eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Sobre primaveras silenciosas y mundos verdes: ¿Tan utópica es una agricultura sin plaguicidas?

bitxos - Ilustración de Werens

En los años 60 se publicaban, con tan solo dos años de diferencia, un libro divulgativo cuyo contenido fue fuertemente criticado por carecer de base científica y un artículo científico que hasta hoy ha sido citado más de 1500 veces. El libro (“Silent spring”, de Rachel Carson, 1962) denunciaba de forma dramática una relación directa entre el uso masivo de insecticidas en agricultura y la contaminación del medio ambiente. El artículo (“Community structure, population control, and competition” Hairston, Smith, and Slobodkin, 1960) defendía lo que hoy se conoce como la “hipótesis del mundo verde”, que expone que en los sistemas naturales las poblaciones de herbívoros están reguladas por sus enemigos naturales (depredadores, parasitoides y parásitos), de manera que evitan que se consuma todo el material vegetal disponible y nos permite observar un “mundo verde”, incluyendo los bosques y las selvas. A este mecanismo de regulación de poblaciones de herbívoros se le llama regulación “desde arriba hacia abajo” (“top-down control” en inglés).


Dos trabajos sin relación aparente pero que, sin embargo, tienen mucho en común. Las causas que llevaron a que un libro como “Silent spring” se escribiese empezaron con la intensificación de la agricultura, el aumento del comercio internacional y la introducción de nuevos cultivos en zonas donde no se cultivaban. Todo ello facilitó la transferencia de especies plaga entre distintas áreas del globo, que, unido a una demanda elitista que exigía productos estéticamente perfectos, llevó al sector productivo a depender en exceso del control químico. El uso extensivo de plaguicidas trajo las más que conocidas consecuencias tales como el desarrollo de resistencias en las plagas, elevados costes de producción, bioacumulación de toxinas a través de las redes tróficas, contaminación ambiental, pérdida de biodiversidad, y riesgo para la salud humana. El conocimiento de estas consecuencias por el sector público, que se ha favorecido gracias al aumento de transferencia tecnológica desde los centros de investigación a todos los sectores socio-económicos, fomentó la concienciación ecológica, y ha provocado que hoy día la demanda se reoriente cada vez más hacia productos de elaboración saludable. Consecuentemente, el sector productivo se ve obligado a buscar medidas de control de plagas respetuosas con el medio ambiente y con la salud humana. Una de las estrategias que mejor cumple con estos requisitos es el control biológico de plagas (CBP), cuyo mecanismo de acción se basa en una regulación “top-down” de herbívoros, esto es, en el uso de enemigos naturales de las plagas con el fin de conseguir un “cultivo verde”.

Seguir leyendo »

Las consecuencias de mentir

Ciencia y Politica - Ilustracion de Yoana Novoa

Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa, es, en palabras de la Real Academia, mentir. Mentir es un atajo atractivo para lograr diversos objetivos e implica un engaño intencionado y consciente. Mentir está mal visto en la mayoría de las sociedades contemporáneas, lo cual no impide que sea muy frecuente. Algunos escándalos recientes asociados a fraudes científicos sonados han dado pie a quejas, enarboladas muchas veces desde administraciones y grandes empresas, de que muchos científicos defienden puntos de vista mediatizados por sus propios intereses. Incluso se argumenta que dichas mentiras son fáciles debido al exceso de confianza en el trabajo de los científicos.  ¿ Podemos fiarnos, por tanto, del conocimiento científico? ¿Y de la opinión de los científicos presentados, por ellos mismos, las administraciones o los medios de comunicación, como “expertos”?


Hay quien defiende la confianza en el mundo de la investigación por el hecho de que predominan las personas “puras”, que trabajan por vocación y son ajenas a conflictos de intereses. Nosotros, sin embargo,  opinamos de manera diferente: la confianza emana del método científico, que persigue explícitamente el contraste colectivo, de forma que los sesgos individuales, sean motivados por el desconocimiento o por intereses personales, son sometidos a escrutinio público mediante la validación reiterada de la evidencia que soporta los resultados publicados. El método se ve afectado, no hay que engañarse, por la influencia de un “establishment” en el que la reputación o la popularidad, la red de influencias y  los desequilibrios pueden contar más (al menos a corto plazo) que el contraste objetivo de la evidencia. Sin embargo, el método conserva, a la larga, la propiedad esencial de que tanto las mentiras como los errores acaban siendo detectados.

Seguir leyendo »

Luto por la Ciencia española

Luto por la Ciencia Española

Mañana, 18 de octubre de 2013, se cumplen 79 años de la muerte de Santiago Ramón y Cajal – prolífico y genial neurocientífico, poseedor del único Nobel español de ciencias (el Nóbel de Severo Ochoa, que desarrolló toda su carrera investigadora en EE.UU., es aún menos español que la liga que ganó Raúl en Qatar). Como no podía ser menos en la época que le tocó vivir, su legendaria carrera científica se caracterizó, desde su rebelde infancia, por la lucha contra un sistema provinciano y esclerotizado en el que el criterio de autoridad y la pobreza de medios relegaba el genio, la elegancia y el trabajo empírico a un discreto segundo plano. Don Santiago pasó enormes penalidades para desarrollar su investigación y a menudo arrastró a ellas a su propia familia, y el visionario relato de su actividad científica en su libro de memorias Mi labor científica nos muestra como movilizó, para conseguirlo, su carácter tozudo, exigente y extremadamente patriótico.

Casi un siglo después, investigar en España sigue siendo una labor heroica. Tras un breve período de espejismo, en que la mejora de fondos y estructuras nos permitió soñar con estar entre “los grandes” (a pesar de contar éstos últimos con más medios, mejor organización y el valor acumulado de muchas décadas de construcción de capacidad y capital humano), ha bastado la primera crisis para que el gobierno de turno se apreste a desmantelar la actividad científica.  A la vista de la desproporción entre el gasto que representa y el daño que causará su cierre,  o entre el gasto que se ahorra y la riqueza que se deja de ganar, la alusión a la crisis para justificar este desmantelamiento es claramente superflua.

Como ya hemos comentado antes, a modo de ejemplo, el CSIC es la 9ª institución mundial en producción científica, a pesar de recibir una aportación directa del gobierno ( 418 M€, cinco veces menos que los 2.613 M€ recibidos por su equivalente en Francia, el CNRS) equivalente a las fianzas del caso de los ERE (más de 410 M€, 218 solo para la empresa Vitalia) , o las de la red Gürtel ( 201.4 M€  y 43.2 M€ solo para Correa y Bárcenas, respectivamente). El tremendo agujero financiero al que el recorte del Gobierno ha llevado al CSIC hace que se sumen ya cinco meses sin poder ejecutar los proyectos y contratos obtenidos por los investigadores y que han sido ya abonado a las arcas de su organización central.  Si pensamos que estamos ya próximos al momento de cierre de ejercicio económico, que causa una paralización casi completa del gasto entre noviembre y febrero, vemos que en la práctica los investigadores habrán estado sin poder ejecutar proyectos (por cuyo cumplimiento de objetivos tendrán que rendir cuentas) ni llevar a cabo su investigación durante todo un año.

Seguir leyendo »

La ley del embudo y la mala educación

Andratx (Mallorca), 1935.  Un grupo de amigos hace una carroza para el desfile de carnaval con un embudo gigante, que simboliza el doble rasero que el poder aplica a los ricos y poderosos (que pasan cómodamente por su lado más ancho) y los trabajadores y necesitados (obligados a pasar por su lado más estrecho).  La carroza es muy aplaudida y comentada, tanto que acaba costando la vida a sus creadores: tras el golpe de Estado franquista, Joan Horrach es atado a la verja del cementerio de Palma y fusilado, Jaume Porcel fallece apaleado y Sebastià Cañellas, que elude la condena de muerte al ser menor, es fusilado nada más alcanzar la mayoría de edad.

Mallorca, 2012. Se constituye la  Plataforma Crida para denunciar la acelerada degradación de la enseñanza pública, causada (en su opinión) por los recortes y políticas del nuevo gobierno regional. Su nombre y logo ( el embudo) se inspiran en la historia de la carroza del carnaval de Andratx.  Crida defiende  el embudo como herramienta de un pueblo que sale a la calle a recuperar las riendas de su propio destino: “Nos quieren hacer pasar por ahí, pero si lo giras sirve para gritar”.

El resto ha acaparado los medios regionales, nacionales e internacionales durante las últimas semanas. El Gobierno balear de Bauzá respondió a las críticas por sumar recortes a la enseñanza pública y subvenciones crecientes a la enseñanza privada (en particular, a los colegios religiosos que segregan por sexos) con una cortina de humo destinada a atizar el conflicto lingüístico.

Seguir leyendo »

El dinero comprometido con los JJOO sería suficiente para salvar nuestro tejido científico y tecnológico

Olimpiadas versus Ciencia

En una entrevista reciente el profesor Juan Luis Arsuaga, codirector de las excavaciones de Atapuerca, destacaba lo que hubiéramos sido capaces de hacer si los 25.000 millones de euros inyectados a Bankia se hubieran dedicado a ciencia y tecnología y el impacto que esto hubiera tenido sobre la hambruna político-intelectual que vino después. No hay mucho que añadir a eso. Hace unos días, con todo el país y el Gobierno volcado en la quimera olímpica, fuimos muchos los que nos alegramos de que no dieran la sede olímpica de 2020 a Madrid. Nuestro Gobierno estaba dispuesto a invertir 1500 millones de euros para garantizar el proyecto. En fin, un paso al frente para consolidar el modelo que nos llevó al abismo, construcciones y servicios. Poca imaginación, ¿no? De nuevo, sólo imaginar que ese dinero se hubiera comprometido en un nuevo modelo de desarrollo basado en ciencia y tecnología pondría la piel de gallina. Recordemos que el gasto real en I+D presupuestado para 2013 por el estado es de 2266,78 millones de euros.       

Sin embargo lo que tenemos en este momento es penuria y lo que nos hubiera gustado que ocurriese es sólo parte de nuestros sueños. El Real  Decreto-ley 20/2012, de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad, impone un corsé absolutamente intratable para la ciencia nacional y especialmente para la universidad pública, su motor más importante. Se impone una tasa de reposición de puestos de las administraciones públicas del 10 %, que se llevará a cabo de manera indiscriminada. De nuevo una medida que claramente indica que la crisis es una excusa ideológica para desmontar lo que se fue construyendo entre todos en los pasados 30 años.

En las universidades se producen situaciones dantescas. En algunos casos, en las más envejecidas, es una descapitalización en toda regla. Universidades como la de Sevilla han perdido más de 150 funcionarios en el último año. Con la tasa de reposición sólo se pueden cubrir 15 plazas. Da lo mismo si las bajas se producen en sitios científicamente productivos, en otros capaces de generar recursos para la universidad o, sencillamente, en áreas o departamentos con mucha carga docente. La medida es ciega; absurda, nos atrevemos a decir.

Seguir leyendo »

Diez (y más) razones para salir a manifestarse la noche de los investigadores

#sinCiencia no hay futuro. Logo creado por Enrique Herrero y Antonio Martínez Ron (lainformacion.com)

A finales de Septiembre los científicos europeos celebramos la noche de los investigadores, en la que intentamos acercar nuestra investigación a los ciudadanos. Desde 2005, ese día les invitamos a acercarse a las universidades y centros de investigación para asistir y participar en charlas, conferencias, debates, exposiciones, películas y documentales, demostraciones prácticas, espectáculos temáticos y otras actividades. Este viernes, más de 300 ciudades europeas celebran nuestra noche. Sin embargo, la ciencia española tiene pocos motivos para estar de fiesta, porque ésta bien podría ser la última vez en que nuestra labor merece tal nombre. Por ello, en paralelo con las actividades que se van a realizar en muchas ciudades españolas, el 27 de Septiembre los investigadores vamos a salir a la calle en defensa de la I+D pública. Al igual que hemos hecho con amigos y familiares, queremos invitaros a que os unáis a las actividades y protestas convocadas este viernes.

Explicar la necesidad de defender otras áreas de lo público, como la educación y la salud, puede resultar innecesario para todos los que creemos en una sociedad igualitaria basada en la justicia social. Sin embargo, cada vez abundan más quienes parecen defender que, en un mundo moderno ya lleno de avances tecnológicos, un sistema científico sano y bien estructurado no es una prioridad. Y menos aún en tiempos de crisis, aunque ésta haya sido generada por el dominio de la economía financiera sobre la economía productiva. Otros argumentan que es suficiente con utilizar los productos desarrollados en el extranjero y aportarles valor añadido tan solo mediante su puesta en mercado. Nada más lejos de la realidad. Como demuestra, por ejemplo, la economista Marina Mazzucato, los grandes logros tecnológicos que han marcado la era digital y han enriquecido a empresas como Microsoft y Apple estaban basados en grandes programas de I+D pública.

Por eso, repasamos algunas de las muchas razones que hay para salir a manifestarse por la ciencia pública española este viernes.

Seguir leyendo »

¿A nadie le amarga un dulce? Riesgos para la salud humana de emborronar el conocimiento científico

Edulcorantes - Ilustración de Weren's

El otro día, uno de los coautores de este post se disponía a disfrutar de un paseo en bicicleta cuando se le ocurrió comprarse un refresco “light”. Junto a sus compañeros de paseo decidió revisar los ingredientes del refresco, recordando la clásica “leyenda urbana” sobre los edulcorantes artificiales. Entre otros ingredientes pudieron leer lo siguiente: E-951. La introducción en Google de este código, correspondiente a un aditivo alimentario en la UE, les llevó a la Wikipedia y al nombre químico del producto: aspartamo ( código que fue corroborado con información adicional). Dentro de los resultados de la misma búsqueda aparecieron muchísimas páginas que ya en los títulos sugerían que el aspartamo era un veneno o un producto cancerígeno. Por supuesto, todas estas afirmaciones podían ser a su vez productos de nuevos bulos y leyendas urbanas, como las que aparecieron para desprestigiar todo lo que llevase la letra E delante ( incluyendo afirmaciones absurdas como el grave peligro de ingerir E-330, que no es otra cosa que ácido cítrico, conservante y antioxidante presente de forma natural en muchas frutas y parte esencial de nuestro metabolismo). Sin embargo, días después a este mismo autor le sirvieron un vino con gaseosa en que la marca de la gaseosa era de una importante multinacional que, casualmente, nunca había fabricado ni distribuido dicho producto, por lo menos en España. Al ver la lista de ingredientes destacaban: E-950 y E-951. El E-950 es el acesulfamo-K o acesulfamo de potasio. De nuevo, al googlear estas palabras se podía leer que también hacen referencia a  un producto considerado, por algunos, como altamente cancerígeno. Para el consumidor responsable, resulta cuanto menos preocupante estar ingiriendo estos productos en lo que, antes de fijarse en la etiqueta, consideraba como una simple mezcla de azúcar (o a lo sumo sacarina), agua y gas carbónico.

 

En el caso de los edulcorantes artificiales, ¿podríamos estar ante una “leyenda urbana”, ante un caso de negligencia por parte de los gobiernos, o ante un caso de omisión consciente tras la presión de las empresas productoras? Anteriormente, ya se ha tratado en este blog la necesidad de utilizar la evidencia científica disponible a la hora de regular la actividad de las empresas, particularmente sensible en sectores como la alimentación o los medicamentes, así como la dificultad e importancia de mantener la independencia de criterio frente a la presión de sectores con intereses económicamente directos y considerable capacidad de lobby.

Seguir leyendo »

La estructura de las instituciones científicas y el avance del conocimiento

Ilustración: Marcos Méndez

La investigación científica se desarrolla fundamentalmente en el seno de instituciones, como universidades y centros de investigación, uno de cuyos objetivos principales es el avance del conocimiento  científico. Sus estructuras y pautas de funcionamiento están diseñadas para incentivar la investigación. Generalmente, fomentan la formación de nuevos investigadores, la diseminación y discusión de resultados, las interacciones entre grupos y otros muchos aspectos que, a la postre, repercuten positivamente sobre la adquisición de nuevos conocimientos. Sin embargo, creemos que algunos aspectos estructurales lastran el avance del conocimiento en lugar de promoverlo.

Una de las pocas cosas que en general distingue a un científico de otros profesionales afines como inventores, descubridores o tecnólogos es que aplica el “método científico” en su trabajo cotidiano. Pero no resulta siempre claro a qué nos referimos con método científico. Los muchos cambios que “el” método científico ha experimentado desde que René Descartes publicara el Discurso del método (1637) deberían bastar para convencer a cualquiera de que no existe un único método científico, una única forma rígida y predeterminada de hacer avanzar el conocimiento científico. Esta pluralidad de métodos dificulta el diseño de las instituciones encargadas de promover y hacer avanzar la ciencia. Sin embargo, la comunidad científica parece estar de acuerdo en que el procedimiento empleado debe caracterizarse por la reproducibilidad, y las teorías científicas por la refutabilidad. Esto no significa que los científicos debamos pasarnos la vida replicando experimentos anteriores e intentando  refutar las teorías existentes. Pero, dado que se ha sugerido que la mayoría de los resultados científicos publicados son falsos , cabría esperar un amplio número de estudios y artículos comprobando resultados científicos previos.

Dejamos para otra ocasión la explicación y matización de esta última afirmación, que son sin duda necesarias, y la discusión de los “falsos positivos” – el motivo  por el que, en ausencia de fraudes y malas prácticas, probablemente sean falsos tantos resultados publicados – y nos centramos en las siguientes preguntas: ¿somos suficientemente críticos con las teorías propuestas? ¿Nos esforzamos lo suficiente por verificar los resultados publicados? La respuesta a estas preguntas variará entre disciplinas, pero, al menos en algunas, la respuesta es claramente no. Las razones para este no son muy diversas. Por un lado, la curiosidad, el motor principal de la investigación, nos impulsa constantemente a hacer cosas distintas. Por otro, en muchas disciplinas implementar experimentos que permitan evaluar o refutar teorías es extremadamente difícil o caro, como en la física de partículas actual. Y es directamente imposible realizar experimentos replicados de fenómenos que actúan a escala planetaria, como el cambio climático o las extinciones en masa. Por eso usamos modelos del mundo real simulados in silico, que si se utilizan con cuidado nos permiten refutar hipótesis al contrastarlos con la realidad. Pero la falta de crítica sobre las teorías propuestas también se debe a que el sistema científico contemporáneo penaliza las réplicas y las verificaciones. Si la reproducibilidad y la refutabilidad son los pilares principales de la ciencia, ¿cómo puede el sistema penalizar réplicas y verificaciones?

Seguir leyendo »

“Que inventen ellos”: España desaparece de los comités científicos internacionales

22 Comentarios

Ilustracion de Vilar Vega "Recortes"

Miguel de Unamuno repitió esa famosa frase en varias ocasiones y llegó a defender a España diciendo que "no por no estar hecha para la ciencia debe una nación estimarse en menos." Parece que el actual gobierno español simpatiza con Don Miguel y su visión, quizá profética,  de la “marca España” al dejar fuera de su programa político real (no el electoral) buena parte de la ciencia y la investigación que se ha desarrollado y aun se desarrolla en nuestro país. Y no lo decimos por los sostenidos e injustificables recortes o el retraso constante en convocatorias de becas, contratos, proyectos y ayudas a la investigación que hemos denunciado en repetidas ocasiones. O porque el CSIC se ahogue a falta de 75 millones de euros mientras el dos de Agosto se aprueban de un plumazo 840 millones de ayudas a empresas privadas. No. Lo decimos porque aprovechando este verano caluroso que nos ha tenido muy entretenidos con la corrupción y con Gibraltar, nos comunican oficialmente lo que veníamos sospechando: el Ministerio de Economía y Competitividad no va a cubrir ningún tipo de gasto (cuotas, viajes y otros) relativo a los comités científicos internacionales, ni siquiera las cuotas del ICSU. Esto es muy interesante por dos motivos. Primero porque el ICSU (Consejo Internacional para la Ciencia o International Council for Science en inglés)  es considerado el actor e instrumento internacional de referencia en el ámbito de la ciencia, y segundo, porque el Ministerio es responsable del pago de las cuotas (como indica en su propia página web, revisada en septiembre de 2013). Para tener un poco de perspectiva sobre el asunto, veamos una cuestión histórica: España es socio fundador del comité ICSU y viene aportando la cuota desde 1931. Esto no quiere decir que se tenga que mantener eternamente, pero un compromiso internacional de más de 80 años no se cancela unilateralmente, sin consenso con, ni consulta a, la comunidad científica implicada. Y lo de aprovechar el verano recuerda a aquello de hacer algo con “nocturnidad, premeditación y alevosía” (siendo alevosía “Cautela para asegurar la comisión de un delito contra las personas, sin riesgo para el delincuente” según la RAE).


Con el aire de normalidad marca de la casa, en esa web del Ministerio donde se informa que además de los miembros nacionales, ICSU está formado por 30 uniones científicas, 19 comités y programas interdisciplinares y 20 asociaciones científicas, la sección “Comités Científicos actualmente en vigor” está en blanco. En blanco nos hemos quedado los que trabajamos para integrar la ciencia española en los programas internacionales, para ganar en eficiencia y competitividad, dos palabras muy propias de este Ministerio, una de las cuales la ha adoptado para su nombre sin que, de momento, sea poco más que eso, una palabra.

Seguir leyendo »

El saber científico y estructurado de la fe

31 Comentarios

Ilustración de Yoana Novoa - Ciencia y Fe

Las jerarquías de todas las religiones no dudan en apropiarse de conceptos ajenos con tal de ganar atractivo en un tiempo en que las iglesias y templos se están quedando vacíos. En ocasiones se llega a extremos que levantarían una sonrisa si no fuera por las injusticias que imponen al resto de la sociedad (creyentes o no). Es por ejemplo tragicómico que hace unos meses, en apoyo de la Ley de Educación impulsada por el ministro Wert y aprobada en solitario por el Partido Popular, la Conferencia Episcopal afirmara literalmente que “los profesores deben ser conscientes de que la enseñanza religiosa escolar ha de hacer presente en la escuela el saber científico, orgánico y estructurado de la fe, en igualdad académica con el resto de los demás saberes.”


Pocas cosas son más diferentes que la ciencia y la fe, y por tanto esta argumentación en pro de la igualdad académica no se sostiene bajo ninguna inspección directa basada en la lógica. Claro que la coherencia lógica no parece algo prioritario para una institución que durante dos mil años ha vivido entre el fasto y la intriga política mientras predicaba la humildad y la pobreza.

Seguir leyendo »