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PSOE, obligado a pactar con Podemos para recuperar Castilla-La Mancha

Emiliano-García Page necesita los tres diputados de Podemos para conseguir arrebatarle el Gobierno regional a María Dolores de Cospedal, que ha perdido la mayoría absoluta.

Si no consigue el respaldo de Podemos en primera y segunda vuelta, Cospedal, al tener más escaños, sería investida presidenta, según el Estatuto de Autonomía de la región.

El candidato socialista afirma que "a partir de mañana estaremos a la altura de nuestra historia".

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Foto: EUROPA PRESS

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Se abre un tiempo esperanzador pero difícil para el PSOE en Castilla-La Mancha. Casi con el cien por cien de los votos escrutados, el candidato socialista a la Presidencia, Emiliano García-Page, no ha conseguido ganar las elecciones autonómicas a la actual presidenta y también secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y se ha quedado a unos 10.000 votos de diferencia. Con estos resultados, los socialistas, que ya gobernaron durante 28 años esta Comunidad autónoma hasta que perdieron en los comicios de 2011, están obligados a sacar rendimiento al nuevo escenario de ruptura del bipartidismo que se abre en la región, con la entrada en las Cortes regionales de Podemos y sus cuatro diputados. Según el Estatuto de Autonomía, solo consiguiendo el apoyo de la formación morada podrían arrebatar el Gobierno regional a Cospedal. 

El PSOE ha conseguido en estas elecciones 14 escaños, 36,12% de los sufragios, frente 43,4% del hace cuatro años. Entonces, los socialistas perdieron por un diputado y un total de 55.216 votos. Al reducirse el número de diputados en las Cortes de Castilla-La Mancha hasta 33, según la polémica reforma de la Ley Electoral que aprobó unilateralmente el Gobierno de Cospedal, los socialistas con sus necesitarían ahora el apoyo de Podemos y sus tres escaños para obtener la mayoría absoluta. Es decir, manejar a su favor la propia ruptura del bipartidismo.

El escenario parlamentario de esta Comunicad Autónoma tiene poco que ver ahora con el contexto en el que se ha gobernado durante más de 30 años. La histórica entrada en las Cortes regionales de una nueva fuerza política y el hecho de que el PSOE no haya conseguido ganar las elecciones, obliga ahora a García-Page a buscar toda costa un pacto si quiere ser investido presidente.

Esto es así por la peculiaridad del Estatuto de Autonomía de la región, que no obliga en absoluto al partido que más escaños tenga (en este caso el PP) a llegar a acuerdos para la gobernabilidad. Según el artículo 14.5 de este texto, de no alcanzarse mayoría absoluta para la investidura del presidente en primera vuelta, se someterá la misma propuesta a nueva votación 48 horas después, y la confianza se entendería otorgada con mayoría simple (mayor número de votos afirmativos que negativos).

En el supuesto de no alcanzarse esta mayoría, se tramitarán sin debate sucesivas propuestas y si en ninguna de ellas se llegara, en el plazo de dos meses quedará automáticamente designada designado el candidato del partido que tenga mayor número de escaños. Es decir, no contempla la posibilidad de nuevas elecciones, como en el conocido caso de Andalucía.

En declaraciones ante los militantes, Emiliano García-Page ha asegurado que las cosas van a cambiar "para todo el mundo, para la gente que más lo necesita". "A partir de mañana estaremos a la altura de nuestra historia", ha dicho. En el Cigarral del Santo Ángel Custodio de Toledo, flanqueado, entre otros, por el expresidente José Bono; el secretario de Organización del PSOE regional, Jesús Fernández Vaquero; la portavoz regional, Cristina Maestre; la candidata a la Alcaldía, Milagros Tolón, su mujer y sus dos hijos y su hermano gemelo Javier, ha asegurado que "lo que queda por hacer es tremendo" y "muy grande".

Emocionado, García-Page, que ha señalado que esta noche no se quiere acordar "ni de Nacho Villa (director general del Ente Público RTVCM) ni de Cospedal" sino de "la cantidad de gente" que en Castilla-La Mancha les está "esperando", ha asegurado que no tiene "ningún rencor, ningún tipo de problema con nadie, ni con quien haya votado al PP, ni contra aquellos que han estado cuatro años atacando o insultando".

García-Page ha sido ovacionado con gritos de "¡presidente!¡presidente!" por los militantes, en lo que todos los socialistas interpretan ya, mediante pactos, como una victoria del partido en las elecciones autonómicas.

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