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“Es en lo cotidiano donde permanecen los sesgos sexistas de la educación”

Las profesoras Rosa Marí e Irene Martínez detallan las claves del ‘Noviembre Feminista’ que celebra la Universidad regional

Numerosos encuentros abordan la construcción de género, el acceso a la educación y la erradicación de la violencia machista como retos todavía por desarrollar

“Hay que reivindicar una educación feminista que des-patriarcalice y des-colonice el conocimiento”

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Una de las asistentes a la marcha de las mujeres / Olmo Calvo

Olmo Calvo

Más allá de la efeméride del Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se celebra el 25 de noviembre, la igualdad y la construcción de género se han convertido en un objetivo generalizado de las instituciones académicas, partiendo del hecho de que es en la educación donde se encuentra la clave para conseguir el empoderamiento femenino. Es el motivo por el que la Facultad de Ciencias Sociales de Talavera de la Reina ha decidido convocar un programa de actividades durante todo el mes. Un ‘Noviembre Feminista’ para generar un espacio de reflexión sobre la situación de las mujeres en todo el mundo y el complejo fenómeno de las violencias contra ellas, que “se mantiene y emerge con nuevos rostros”.

Rosa Marí, profesora de Educación y Género del Grado de Educación Social, y una de las organizadoras, explica que por un lado es necesario reconocer a todas aquellas mujeres, y también a algunos hombres, que desde diferentes ámbitos científicos, educativos y sociales trabajaron por el reconocimiento, la igualdad de oportunidades y la autonomía de las mujeres. “Son muchos los hitos alcanzados pero todavía tenemos muchos retos y ninguno de ellos sencillo”. Apunta así a la visibilidad femenina en la educación y otros ámbitos sociales, a la igualdad efectiva y real, a la brecha salarial y a la vulnerabilidad de las mujeres en temas como la pobreza o la exclusión social.

“¿Qué pensamos por ejemplo acerca de la prostitución y de sus clientes? ¿O del abuso sexual, el acoso o el trato denigrante hacia las mujeres desde la publicidad hasta las redes sociales? ¿Cómo abordamos cómo sociedad estos temas? ¿Miramos hacia otro lado muy a menudo?”, son otras cuestiones que se plantean y sobre las que la Universidad no solo quiere debatir sino también aportar soluciones. 

Ante todo, Rosa Marí está convencida de que la primera brecha a salvar es la educación. Explica que las mujeres lo han sabido y reivindicado desde siempre, conscientes de que “el acceso a la educación es la puerta ineludible de toda emancipación”. No habla la profesora del ámbito educativo en su sentido académico y escolar. Se refiere a su dimensión social, que implica “todas las áreas de la vida y la acción colectiva”: la visibilidad y el reconocimiento público, su participación social, el acceso a los espacios de toma de decisiones y espacios de poder en igualdad de condiciones. Aquí también juega un papel esencial la formación de las generaciones más jóvenes en la convivencia y el trato de igual a igual. “La educación es siempre a largo plazo y es de carácter preventivo. Sin duda, la mejor vacuna”. 

Sobre lenguajes sexistas

En su ponencia del próximo miércoles, día 15 de noviembre, la profesora hablará sobre ‘Narraciones y lenguajes sexistas en educación’. También en este caso, detalla que la dimensión es amplia. “A través de cómo narramos el mundo y de cómo nos ‘contamos’ a nosotras mismas, construimos la realidad de ese mundo y de nuestro lugar en él. El lenguaje no es neutro, y mucho menos inocente. El lenguaje construye una cierta mirada sobre lo que es correcto, lo que es normal, lo que es natural en una época y sociedad determinada”. Pero la educación infantil “sigue construyéndose desde discursos y narraciones que no favorecen precisamente la identidad de las niñas y de su protagonismo”.

Sin embargo, apuesta por desechar los aspectos negativos de esos lenguajes y discursos (que “inferiorizan” a las mujeres), y centrarse en “aquello que no se nombra, que es silenciado” y que son prácticas habituales de lenguaje sexista en la literatura infantil, en los juegos, en la moda o en la música.

No hay soluciones fáciles o simples a esta cuestión y mucho menos a la violencia machista. “Sería deseable ir deshaciendo el modelo patriarcal de nuestras sociedades de las que la violencia machista sería su máxima expresión, pero no la única”. La profesora sabe que cambiar las mentalidades y las costumbres es un proceso lento. Por eso hay que trabajar desde la educación “para que poco a poco lo que hoy está normalizado resulte extraño y lo rechacemos como modelo”. De hecho, aunque no conoce en profundidad la fase experimental de la asignatura Educación para la Igualdad en Castilla-La Mancha, apoya la propuesta, bajo la idea de que la igualdad “ha de formar parte también de forma transversal en todas las etapas educativas”. Añade que siempre teniendo claro “solo se aprende de una forma: practicándola”. “Es necesaria una revisión profunda de los modelos escolares y de sus prácticas. Es en lo cotidiano donde permanecen los sesgos sexistas de la educación, además de en los espacios, los materiales didácticos o el lenguaje”. 

Cartel del 'Noviembre Feminista'

Cartel del 'Noviembre Feminista'

Por su parte, Irene Martínez, también profesora del Grado de Educación Social y organizadora de este ‘Noviembre Feminista’, apunta a la necesidad de construir “alternativas feministas” a las “violencias patriarcales” desde diferentes áreas como la investigación y los movimientos sociales. “Es importante introducir lenguajes y culturas que rompan los círculos de poder machistas (…) Una pedagogía feminista transversal y de calidad”. 

¿Y cuál es papel de los educadores sociales desde la Universidad? “Es necesario hablar y reivindicar una educación feminista que des-patriarcalice y des-colonice el conocimiento”. “Como profesionales de la educación somos responsables de aquello que con nuestras acciones alimentemos: o bien somos parte de la violencia machista, o bien apostamos por la transformación hacia sociedades más inclusivas y equitativas”.

Finalmente, también se refiere a la próxima aprobación de la nueva Ley castellano-manchega contra la violencia género, marcando como prioridad, además de los protocolos y medidas para evitarla, las necesidades de las mujeres supervivientes, “pero sin dejar de lado la incidencia política, de los movimientos sociales y de la educación”. En ese punto menciona asimismo otros elementos a erradicar como el acoso laboral, callejero o en redes sociales. En definitiva, todos aquellos “círculos de violencia y opresión que alimentan el patriarcado”.

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