón de Evita, Garfunkel de Simon o el escudo de la espada, Miquel Roca tuvo que aceptar que era, ad eternum, el número dos de Jordi Pujol. Y eso no es fácil. Dicho de otra manera, como Bob Dylan al Nobel de Literatura, Carlos de Inglaterra a la Corona o Holanda en la Copa Mundial de Fútbol, Miquel Roca ha sido un gran eterno aspirante.

Aspiró a relevar a Jordi Pujol como rey de Cataluña y, a pesar de su innegable persistencia, al final vio cómo un jovencito Mas le avanzaba por la derecha mientras él se distraía discutiendo con el incombustible Josep Antoni Duran i Lleida. Intentó lo más difícil todavía, destronar a Maragall de la alcaldía de Barcelona, y tampoco. Quiso conquistar las Españas con la operación reformista haciendo de primer espada, y el desastre fue mayúsculo. A pesar de este currículum, Roca, como los gatos, siempre cae de pie.

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Leo Messi, el Mozart del fútbol

Leo Messi / Ilustración: Jaume Bach

Leo Messi (1987) es al fútbol lo que Mozart a la música, Einstein a la ciencia, Da Vinci al arte, Aristóteles a la filosofía, o Shakespeare a la literatura, un genio.  Se le podría incluir también al lado de la Gran Pirámide de Giza, los Jardines colgantes de Babilonia o el faro de Alejandría; resumido, una maravilla de la humanidad.  Dicen que como él sólo ha habido dos antes: Pelé y Maradona.  Dos cracks que, a pesar de aferrarse con desmesura a la corona real futbolera, poco a poco se van quedando sin argumentos para no señalar a Messi como número uno y rey del fútbol.

La historia de Messi ligada al Barça es tan conocida como legendaria: procedente de Rosario (Argentina) y acompañado de su padre, Jorge Messi, el chico, entonces sólo tenía 13 años, llega en 2000 a Barcelona para pasar una prueba, el jugador busca un club que le financie un tratamiento de hormonas que necesita para su crecimiento.  De la mano del representante de jugadores Josep Maria Minguella, consigue que Carles Reixach le haga una prueba.  Maravillado ante las actitudes técnicas del diminuto y débil jugador, Reixach corre a firmar un contrato en una servilleta de papel.  El poco usual y curioso contrato es una de las principales joyas de la corona del Museo del FC Barcelona después de que Minguella la cediera a la entidad.

A partir de ahí, Messi escala de manera fulgurante todas las categorías del FC Barcelona hasta que, tres años después, el entrenador Frank Rijkaard le hace debutar en el primer equipo.  Desde entonces, el jugador argentino ha ganado seis ligas, tres ligas de campeones, dos copas del rey, dos Supercopas de Europa, seis Supercopas de España y dos mundiales de club.  Todo ello hace que Messi haya conseguido cuatro balones de oro consecutivos, en los años 2009, 2010, 2011 y 2012.

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Teresa Forcades, la monja indignada

Teresa Forcades. Ilustración: Jaume Bach

Teresa Forcades. Ilustración: Jaume Bach

Teresa Forcades (1966) lo abarca todo: es médico, teóloga, política, indignada, independentista, feminista, guerrillera, anticapitalista, chavista y, me atrevería a decir, monja ye-yé. Y todavía tiene tiempo de rezar. ¿Quieres mejor aprovechamiento del tiempo? La Cataluña cristiana vive y se desvive ante un fenómeno poco o nada visto hasta la irrupción de la religiosa azotando a la industria farmacéutica. No satisfecha con esto, Forcades amplía horizontes y termina embarrada en política. Guerrillera de devoción, se convierte en la Juana de Arco catalana, y no son pocos a los que le gustaría un final no menos traumático. De la mano del economista y activista discípulo de Xirinacs, Arcadi Oliveras, la monja vence y convence con un discurso cercano a los que creen, pero -y también- a quienes descreen, hasta convertirse en una alternativa viable y fiable.

La benedictina gracienca estudió medicina en la Universidad de Barcelona, luego se especializó en medicina interna en la Universidad Estatal de Nueva York e hizo un máster en teología en la Universidad de Harvard. Entonces o antes, quién sabe si en la ciudad de los rascacielos... Forcades confirma su vocación religiosa y, de vuelta a Cataluña, ingresa en el monasterio de Sant Benet de Montserrat. Pero no le convalidan la teología, ya que la había estudiado en una universidad protestante y especializada en teología feminista, lo que le obliga a estudiar teología fundamental en la Facultad de Teología de Cataluña. Durante un tiempo, se va a Berlín y da clases de teología en la Universidad Humboldt. Desde entonces, acentúa su vertiente guerrillera en detrimento de la clausura, primero con la implacable cruzada contra las farmacéuticas, para terminar luego creando el Procés Constituent.

Se ha pasado la vida rompiendo esquemas, aunque no renunciar a la toca, su ejemplo y discurso poco se ajusta al oficial. En temas como el aborto, el celibato o el papel de la mujer, entre otros, la benedictina defiende un discurso firme y alternativo que incomoda el bloque monolítico de la Iglesia católica. No tiene pelos en la lengua cuando certifica la caducidad de la actual Iglesia, crítica que combina con una defensa cerrada del Evangelio; de aquellas escrituras, según confiesa, saca la inspiración. Después de continuos viajes a la Venezuela de Chávez, Forcades también bebe, sin rubor, de la doctrina bolivariana. Es en este combinado explosivo de Evangelio y chavismo que Forcades hace reposar su voluntad transformadora del modelo económico y social y el reclamo de independencia y cambio constitucional para Cataluña.

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Carles Puyol, 'más que un jugador'

Caricatura de Carles Puyol, per Jaume Bach

Caricatura de Carles Puyol, per Jaume Bach

Carles Puyol (1978) parece escapado de la mitología griega. Por su fuerza, podría ser cualquiera de los doce titanes que gobernaron durante la edad de oro. Incluso podría ser el propio Hércules (Heracles). La mezcla de austeridad, disciplina y sobriedad, lo convierten en un perfecto espartano. Sus heroicidades son dignos de Aquiles, uno de los guerreros más laureados de la antigua Grecia, especialmente por su coraje en la guerra de Troya; de este último personaje, también se puede sacar el punto débil del jugador: la rodilla derecha de Puyol vendría a ser lo que para Aquiles fue su talón. Cambiando de escenario, también se le podría comparar con Sansón, uno de los más importantes jueces de Israel, reconocido hércules por su fuerza y complexión; pero como Aquiles y Puyol, Sansón también tenía su parte débil: en este caso, si le cortaban el pelo perdía toda la fuerza.

Puyol se ha ganado con creces formar parte de la mitología azulgrana. En su adiós, la hemeroteca del capitán sobresale: el extraordinario marcaje a Figo, en su regreso al Camp Nou tras fichar por el Real Madrid, el gol que salva con el escudo en el partido de Champions contra el Lokomotiv de Moscú, el segundo gol azulgrana en la goleada en el Bernabeu (2-6) de la temporada 2008-09, besando luego el brazalete de capitán; de cabeza y a pase de Xavi (calcado al anterior) marcó un gol con la selección española que le valió para derrotar a Alemania (1-0) y clasificar a ‘la Roja’ para la final del Mundial de Sudáfrica; después de ganar al Manchester United y de proclamarse campeón de Europa, cedió la capitanía a Abidal para que fuera él, que acababa de superar un cáncer de hígado, quien levantara la copa, y después atendió a la prensa con una camiseta de apoyo a su amigo Miki Roqué, entonces jugador del Betis, que también sufrió un cáncer del que no se pudo recuperar; en el regreso de Ronaldinho al Camp Nou, después de fichar por el Milan, obsequió al jugador brasileño con el trofeo Gamper que el Barça acababa de ganar, e interminables momentos, dentro y fuera del campo, que el jugador de la Pobla de Segur ha regalado al Barça y al mundo del fútbol.

Cuando entró en la Masía se hizo el firme propósito de triunfar. La idea era y ha sido suplir cualquier posible deficiencia técnica con esfuerzo. Un trabajo sin desmayo que le ha llevado a la cima del Barça y lo ha convertido en uno de sus mejores jugadores y capitanes. Si el Barça destaca por ser 'más que un club', Puyol se ha ganado a pulso el título de 'más que un jugador'.

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Félix Millet, el trilero del Palau

Fèlix Millet. Ilustración: Jaume Bach

Fèlix Millet. Ilustración: Jaume Bach

Como si de un diestro trilero se tratara, Fèlix Millet i Tusell (1935) ha hecho ir la bolita como le ha gustado durante casi veinte eternos años (1990 a 2009). "¿Dónde está la bolita?" gritaba Millet mientras la escondía entre los dedos y levantaba el cubilete mostrando un vacío inesperado para el incrédulo estafado, que veía cómo, hasta entonces, un gancho acertaba tirada sí y tirada también el escondite de la bolita. Al cabo de los años, los suyos vociferaron '¡agua!' Como señal de alerta, pero ya era demasiado tarde y la policía estaba demasiado cerca.

Millet viene a ser el anti- Robin Hood catalán que , si bien robaba a los ricos - pero   también a los contribuyentes -, nunca repartió el botín entre los pobres . Haciendo dúo con Jordi Muntull alguien pensará en Bonnie y Clyde , pero la realidad lo convierte más en un Bernard Madoff de andar por casa, un Luis Bárcenas catalán , o en cualquiera de los cuarenta ladrones de Alí Babá , que guardaban con gran celo los tesoros esquilados .

El escándalo se hace medio público en 2002 , cuando la Delegación de Hacienda de Cataluña recibe un anónimo donde se indica que " el inefable Fèlix Millet " ( textual ) distrae dinero de la Fundación Palau de la Música para usos privados . Pero la denuncia cae en saco roto hasta que , siete años después (2009 ) , la fiscalía presenta una querella por apropiación indebida y falsedad contra Fèlix Millet y tres responsables y directivos del Palau de la Música Catalana . El inefable   es destronado finalmente de Palau , no sin haber obtenido antes la Cruz de Sant Jordi o la Llave de Barcelona .

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Oriol Junqueras, doctorado en independencia

Oriol Junqueras. / Ilustración: Jaume Bach.

Oriol Junqueras. / Ilustración: Jaume Bach.

Poco se imaginaba o quería este vicentino de opción que la historia le reservaría al menos un capítulo -aún están por ver las dimensiones-. ERC, aturdida, desorientada y partida tras la ciclogénesis tripartita, buscaba un político virgen, sin pecado original, dispuesto y capacitado para reorientar un partido acostumbrado a las derivas post-teocráticas, que no fuera ni de unos ni de otros, pero, y al mismo tiempo, un poco de ambos. Un mirlo blanco con este perfil no se encuentra al doblar la esquina, así que tuvieron que ir a buscarlo a la biblioteca. Allí, entre libros de historia y economía, crecía y multiplicaba conocimientos Oriol Junqueras.

Oriol Junqueras (1969) es un político sin pasado, por tanto limpio de culpas y capillitas. Se mete en política en 2007 como cabeza de lista independiente de ERC en Sant Vicenç dels Horts. Y después de cuatro años en la oposición, en 2011 logra la alcaldía. Dos años antes, en 2009, el partido republicano le convence para ser cabeza de cartel en las elecciones europeas, de donde sale elegido eurodiputado, cargo que ocupa hasta 2012. En el año 2011 se hace con la presidencia del partido de Macià y se presenta como candidato a las elecciones al Parlament de Catalunya de 2012 alcanzando un extraordinario resultado que sitúa su partido como segunda fuerza de la cámara catalana, sólo superado por CiU. Se convierte, así, en jefe de la oposición y socio foráneo del gobierno que preside Artur Mas, lo que en catalán se llama ir a misa y repicar campanas. Resumiendo: en siete años Junqueras pasa del nada al todo político y con posibilidades claras de reinar.

Es licenciado en Historia Moderna y Contemporánea y doctorado en Historia del Pensamiento Económico. Es profesor agregado en el departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la UAB. Ha colaborado en los programas "En guàrdia" y "El nas de Cleòpatra" en Catalunya Ràdio, "Minoria absoluta" y "Tu Diràs" a RAC1, y en el programa “El favorit" en TV3. Ha trabajado como guionista y asesor en series documentales de televisión, como "Los Maquis", "La guerra silenciada" o "Convivir con el riesgo" , entre otros. Unas experiencias que le otorgan un plus comunicativo y lo convierten en un hombre altamente mediático .

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Jordi Évole, el 'enfant terrible' del periodismo

Jordi Évole. / Ilustración de Jaume Bach.

Jordi Évole. / Ilustración de Jaume Bach.

Originariamente, la expresión francesa 'enfant terrible' se refería a aquellos niños, particularmente ingenuos, que hacían preguntas comprometidas a los adultos. Con el paso del tiempo, la cita sirve para describir a aquellas personas de opiniones heterodoxas e innovadoras. Jordi Évole (1974) bebe de las dos fuentes: conserva la ingenuidad justa del niño que compromete a los adultos con sus preguntas ‘inocentes' y su actitud profesional rompe moldes.

A medio camino entre Mariano José de Larra y David Frost, Évole ha cultivado con destreza un combinado explosivo: el del rigor y la fina ironía. Él sabe encontrar la dosis exacta para que los ingredientes no combinen mal: comenzó haciendo humor sazonado con un poco de periodismo, y ahora hace periodismo con una pizca de humor. La mezcla fue y es válida. Sin su alter ego, 'el follonero', Évole no sería hoy un referente periodístico, y Évole lo sabe.

Sus orígenes periodísticos hay que buscarlos en el mundo del deporte. Allí, en el Carrusel Catalunya de Radio Barcelona, es donde descubre lo que quería ser de mayor. Pero el bautismo televisivo fue en una pequeña televisión local, Viladecans Televisió. Cuentan sus mentores, con paternal orgullo, que el joven Évole ya apuntaba maneras recién salido de la facultad. A partir de aquí, trabaja en informativos de Telecinco y de la cadena SER. El vuelco que le llevará al momento actual lo empieza a hacer cuando ficha por El Terrat como guionista de La Cosa Nostra, programa que Andreu Buenafuente presentaba en TV3. De aquel tiempo nace 'el follonero' y de aquellos polvos vienen estos lodos.

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Cristina de Borbón, una infanta con corona de espinas

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La infanta Cristina. / Ilustración: Jaume Bach

La infanta Cristina. / Ilustración: Jaume Bach

Con el paso de los años , los cuentos , sean de hadas o de princesas , experimentan auténticas actualizaciones : "Después de besar al jugador de balonmano , la princesa campechana se convirtió en rana " . La trayectoria de la infanta Cristina de un tiempo a esta parte ha tomado el camino inverso al del cuento : en el ejemplo que nos ocupa , es la princesa , en este caso infanta , quien se muta en rana , y no al revés . Hace tiempo que los ciudadanos dejaron de verle gracias principescas y , en su lugar , la imagen de Cristina refleja la del repugnante anfibio .

Catalana de adopción olímpica, Cristina (1965) es la segunda hija de los reyes de España y séptima en la línea de sucesión al trono, después del príncipe, sus dos hijas, su hermana Elena y sus dos sobrinos. En los activos, figura el relativo honor de haber sido la primera mujer de la monarquía española con título universitario -el año 1989 se licenció en ciencias políticas por la Universidad Complutense. Lejos nos queda la imagen de aquella chica moderna, sencilla, natural e independiente, que renunciaba a príncipes y coronas con el único deseo de casarse por amor.

El declive del personaje comenzó a gestarse justo el día en que conoció a su esposo, Iñaki Urdangarin. Cuenta la leyenda que los hechos transcurrieron en un acto organizado por el Comité Olímpico Español (1996) y fue amor a primera vista: no en vano, nueve meses después se casaban. En el momento que se conocieron, Cristina trabajaba en La Caixa y cobraba 200.000 pesetas y Urdangarin jugaba en la sección de balonmano del FC Barcelona y tenía una ficha de diez millones de pesetas al año. Como regalo de boda, el rey Juan Carlos obsequió a la pareja con el ducado de Palma.

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Artur Mas, el caballo de Troya del independentismo

Retrato de Artur Mas. / Ilustración: Jaume Bach

De tecnócrata descreído a constructor soberanista; no son pocos los que, fuera y dentro, se preguntan el cómo y el porqué del giro copernicano de aquel economista afrancesado con fama de buen gestor que se hizo con el deseado aval del presidente Pujol. Después de cruzar el desierto a buen ritmo, Mas parece haber logrado lo imposible: matar al padre. Empujado por las circunstancias, se ha convertido en el caballo de Troya del independentismo catalán. Con el 'dragon khan' del tripartito en el desguace, Mas entraba en Troya como el regalo de unos dioses anhelantes por recuperar el establishment. Poco se imaginaban los troyanos que bajo esa imagen de político de cartón piedra bien repeinado se podía esconder un ejército independentista. De hecho, seguramente ni él mismo esperaba su propio destino.

Mas nace en el año del frío (1956), justo en el ecuador del franquismo, en una acomodada familia barcelonesa dedicada a los negocios textiles y metalúrgicos y alejada de la política. Los Mas Gavarró practican un catalanismo casero, de bajo riesgo. Artur, el mayor de cuatro hermanos, es educado en el exclusivo Liceo Francés y, posteriormente, en la elitista escuela Aula. Después de licenciarse en Económicas, trabaja hasta los 26 años en el sector privado. En 1982 entra en el departament de Comerç, Consum i Turisme de la Generalitat de Catalunya, como colaborador en la promoción exterior y captación de inversiones extranjeras. Con fama de aplicado y resolutivo gestor, Mas inicia su particular escalada hacia el poder: concejal del Ayuntamiento de Barcelona, conseller de Política Territorial i Obres Públiques y después de Economia i Finances.

Contra todo pronóstico y de la mano de su fiel escudero, David Madí, Mas entra en la tripleta sucesoria al eterno Pujol, completada por Josep Antoni Duran y Miquel Roca. Aunque inicialmente sus posibilidades se cotizaban a la baja, Mas consigue deshacerse de unos rivales más fuertes: Duran, entonces, disfruta de simpatías variadas y tiene más futuro que pasado; Roca, a pesar de haber envejecido al ritmo del padre, luce la sabiduría del que primero razona y luego habla. Pero nada es suficiente para vencer el ímpetu del yerno aburrido pero ideal.

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