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Castilla-La Mancha, víctima de los ‘platos rotos’ entre PSOE y Podemos

La ruptura del acuerdo entre ambos partidos en esta región se ha producido tras la última debacle electoral socialista y las crisis internas de la formación morada

Después los comicios gallegos y vascos, el partido que lidera Pablo Iglesias ha visto el campo abierto para poner contra las cuerdas tanto a Page como a Pedro Sánchez

Los incumplimientos del pacto han allanado el camino para esta crisis castellano-manchega, sobre la que el presidente regional todavía no se ha pronunciado

Cospedal entra en liza y se ofrece para gobernar con el PSOE en Castilla-La Mancha alentando la idea de una ‘gran coalición’ nacional

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José García Molina y Emiliano García-Page, hace un año

José García Molina y Emiliano García-Page, en el acuerdo de Presupuestos

“No se puede interpretar en clave nacional”, ha dicho Pablo Iglesias tras la ruptura del acuerdo entre PSOE y Podemos en Castilla-La Mancha, para añadir acto seguido que de esta forma los socialistas deben reconocer que “ellos no pueden solos”. Lo cierto es que José García Molina, líder castellano-manchego de la formación morada y además coordinador nacional de Políticas Autonómicas, ha anunciado esta decisión a primera hora justo después de las elecciones vascas y gallegas, donde los socialistas han cosechado los peores resultados de su historia. La confirmación de su debacle electoral en este caso viene también acompañada de las crisis internas de Podemos, también en Castilla-La Mancha, donde un grupo de militantes de base han pedido primarias regionales y una nueva asamblea.

De esta forma, Castilla-La Mancha se ha convertido en la víctima política para sorpresa, así lo han afirmado, del PSOE. Aunque todavía no se conoce el resultado a largo plazo de esta ruptura, la noticia ha saltado como la pólvora entre las filas socialistas de la región. Un par de horas después del anuncio de Podemos, el vicepresidente regional ha avisado de que no permitirá que la región se convierta en “rehén” de la estrategia de la formación morada. Fuentes del Gobierno han asegurado también a eldiarioclm.es que todo procede de “presiones” de Madrid. Es decir, en este escenario, sí juegan actores nacionales.

El contexto de unas casi inevitables terceras elecciones generales es el origen de un desencuentro entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias que se mantiene hasta la actualidad. El pacto que sí fue posible en Castilla-La Mancha no lo ha sido (ni salen las cuentas sin más apoyos) a nivel nacional, y hay militantes en ambos partidos que reconocen que tarde o temprano Castilla-La Mancha acabaría pagando esos ‘platos rotos’.

En el PP han aprovechado la tesitura sin dudarlo. Sus buenos resultados en Galicia han reafirmado la posición de Mariano Rajoy y aunque en un primer momento, desde la región no han querido valorar la ruptura del acuerdo por si se tratara de un “farol”, después la expresidenta castellano-manchega y todavía presidenta del partido en esta región, María Dolores de Cospedal, sí que lo ha dado por bueno. Y es más, se ha ofrecido a apoyar a García-Page. Una gran coalición a la castellano-manchega.

En un comunicado, Cospedal detalla que este apoyo tiene la finalidad de "evitar la parálisis de la región y permitir la gobernabilidad en Castilla-La Mancha". Ha propuesto a García-Page una entrevista a la mayor brevedad posible "para que no tenga que depender de Podemos". El PSOE por ahora no ha respondido al ofrecimiento, aunque es una opción que en alguna otra ocasión tacharon de "inasumible".

Una comparecencia sin preguntas y el silencio de García-Page

Un dato importante en este escenario ha sido la comparecencia sin preguntas del líder regional de Podemos, que ha leído un comunicado acompañado de David Llorente, diputado regional y María Díaz, secretaria de Organización. Ha asegurado que las causas de la "defunción" del documento firmado el 15 de junio de 2015 son "el desaliento y la vergüenza". Entre los motivos ha esgrimido que Page haya estado “más ocupado de lo que se mueve en Ferraz que de lo que pasa en las Cortes; más ocupado de decapitar a Sánchez que dar vida a Castilla-La Mancha". Finalmente, el partido ha pedido un tiempo de "duelo y reflexión" para "asumir la pérdida y poder trazar nuevos horizontes".

¿Cuáles son los nuevos horizontes? Esa pregunta nadie la ha contestado por ahora. Tampoco García-Page, que no se ha pronunciado en toda la jornada. Los dos diputados de Podemos no pueden revertir el voto favorable que dieron a la investidura de Emiliano García-Page.Conviene recordar que la otra opción era dejar que gobernara de nuevo María Dolores de Cospedal, tal y como la formación morada planteó a su militancia cuando sometió a votación el acuerdo con el PSOE, que fue respaldado pero con escasa participación. Además, la configuración del Parlamento regional no ha cambiado desde entonces: el PP sigue teniendo mayoría. De hecho, durante los 15 meses de legislatura, la formación morada ha votado junto con los ‘populares’ algunas resoluciones y ha bloqueado otras tantas impulsadas por el PSOE.

García Molina no ha detallado cuál es ahora la estrategia de Podemos en Castilla-La Mancha. Sin su apoyo no pueden aprobarse ni los Presupuestos (aunque se retrasen) ni las numerosas leyes que las Cortes prevén tramitar en el próximo periodo de sesiones, entre ellas, la Ley de Transparencia, la Ley Antifracking, la nueva Ley contra la Violencia de Género o la reforma de la Ley de Caza.

O se produce un bloqueo que solo beneficiaría al PP (como ha dejado claro Cospedal), o se renueva a medio plazo el acuerdo que hoy es papel mojado, o ambos partidos se vuelven a sentar para alcanzar acuerdos puntuales. La última opción sería la moción de censura contra Page. Podemos para ello tendría que acordarla con el PP. ¿Estaría dispuesto el partido de Pablo Iglesias a llegar a ese punto? 

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