eldiario.es

Menú

Atolondramiento


- PUBLICIDAD -
El fiscal abre una investigación sobre Ignacio López del Hierro, según El Mundo

Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal

Este sufrido país nuestro parece no escasear de gente atolondrada. Probablemente, la maldita crisis y la gestión que de la misma anda haciendo esta patulea de neoliberales a golpe de decreto ley han acabado por enturbiar las mentes. Así, después de diez mil recortes donde más duele, amputaciones casi, tales como los aplicados al sistema sanitario, a la educación pública, a las condiciones laborales, a los enfermos dependientes, a los desahuciados, al tiempo que se toleran los sueldos escandalosos de los ejecutivos, las indemnizaciones obscenas, los pingües beneficios de una banca rescatada con el dinero de todos, los otro tanto de las industrias energéticas y de telefonía, y se otorgan indultos a corruptos, amnistías fiscales a defraudadores, y no sé cuántas cosas más, pues después de todo esto, los cerebros deben de andar bajo los efectos anestésicos de las mentiras gubernamentales y de las de sus voceros mediáticos: que si baja el paro, que si suben moderadamente los sueldos, que si aumentan las exportaciones y que si todo va sobre ruedas, porque crecemos al fin; y eso sí, nosotros, los mejores administradores del sistema, y la izquierda, los dilapidadores.

Con todo esto, ¡oh paradoja!, el PP continúa incomprensiblemente sin hundirse en los sondeos, ni en España, ni en Castilla-La Mancha. Uno piensa si es que seremos masoquistas o qué, y no puede por menos de recordar el graffiti que tuvo ocasión de leer en sus años mozos (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Complutense, Madrid, años 70, envés de la puerta de un retrete para alumnos) y que rezaba: «“¡Larga vida a Franco!”. Firmado: Un masoquista». Pues eso, que sin duda los masocas del país pensaron que los nietos de los franquistas iban a reducir el paro que han incrementado, que iban a meter en cintura a los bancos a los que les han inyectado millones de euros, que iban a salvaguardar los servicios públicos esenciales que están hundiendo, que iban a proteger las pensiones cuyo poder adquisitivo ellos se están encargando de disminuir, que iban a propiciar una justicia igual para todos que ya vemos cómo trata a unos y a otros, o que iban a fomentar la transparencia de unas decisiones cada vez más opacas y la participación política y el consenso con el rodillo parlamentario, y que, en cabal consecuencia, les van a seguir votando.

Quiero decir que se entiende que parte de la ciudadanía, bajo esta tortura despiadada a que viene siendo sometida, no se enterara de a quiénes daban la mayoría absoluta para hacer cuanto les saliera de sus gallardones.

Pero que una ministra no se percate de dónde ha sacado el Jaguar su pariente, o que un presidente, un secretario o secretaria no advierta qué hace con las cuentas el tesorero, o que una alteza tenga un consorte trajinando, dicen que también en su nombre, con millones y ella ni se las huela, o que una presidenta no prevea la trascendencia de que a su partenaire le vengan soplando siete mil pavos al mes por no se sabe qué (¡si todo es legal, pues faltaría más!), ya canta, ya: ¡demonios, que pertenecen a la élite neoliberal, al grupito de mentes privilegiadas que nos gobiernan, aprendices del clarividente Aznar todos ellos, bueno, menos la alteza, que lo será de su majestad! ¿Cómo es que no se enteran de nada ellos tampoco? ¿Será que el atolondramiento de sus votantes y seguidores también ha socavado sus caletres?

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha