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"No damos el 0,7% del PIB al desarrollo del Sur pero tenemos un fraude fiscal de 60.000 millones de euros"

Patricia Cantarell es responsable de Movilización Social y Presencia Pública de Oxfam Intermón: "El compromiso de los países ricos de destinar el 0,7% del PIB al desarrollo de los más empobrecidos no se ha llegado a cumplir nunca"

Lo recuerda la campaña 'Pobreza Cero', que agrupa a más de 3.200 organizaciones del ámbito de la acción social, la cooperación, la paz y los derechos humanos en Cataluña, en uno de los frentes de lucha contra las desigualdade

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Intermon Oxfam

Patrícia Cantarell reclama que se recupere el dinero de la evasión fiscal para la ayuda al desarrollo

¿Cómo debería ser la cooperación internacional y justa que reclama la campaña contra la desigualdad de 'Pobreza Cero'?

Hay que situarse en el contexto actual de nuestro mundo. Estamos en un mundo donde todavía 900 millones de habitantes padecen hambre. Donde 21 millones realizan trabajos forzados y donde el trabajo infantil afecta a más de 160 millones de niñas y niños. Actualmente tenemos el conocimiento y las herramientas para evitar que esto suceda. Algo no funciona, algo va mal.

Desde la plataforma 'Pobreza Cero' pedimos y exigimos un cambio de modelo económico, un cambio que favorezca no sólo a una minoría, que es lo que está pasando ahora ya que a pesar de que la economía crece, las desigualdades también crecen y de forma escandalosa. Las 62 personas más ricas del mundo acumulan la misma riqueza que 3.600 millones de personas. Esto es un escándalo y podemos evitarlo.

Se necesitan políticas diferentes, hay que apostar por un comercio que ponga a las personas por delante de los intereses económicos y empresariales. Reclamamos un cambio de modelo no sólo económico sino social y político. Un modelo que esté basado en el respeto a los derechos humanos y los compromisos internacionales. Muchas empresas respetan los derechos humanos en nuestro país pero cuando salen parece que los olvidan y no lo hacen. Pedimos una mayor justicia global.

  En 1980, la asamblea general de Naciones Unidas aprobó que los países deberían dedicar el 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo de los más empobrecidos. Han pasado 36 años y estamos donde estamos. ¿Es demasiado egoísta nuestro mundo?

No sé si nuestro mundo es demasiado egoísta o no. La sociedad civil en general no lo es. Pero se están haciendo unas políticas que sólo favorecen a una minoría y, en este sentido, sí que podemos hablar de egoísmo.

Se tienen que cambiar estas políticas. Un ejemplo muy claro, que desgraciadamente aparece cada vez más en la prensa, son los paraísos fiscales. Más de la mitad de la economía mundial pasa, en estos momentos, por los paraísos fiscales. Hay un fraude fiscal de 60.000 millones de euros. Cuando hay recortes, cuando nos dicen que no hay dinero, que no podemos dar el 0,7% para el desarrollo, deberíamos cuestionar entre todos dónde está ese dinero, porque sí que lo tenemos.

Hacen falta políticas que acaben con la evasión y la elusión fiscal que padecemos.

La crisis económica mundial que vivimos desde 2008 ¿ha reducido los esfuerzos dedicados por los países ricos a la cooperación al desarrollo?

Se han reducido muchísimo en España y Cataluña. Volvemos a reivindicar el 0,7%. Hay que hacer un esfuerzo en este sentido y no conformarnos cuando nos dicen que no hay dinero. Las cifras son claras. El fraude fiscal es altísimo y de ahí podría salir mucho dinero para dedicarlo al 0,7%.

Se ha hablado a menudo del "cansancio de la cooperación", en el sentido de que el dinero de la ayuda oficial al desarrollo no ha servido para el progreso de los países más empobrecidos, para recortar las distancias entre países ricos y pobres. ¿Qué piensa de esta expresión?

La gente no se cansa de cooperar. La sociedad civil no se cansa. El problema es del modelo que tenemos y de voluntad política. Damos dinero y muchas veces no llega o llega mal a quien lo necesita. La gente quiere transparencia. Nosotros también. Queremos que la gente confíe. Y lo hará si se acaba con las malas prácticas, si las empresas dejaran de evadir,... Si tuviéramos unas reglas de juego justas, la gente no perdería la confianza.

Reclaman, también, que en la lucha contra las desigualdades se tenga presente la desigualdad de género. ¿Se aumenta el esfuerzo para combatir esta desigualdad?

Se están poniendo muchos esfuerzos. La desigualdad de género hay que ponerla sobre la mesa. Es un tema transversal que afecta a todo: el trabajo, el hambre en el mundo, la pobreza,... En todos los aspectos sociales, las mujeres y las niñas son quienes más sufren. Se deben impulsar políticas que den la igualdad de género entre hombres y mujeres.

Y reclaman también la construcción de paz. ¿Sin paz no se pueden reducir las desigualdades?

Es un pez que se muerde la cola. Si no hay paz es muy difícil desarrollarse. Si dicen que no hay dinero, ¿por qué tenemos que invertir en armamento?. Tenemos responsabilidad en la cantidad de armamento que se vende en el mundo. España es uno de los países que produce y vende armas.

En esta política de cooperación internacional coherente y justa ¿hay que reformular la respuesta a las personas que piden refugio, asilo?

Pedimos que se respeten los derechos internacionales. Ahora no se respetan estos derechos con respecto a los inmigrantes y los refugiados. No sólo los sirios. En África hace muchos años que la gente está saliendo de sus países buscando uno donde poder vivir. Y se necesitan vías seguras y políticas para que la gente que ya está aquí pueda vivir de forma digna.

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