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Votemos con ilusión y sin miedo. Votemos con la conciencia tranquila de quien sabe que su voto fue útil para recuperar su región y su país. El 24 de mayo: ¡Votemos!

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El candidato de Podemos a la Presidencia de Castilla-La Mancha, José García Molina

El candidato de Podemos a la Presidencia de Castilla-La Mancha, José García Molina

Ahora que apenas quedan horas para que nos decidamos a cambiar la situación a la que nos han llevado tantas decisiones políticas tomadas a nuestras espaldas y en nuestra contra, decisiones que han hecho de nuestra vida individual y común algo mucho más difícil, es un buen momento para hacer balance. Intento mirar atrás y soy consciente de que han pasado tantas cosas en tan poco tiempo que la memoria parece no ser capaz de almacenar todas las situaciones, las conversaciones, las experiencias y emociones.

Ha pasado casi un año desde el 25 de mayo de 2014. Aquella noche comenzó a visibilizarse electoralmente una corriente subterránea que venía forjándose desde hacía tiempo. Una corriente social de cambio desde la que se fue gestando la fuerza política que este domingo se presenta a las elecciones autonómicas como Podemos. Muchas personas, desde aquella noche histórica, se decidieron a participar activamente en la construcción de una herramienta de emancipación ciudadana y de un partido político capaz de enfrentar el cambio que precisa nuestro país.

Hemos entrado en el escenario político como un huracán que avanza alegremente, cambiando las dinámicas, las inercias y los discursos de la vieja política. Lo hemos dicho una y otra vez, pero no nos cansamos de decirlo: venimos a cambiar las actuales formas de entender y practicar la política. Y lo hemos hecho. Hemos conseguido algunas victorias. Antes de Podemos el bipartidismo dormía tranquilo; el próximo sábado tendrán insomnio. Pero por ese atrevimiento y esa conquista, por esa audacia de Prometeos que se atrevieron a robarle el fuego a los dioses para dárselo a los humanos, hemos pagado un precio muy alto.

Del escenario de desconcierto de la casta en los primeros tiempos de nuestra aparición hemos pasado a un pacto tácito, un acuerdo no escrito, para situarnos como el único enemigo. El coro de falsas acusaciones y difamaciones a Podemos no ha cesado desde que comenzó 2015. Ciertamente somos “el adversario”, y ellos lo saben. Somos los enemigos de la corrupción y de la gestión mafiosa de las instituciones democráticas. Saben que, si gobierna Podemos, los políticos profesionales no van a poder pactar para mantener sus privilegios, que se cerrarán sus puertas giratorias. Saben que Podemos es “otra cosa”; saben que venimos a hacer política en serio; saben que no estamos atados a ninguna deuda y compromiso que no sea nuestro compromiso con la ciudadanía. Su frustración es nuestra victoria. Y eso, justamente eso, les quita el sueño.

Ellos no duermen porque están nerviosos y nosotras porque no tenemos tiempo. Hemos hecho una campaña electoral diferente, ejemplar, basada en una multitud de gente regalando y prestando su tiempo, su esfuerzo, su alegría y algo de su dinero. Hemos gastado menos dinero en toda la campaña que ellos en un solo día. Dinero que hemos recaudado de micro-créditos de gente que “nos fía” porque confía en Podemos. Y estas decisiones éticas y políticas tienen, es evidente, ciertos costes organizativos. Pero hemos aprendido sobre la marcha a solucionar con ingenio, creatividad y buena disposición, los problemas que nos hemos buscado nosotros mismos y los problemas que nos han provocado otros. Lo hemos dicho, y lo repetimos con orgullo: “no somos profesionales de la política, somos profesionales que hacen política”. Dependemos de la gente y por lo tanto llegamos hasta donde la gente nos lleva. Y hemos conseguido llegar a muchísima gente con nuestras propuestas: pueblo a pueblo, casa a casa. Hemos vuelto a ganar las calles, las plazas y la palabra.

Este domingo votamos, y somos conscientes de que no van a ser unas elecciones más. No solo elegimos, en el mercado electoral, entre un montón de papeletas. Este domingo, sobre todo, decidimos. Decidimos democráticamente si queremos continuar siendo “mercancía en manos de políticos y banqueros” o si nos atrevemos a convertirnos en ciudadanos de pleno derecho y con derechos. Decidimos entre corrupción o transparencia. Decidimos entre lo viejo y lo nuevo. Decidimos entre un gobierno de privilegiados para minorías y un gobierno de la gente y para la gente. Decidimos, al fin y al cabo, entre ellos y nosotros. Hemos ganado la calle y la palabra, ahora es tiempo de ganar las urnas.

El momento es Ahora. Hay que ser valientes, perder los complejos, vencer las resistencias y superar los miedos que desde un lado y otro han intentado infundirnos. Este domingo es el día para decir: “Yo soy Podemos”. El momento de decidir es ahora. Ya no queremos que hablen por nosotros, que nos digan quiénes somos, que decidan por nosotras. La ilusión de millones es la fuerza que ha de romper esas barreras construidas a nuestro alrededor. Es momento de decidir de qué lado estamos.

Votemos con ilusión y sin miedo. Votemos con la conciencia tranquila de quien sabe que su voto fue útil para recuperar su región y su país. El 24 de mayo: ¡Votemos!

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