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De la indignación a la ilusión

"Ha llegado la hora de demostrar que somos partido de futuro, que somos progresistas porque estamos dispuesto a avanzar con la sociedad que es lo que ésta nos reclama"

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Pedro Sanchez

Soy socialista, con el corazón en el lado izquierdo y la sangre roja. Por eso soy militante del PSOE, lo digo y muestro con orgullo. Por esas mismas razones apoyo con orgullo la candidatura de Pedro Sánchez a la Secretaría General de mi partido.

Soy socialista porque creo en una sociedad más justa, porque creo en una sociedad donde haya igualdad. Igualdad entre mujeres y hombres, y no creo en una sociedad en la que pueda haber quien tenga más o menos oportunidades por su género, nacimiento, por su clase social o por el dinero de sus cuentas corrientes.

Soy socialista porque creo en una sociedad donde paga más impuestos quienes más tienen. Porque gracias a esos impuestos podremos tener una sanidad pública de calidad, podremos tener una educación pública, gratuita, laica y de calidad, y porque gracias a esos impuestos podremos tener servicios públicos para todas y todos.

Creo en un país, España, en la que todos tenemos cabida, con nuestras diferencias y similitudes. Una España en la que debería imperar el respeto y la solidaridad entre regiones en vez de la exaltación de esas diferencias para separarnos.

Por eso el 21 de mayo no solo se decide quién es el Secretario General del Partido Socialista. Son algo más que unas primarias internas. Son la oportunidad que tenemos las y los militantes socialistas de decidir qué partido queremos y que proyecto presentamos a la sociedad como alternativa a la derecha.

Ha llegado la hora de demostrar que somos partido de futuro, que somos progresistas porque estamos dispuesto a avanzar con la sociedad que es lo que ésta nos reclama, y no nos vamos a quedarnos callados mientras otros destruyen todo por lo que hemos luchado y que tanto esfuerzo ha costado conseguir. Me niego a ello, y por eso no quiero un PSOE anclado en el siglo XX, sino uno que mira y se adapta a la sociedad del siglo XXI.

Ha llegado la hora de mostrar nuestra coherencia, de demostrar que los socialistas cumplimos. No podemos predicar con dar participación a la sociedad sin darla en nuestro propio partido, no podemos gritar que defendemos la libertad si acallamos nuestras voces críticas, y sobre todo, no podemos decir No, para luego callar.

En definitiva, ha llegado la hora de recuperar para este partido la S de Socialista y la O de Obrero, que hemos perdido.

El PSOE solo pierde cuando alejándose de sus principios y valores, se deja convencer por la derecha, por esa frase tan recurrente “Es por el interés general y por el bien de España”.

El PSOE comenzó a perder elecciones cuando votó junto con el PP la modificación del artículo 135 de la Constitución, dando preferencia al pago de intereses y capital de la deuda a costa de recortes en sanidad, educación y servicios sociales. Ese día, 2 de septiembre de 2011, el PSOE abandonó sus principios, defraudó a sus votantes, y dejó el país en manos del Partido Popular.

También hay quien nos acusará de querer romper el partido, y quienes eso dicen aún no han comprendido que lo que realmente dañó al PSOE fue el Congreso Federal de 1 de octubre, y sobre todo, la abstención de la vergüenza, esa que hizo posible que con los votos del PSOE Mariano Rajoy, el de los recortes, sea de nuevo nuestro presidente. Y digo votos, porque la abstención es un voto a favor ya que quien calla otorga.

Soy militante socialista desde hace 25 años, me afilié a Juventudes Socialistas con 16 años y al PSOE con 18 para trabajar por a una sociedad más justa. En todos mis años de militancia siempre he defendido las posiciones políticas e ideales que he estimado más convenientes en cada momento. Desde el año 2015 soy teniente de alcalde del Ayuntamiento de Alcázar de San Juan y os puedo decir alto y claro, que esta circunstancia no me ha silenciar.

No baso mi opción en el miedo a nadie. Mi opción no es del miedo, porque el PSOE nunca ha sido el partido del miedo, el PSOE ha sido el partido de la libertad y de la ilusión. Y esa es la que hay que recuperar, la libertad de poder elegir y la ilusión por un partido apoyado en sus bases, con unos ideales y valores que sean el pilar del proyecto que presenten a la sociedad. Quien basa sus posibilidades en el miedo a otros, solo da fe de su propia mediocridad.

Estoy orgulloso de ser socialista, de ser del PSOE, y seguiré militando en él el día 22 de mayo, sea quien sea quien gane las primarias, y trabajaré, como cargo electo o como militante de base, codo con codo junto a las compañeras y compañeros de mi partido para hacer una sociedad más libre, igualitaria y solidaria. En mi caso, mis adversarios son el PP y su política neoliberal.

También estoy orgulloso de todos los compañeros y compañeras del PSOE, de todas ellas y ellos, desde los militantes de base hasta los presidentes autonómicos. Hombres y mujeres que trabajan a diario para transformar la sociedad y hacerla más igualitaria, libre y justa. Por eso estoy seguro que, tras la victoria de Pedro Sánchez el 21 de mayo, todos cerrarán filas tras el Secretario General para, al fin, ganar a la derecha.

Las bases del partido socialista se han movilizado, y puede que eso haya pillado por sorpresa a alguien, pero si así ha ocurrido es porque no conoce a los hombres, mujeres y jóvenes que militamos en el Partido Socialista Obrero Español. La fuerza de este partido está en sus militantes, una militancia capaz de convertir la indignación en ilusión. 

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