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Sandro Rosell, el Salieri de Laporta

Sandro Rosell. / Per Jaume Bach

Sandro Rosell. / Per Jaume Bach

La humanidad ha dado infinidad de secundarios ilustres a quienes les tentó la idea de ser la primera vedette del espectáculo. El más célebre es, quizás, el compositor italiano Antonio Salieri. Coetáneo de Mozart, se especula con que lo asesinó, loco de envidia. Salieri, excelente músico, ha acabado siendo más conocido por sus supuestos y mortales celos que por su virtuosismo musical. La trayectoria de Sandro Rosell hace pensar en Salieri. De ser el primer y mejor escudero del expresidente Joan Laporta, pasó a 'matarlo' y luego a sustituirlo. Pero Rosell, como el actor Ernest Borgnine, pone cara de reparto y, cuando intentan hacer de estrellas, los secundarios brillan con luz más tenue. De hecho, antes de ser presidente, el propio Rosell reiteró hasta el agotamiento su falta de aspiración presidencial.

Rosell ha sido el presidente más votado de la historia del Barça. Por si fuera poco, en tres años y medio de mandato ha ganado 60 títulos entre todas las secciones profesionales del club: 10 de fútbol, 10 de baloncesto, 13 de balonmano, 7 de hockey patines, 13 de fútbol sala y 7 de fútbol femenino, entre ellos, la cuarta liga de Campeones y el segundo Mundial de Clubs. Cifras escalofriantes que ya quisieran muchos otros presidentes. Pero, a pesar de ser un presidente ganador, no lo parece. Al final, la mayoría se queda con la cara que se pone cuando pasan las cosas: si ganas pero pones cara de perdedor, has perdido, y si pierdes pero pones cara de ganador, has ganado. Rosell tiene cara de perdedor, gane o pierda, y ha acabado perdiendo .

Hijo de quien fue director general del Barça en la etapa de Agustí Montal, Jaume Rosell (fundador de Convergència) , orbitó alrededor del club hasta que entró como lugarteniente de Laporta. Entre las más preciadas victorias se leapunta el fichaje de Ronaldinho. La historia cuenta que Laporta y Rosell se enfrentaron hasta llegar 'a las manos' . Rosell, quizá sin querer, ha tenido la mala costumbre de coleccionar enemigos a lo largo de su historia barcelonista: Laporta, Cruyff, Guardiola... Un exceso de equipaje que, más temprano que tarde, se acaba pagando.

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