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Cospedal podría haber revalidado en Castilla-La Mancha sin su ‘pucherazo’

Con las Cortes regionales anteriores de 49 diputados, habría conseguido 21 diputados que, sumados a los cuatro de Ciudadanos, habrían alcanzado la mayoría absoluta.

La ya presidenta en funciones ha cambiado dos veces en una legislatura la Ley Electoral para al final terminar perdiendo su mayoría absoluta.

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Aplicación de resultados de Castilla-La Mancha Ley electoral 2011 - 2015

Aplicación de resultados de Castilla-La Mancha a las leyes electorales 2011 - 2015

María Dolores de Cospedal y el PP no hicieron bien los cálculos cuando decidieron cambiar la normativa electoral de Castilla-La Mancha. En una polémica medida que fue tachada de ‘pucherazo’ por el PSOE, la presidenta regional decidió transformar a su favor la Ley Electoral de la comunidad autónoma, ampliando primero a 52 el número de diputados autonómicos y después reduciéndolos a la mínima expresión en el Parlamento regional, hasta los 33. Si hubiera mantenido los 49 diputados con los que se celebraron las elecciones de 2011 que le dieron la mayoría absoluta, habría tenido alguna posibilidad de revalidar su mayoría absoluta pactando con Ciudadanos.

En aplicación del sistema de distribución de escaños de la Ley de D’Hont y según el porcentaje del 3% por circunscripción que determina como máximo la normativa electoral, con las Cortes anteriores, el PP habría obtenido 21 diputados, el PSOE 20, Podemos cuatro y Ciudadanos otros cuatro. Es decir, Cospedal podría haber pactado con la formación de Albert Rivera hasta conseguir los 25 diputados que conforman la mayoría absoluta para ser investida en primera vuelta.

Son datos muy diferentes a los conseguidos tras las elecciones autonómicas del 24M con su propia reforma electoral. Ciudadanos se ha quedado finalmente sin representación en las Cortes regionales y los 16 escaños del PP no alcanzan la mayoría absoluta, mientras que sí lo hace la suma de los del PSOE (14) y Podemos (3). Resulta lógico suponer que Cospedal no contaba con la trascendencia que adquirirían las fuerzas políticas emergentes, y que en el caso de Castilla-La Mancha ha jugado a favor de la formación que lidera Pablo Iglesias.

Concretamente, los resultados de las elecciones actuales aplicadas conforme a ley Electoral vigente en 2011 hubieran dado al PP cinco diputados por Albacete, cuatro por Ciudad Real, cinco por Cuenca, tres por Guadalajara y cuatro por Toledo. El PSOE habría conseguido cuatro escaños por Albacete, cuatro por Ciudad Real, cinco por Cuenca, tres por Guadalajara y cuatro por Toledo. Mientras, Podemos y Ciudadanos se habrían hecho con diputados en todas las provincias menos Cuenca.

Dos reformas en cuatro años y mínimo ahorro

Aunque en un principio el Gobierno regional aprobó en 2012 la reforma de la Ley Electoral para aumentar el número de diputados hasta 52, posibilidad que permite el Estatuto de Autonomía, después decidió rectificar esta decisión dando un giro de 180 grados con una segunda reforma que los reducía hasta 33, medida que, según la oposición, se debió a meros cálculos electorales.

Fue un plan para “ahorrar en políticos” con un Parlamento que finalmente se hará efectivo tras las elecciones del 24 de mayo. Esta medida no solo ahora se le vuelve en contra a la también secretaria general del PP, sino que se aprobó en solitario con el rechazo del PSOE, contraviniendo el principio institucional de que las reformas estatutarias se realicen por consenso, y además supuso un mínimo ahorro a la luz de los Presupuestos de las Cortes castellano-manchegas para 2015. Por ello es inevitable pensar que el argumento del ahorro perseguía halagar los oídos de los electores cuando lo que se quería era acomodar el número de diputados y su distribución por circunscripciones provinciales, a los intereses del actual partido en el poder. Algo que no le ha salido como esperaba.

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