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¿Qué poder político para las aglomeraciones urbanas en Europa?

La agenda urbana europea no se puede desarrollar de manera independiente a los estados miembros, que deben reconocer también el rol político de las aglomeraciones urbanas. Esta, sin embargo, sigue siendo, en la mayoría de casos, una asignatura pendiente.

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Redes Urbanas

Redes Urbanas (Autor: Jaume Badosa)

El 13 de marzo de 2015 tuvo lugar en Barcelona la Jornada European Metropolitan Authorities, impulsada por el Área Metropolitana de Barcelona. Esta conferencia reunió a representantes de ciudades y áreas metropolitanas europeas, de la OCDE y de varias redes internacionales de ciudades como Metropolis, Eurocities, METREX, Medcities, CGLU (Ciudades y gobiernos locales unidos) y FMDV (Fondo mundial para el desarrollo de las ciudades). El objetivo de esta reunión era, bajo el tema la gobernanza metropolitana y la competitividad territorial, constituirse como grupo de presión para incorporar la dimensión metropolitana a las instituciones y entidades estatales y europeas.

En efecto, casi el 75% de la población europea vive en áreas urbanas y en ellas se genera alrededor del 70% del PIB europeo. La Comisión Europea está dando cada vez más importancia al hecho urbano. Hay una creciente preocupación por la sostenibilidad del territorio, entendida en su vertiente ambiental (contaminación, agotamiento de recursos) pero también social (desigualdades, exclusión social). Varios informes, cartas y declaraciones se han ido sucediendo para configurar una agenda urbana europea. Así, en el año 2012, la Dirección General de políticas regionales de la Comisión pasó a denominarse Política regional y urbana, con la intención de que la mitad de los fondos de desarrollo regional se inviertan en áreas urbanas. Además, un número creciente de políticas sectoriales se dirigen a las zonas urbanas: energía, sociedad de la información, medio ambiente, educación y cultura, etc. La Estrategia Europa 2020 también destaca la necesidad de hacer una planificación integrada en el ámbito metropolitano, superando así los problemas de coordinación y fragmentación típicamente metropolitanos.

El mayor interés de la Comisión Europea en el hecho metropolitano contrasta con la asignación territorial de los órganos decisorios. En el proceso de construcción europea, el protagonismo ha recaído en los estados miembros. Todos los órganos importantes de representación se han concebido en base estatal, mientras que las regiones y sobre todo los municipios tienen un papel muy secundario, mediante el Comité de las Regiones y el Consejo europeo de municipios y regiones. En el caso de las áreas metropolitanas, este papel es aún menor: no hay un órgano de representación propio. Así, uno de los retos de la gobernanza europea es dar voz a los representantes metropolitanos, tanto en el diseño de las políticas como de los objetivos prioritarios de los programas. Esta es una de las demandas que forman parte de la Declaración de Barcelona 2015, un manifiesto con 10 puntos aprobado el día 13 de marzo por los diversos representantes políticos.

Sin embargo, la agenda urbana europea no se puede desarrollar de manera independiente a los estados miembros, que deben reconocer también el rol político de las aglomeraciones urbanas. Esta, sin embargo, sigue siendo, en la mayoría de casos, una asignatura pendiente.

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