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¿Por qué toda la prensa en papel es conservadora si la mayoría social no lo es?

Ignacio Escolar, director de eldiario.es, ha abordado en el Círculo Ecuestre de Barcelona el debate sobre la prensa ante un año sin gobierno en el Estado

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Ignacio Escolar en el Círculo Ecuestre

Ignacio Escolar director de eldiario.es en el Círculo Ecuestre de Barcelona

La prensa, y muy especialmente la de papel editada en Madrid, está contribuyendo al bloqueo político español, ya que está marcando unas reglas del juego para la investidura que son imposibles de cumplir. El 100% de los diarios editados en Madrid sólo aceptan una posibilidad, que es la investidura de Mariano Rajoy con la abstención del PSOE, es decir, que el PSOE facilite la gobernabilidad a cambio de su suicidio político. He aquí el análisis de Ignacio Escolar, director y fundador de eldiario.es, expuesto el pasado miércoles en una conferencia pronunciada en una plaza atípica como poco, por geografía y estatus social: el Círculo Ecuestre de Barcelona. A su juicio, “tanta unanimidad es sospechosa” y obliga a preguntarse “¿desde cuando la prensa es toda conservadora, teniendo en cuenta que más de la mitad de la población española se considera de centro-izquierda?”

Si el interrogante es de tesis, Escolar tiene una hipótesis: “Un abismo separa hoy en España la opinión pública de la publicada, y sólo así se entiende que una persona como Manuela Carmena gobierne en una ciudad donde toda la prensa en papel es conservadora”. Incluye en este grupo, explícitamente, a El País, antiguamente el diario de la progresía y hoy alineado con el resto de cabeceras en la negación de una cuarta parte de los representantes de la Cámara, es decir, podemitas y nacionalistas, como plausibles aliados del PSOE en una mayoría alternativa.

(Nota al margen: todo esto lo anotaba Escolar habiendo leído en el vuelo de ida que Felipe González acusaba a Sánchez de traidor, de la tarde de cuchillos largos en Ferraz todavía nada se sabía).

Sigamos. Este abismo, cree Escolar, tiene su origen en el periodismo surgido de la transición, que pensó que su papel no era fiscalizar sino mandar, pero se ha agudizado aún más en los últimos años de crisis a raíz de la situación de dependencia del gran capital, o del gran dinero público, o de ambos, que tienen estos grupos mediáticos asentados sobre el papel. “Hoy el principal editor de prensa de España es la banca”, afirmó Escolar. “Cuando una empresa pierde dinero y sigue abierta uno debe preguntarse quién paga la fiesta y por qué”.

Para el director de eldiario.es hay que hacerse cuatro preguntas a fin de medir el grado de independencia de un medio de comunicación: ¿Es rentable? (malamente si no); ¿Quiénes son sus propietarios? (en el caso de eldiario, la mayoría de las acciones están en manos de sus periodistas y gestores); ¿Cuál es su modelo de ingresos, es decir, quién le paga? (desconfíe de un diario cuya subsistencia dependa en un alto grado de la publicidad institucional); y, finalmente, ¿a quien le debe dinero?. “En eldiario.es podemos presumir de independencia porque podemos contestar a estas cuatro preguntas con la cabeza alta”, añadió Escolar. Cuando no hay independencia, apuntó, el trabajo se acerca más a la propaganda que el periodismo y los lectores ya no son clientes sino mercancía.

Y llegamos, pues, al nudo gordiano del bloqueo político: la falta de independencia de la gran prensa, su proximidad al poder y su subordinación al capital, es lo que explica el divorcio con la opinión pública, que según las encuestas (las que pagan los grandes medios y difunden con la boca pequeña cuando no les gustan lo que dicen) prefiere mayoritariamente un gobierno surgido de un pacto entre PSOE, Unidos Podemos y los partidos nacionalistas. Tal cual. “En la prensa hay unanimidad, mientras que la mayor parte de gente piensa cosas que sólo se pueden leer en internet”, constató Escolar.

Estando en Barcelona, el director de eldiario tampoco esquivó el pleito catalán. Según Escolar, la actitud miope y desinformadora de esta prensa, abonada al discurso según el cual el asunto catalán es sólo consecuencia de un estado de enajenación transitorio de Artur Mas, ha contribuido a alimentar el movimiento independentista, el efecto contrario a lo que se supone perseguía. En pocas palabras, esta prensa “ha hecho de pirómano ante el incendio soberanista”. A la vez, una puya a la prensa catalana: “¿Qué le ha ocurrido para que durante décadas estuviera gobernando un político corrupto como Jordi Pujol?”. La pregunta quedó en el aire y nadie la cogió al vuelo, tampoco Màrius Carol, el director de La Vanguardia, que había oficiado la presentación de Escolar (le definió como “un periodista que se la juega”) con la finezza y elegancia que le caracterizan.

Ante los socios del Círculo Ecuestre, exponentes de un sector social adscrito a la iglesia del liberalismo como motor de prosperidad, Ignacio Escolar se reivindicó liberal. Lo hizo dos veces, o sea un lapsus no fue. Y como liberal, concluyó, al igual que para que funcione el libre mercado hay información y competencia, “para que exista la democracia hace falta información y competencia, es decir, que haya una prensa libre, un Gobierno y una oposición. Y por eso los que manipulan la información y los que distorsionan la competencia son los verdaderos antisistema”.

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