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Somos Diana, somos chicle

"Hay que escribir sobre ella. Porque hay noticias que hielan el ánimo y obligan a pensar que algo tiene que cambiar"

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El futuro del caso Diana Quer, pendiente de las respuestas que dé su cuerpo

Altar improvisado en la nave dónde fue hallado el cuerpo de Diana Quer EFE

“Todas somos Diana Quer”, era el grito indignado de varias manifestantes cuando esta chica de 18 años desapareció volviendo a su casa. Lo último que se supo de ella, un mensaje de whatsapp advirtiendo a un amigo: “me estoy acojonando, un hombre me está llamando”.

Creo que al leerlo pocas mujeres no se habrán sentido identificadas con Diana Quer, porque pocas, yo no conozco ninguna, no han sentido alguna vez en sus carnes el miedo de una voz, una sombra, o unas pisadas extrañas por la noche de vuelta a casa.

Y aquí la sombra se hizo carne. Quiso violarla, y como se resistió la mató. El chicle, me pregunto si habrá muchos hombres que se sientan identificados con esta persona de ridículo apodo. Imagino que pocos, ¿un violador, un asesino?. Pues las noticias y hechos nos confirman que son demasiados los hombres que van por la vida pensando que una mujer es un objeto, demasiados los hombres cuya relación con las mujeres se mantiene en un vínculo de fuerza y superioridad, demasiados los que han mamado el trato denigrante a la mujer y lo ejercen con absoluta normalidad, son sin duda demasiadas las víctimas de este pensamiento machista.

Así que por favor, ¡basta ya! Pero de verdad, no de esa que se queda en el discurso políticamente correcto, no esa de llevar la chapa y pensar “qué estupendo soy que suelto mis proclamas defendiendo a la mujer” pero luego como productor de un programa televisivo me lucro mostrando a la mujer como mero objeto de deseo, utilizando base material de toda esta ponzoña asesina de la sociedad machista, mientras delego todas las tareas del hogar y cuidado de hijos y familia dependiente en la mujer, mientras cuento y río gracias machistas, mientras me siento ofendido por recibir directrices de una mujer, mientras legitimo la violencia física o verbal porque “tampoco es para tanto”.

Mientras subestimo la capacidad femenina porque total, “si es una mujer”, mientras como empresario mantengo una plantilla femenina porque cobran menos y no se quejan, o pago menos a la mujer que a su compañero realizando el mismo trabajo porque “eso que me ahorro”, mientras no entienda que las leyes paritarias son necesarias para atenuar décadas, siglos de invisibilidad femenina en la esfera pública.

Mientras todo esto siga sucediendo en las vidas, en las cabezas de tantos hombres, todas podremos ser ser Diana Quer, y si nos libramos de su trágico final, será solo por puro azar.

Y seguiremos viendo medias banderas institucionales cada vez que una mujer sea asesinada, y nos rasgaremos las vestiduras en el juicio de “El chicle”, como nos las hemos rasgado en el de “ La manada”, hijos ambos casos del mismo vertedero machista.

Por desgracia, si Diana Quer somos todas, convendría reflexionar sobre cuántos chicles y manadas conocemos, cuánto de chicle y manada somos como sociedad, sin percatarnos de la violencia que esconde esa forma de pensar y ver la realidad.
Esto no es solo un tema de mujeres, ni siquiera es un tema más de mujeres, cambiar esto requiere la implicación de todos, mujeres y hombres.

Hombres aún dormidos, despertad, rebelaos. Mujeres secundando el patrón machista, quitaos la venda, abrid los ojos. La sociedad, la integridad y desarrollo de todos necesitan honradez y valentía, necesitamos un cambio para dejar de ser Diana Quer.

Mi máximo respeto y condolencia hacia la familia y entorno, y absoluta empatía con su persona.

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