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BALANCES 2017

La pugna interna por el poder que ‘salpicó’ a casi todos los grandes partidos en Castilla-La Mancha

PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida han vivido procesos de renovación de su cúpula en 2017 de muy distinto calado

En el caso de los líderes, solo ha habido renovación de caras (y con matices) en Ciudadanos e Izquierda Unida, los únicos partidos sin escaño en el Parlamento regional

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De izquierda a derecha: Juan Ramón Crespo (IU), José García Molina (Podemos), Emiliano García-Page (PSOE), Orlena de Miguel (Ciudadanos) y Dolores de Cospedal (PP)

De izquierda a derecha: Juan Ramón Crespo (IU), José García Molina (Podemos), Emiliano García-Page (PSOE), Orlena de Miguel (Ciudadanos) y Dolores de Cospedal (PP)

Si algo ha caracterizado este año 2017 en el ámbito de los distintos partidos políticos ha sido la ‘pugna’ interna por el poder. Congresos, procesos de primarias, asambleas y mucha, mucha conversación y propaganda en las redes sociales, que cada vez más forman parte de la estrategia partidaria.

María Dolores de  Cospedal presentó su candidatura para volver a dirigir el PP castellano-manchego  y le salió un inesperado rival, Tomás Medina, presidente local del PP de Puebla del Príncipe (Ciudad Real). Antes se había hablado de la posibilidad de que su oponente fuese Francisco Risueño, militante del PP en San Clemente (Cuenca), conocido por  haber impulsado la llamada ‘enmienda antiCospedal’ en el Congreso nacional del partido que pedía evitar la acumulación de cargos (Dolores de Cospedal es secretaria general del PP, presidenta en Castilla-La Mancha y ministra de Defensa). Una enmienda rechazada finalmente pero  en mitad de acusaciones de “pucherazo” y que provocó dos dimisiones.

En la carrera por la Presidencia del PP castellano-manchego se vivió, además, un episodio un tanto surrealista. Lo difundió el periódico El Plural y era un documento sonoro, el extracto de una conversación telefónica, entre la diputada nacional del PP por Ciudad Real, Carmen Quintanilla, y Tomás Medina, ya aspirante a precandidato a la Presidencia del partido en Castilla-la Mancha. En la conversación, Quintanilla advertía a Medina de las consecuencias de presentar candidatura: “Estás cavando tu propia tumba en el Partido Popular” porque "el oso se come al perrillo". Y añadía: "Cospedal es la secretaria general, la ministra, la diputada... y para hacer el ridículo...”.

Pero Tomás Medina no llegó a conseguir los avales necesarios y Cospedal salió reelegida con más del 95% de votos. Fin de una historia para la que pocos pensaron que habría otro final.

García-Page, entre el 'sanchismo' y el 'susanismo'

Emiliano García-Page estuvo jugando meses al despiste sobre su candidatura a revalidar el liderazgo del PSOE, tras  vincular su futuro político al resultado de las primarias nacionales que terminó ganando Pedro Sanchez.

Para cuando decidió presentarse se encontró con un rival para dirigir el PSOE castellano-manchego. El alcalde de Azuqueca (Guadalajara),  José Luis Blanco, anunciaba su intención de presentar candidatura la Secretaría regional y proponía un  partido con “bicefalia” ,es decir, un secretario general y un candidato a la Presidencia de la Junta. Desde el primer momento, Page dejó claro su rechazo a la propuesta bicéfala y en contra de Blanco jugó la negativa de Ferraz a darle su apoyo expreso como ‘sanchista’ declarado.

Llego a celebrarse un debate entre ambos candidatos, a puerta cerrada y retransmitido a través de la web del PSOE, tras semanas de tensión en las que Blanco habló de “coacciones” en la recogida de avales y de “oferta de sillones para que no haya urnas”.  Las primarias se dirimieron con un 71% de apoyos a García-Page frente el 29% obtenido por Blanco. Ahora, el de Guadalajara anuncia que seguirá dando la batalla en el ámbito local porque quiere volver a ser candidato a la Alcaldía de Azuqueca de Henares. Un capítulo aún por resolver aunque todo apunta a que el diputado regional, José Luis Escudero, también estará en esa carrera.

De cuestionado secretario general de Podemos a vicepresidente segundo

En el mes de mayo,  José García Molina fue reelegido secretario general de Podemos en Castilla-La Mancha. No sin polémica, como les ocurrió también a socialistas y populares. En su caso, por un lado, por la baja participación (30%) y por otro porque su continuidad al frente de la formación morada regional estuvo precedida por una batalla interna entre distintas corrientes representadas en las candidaturas del diputado regional  David Llorente y de Fernando Barredo, ambos muy críticos con la dirección ejercida por Molina. 

En el camino dimitieron seis miembros del Consejo Ciudadano Regional (CCR) de Podemos. Alegaron discrepancias con la dirección autonómica que encabezaba el propio García Molina y criticaron la creación del llamado  ‘Directorio 2019’ -el ‘gobierno en la sombra del líder morado- al que en opinión de los dimisionarios se había dado el visto bueno “de espaldas” al Consejo. Hoy el líder regional es vicepresidente segundo en el gobierno de García-Page.

Ciudadanos y la apuesta por el poder "horizontal" alejado de "baronías"

Mucho menos complejo fue el proceso de cambios en Ciudadanos durante 2017. Su particular calvario ( los casos de transfuguismo) lo habían venido sufriendo por otros motivos desde el año 2015 y en julio de 2016 se había producido ya  un relevo en la cúpula de la formación cuando Alejandro Ruiz, concejal en Guadalajara sustituyó al Antonio López, fundador del partido y que  falleció en agosto de este año a causa de una enfermedad.

En este 2017 se han producido más cambios, sin sobresaltos. Hoy son una formación con un único líder, Albert Rivera, y cúpulas territoriales “horizontales”. Orlena de Miguel, actual portavoz de Ciudadanos en Castilla-La Mancha reconoce que la formación naranja se había organizado en toda España a imagen y semejanza de la formación original, nacida en Catalunya. “Al saltar al escenario nacional se produjeron ciertas disfunciones. El sistema no funcionaba fuera de las grandes urbes”.

En la Asamblea General del partido se buscó una organización “más horizontal” a través de Comités que funcionan como “órganos colegiados y competencias muy definidas”, explica la portavoz quien sostiene que el sistema, con un único líder nacional –Albert Rivera- y sin líderes regionales “evita esos problemas de baronías que tienen otros partidos”. “Eso nos hace ser más funcionales y activos”. Es un modelo que aún se está consolidando. 

Si Podemos presentó a su llamado ‘Directorio 2019’ -el llamado ‘gobierno en la sombra’ de José García Molina- que ejerce como grupo de ideólogos de las estrategia política y electoral de la formación morada, Ciudadanos Castilla-La Mancha tiene también su grupo de expertos. Son más de 80 profesionales de distintos ámbitos tanto afiliados al partido como independientes que ya han empezado a trabajar en las propuestas que se ofrecerán  al electorado en las Elecciones Municipales y Autonómicas de 2019.

En el caso de Ciudadanos, las primarias se producirían, en todo caso, para decidir quién es candidato a la Presidencia de la Junta.  Orlena de Miguel ya ha dicho que "se atreverá”.

Izquierda Unida, en busca de "frescura"

En octubre, Juan Ramón Crespo era proclamado nuevo coordinador regional de Izquierda Unida y sustituía a Daniel Martínez. También hubo dos candidatos a dirigir el partido. Crespo se enfrentó a Jacobo Medianero, teniente de alcalde de Mota del Cuervo (Cuenca)  al que venció con un 63% de los votos.

La ‘pelea’ aquí, entre otras cuestiones, estuvo vinculada a dos maneras de ver la relación con otros partidos políticos, entre ellos el PSOE, con quien IU gobierna en algunas instituciones de la región.  Crespo dijo no descartar una revisión de los acuerdos de gobierno con los socialistas si a nivel estatal se facilitaba la investidura de Rajoy, mientras que Medianero matizaba ese discurso para hablar de debate “siempre abierto” pero sin poner en duda el trabajo de los concejales con responsabilidad de gobierno.

Crespo habló de  “falta de estrategia y de pérdida de frescura” en IU Castilla-La Mancha en anteriores etapas y criticó que se hubiera “perdido la conexión con la realidad”. Mientras, Medianero se refería a la necesidad de un partido más abierto que había que construir desde abajo, con una propuesta que definía como “fresca” para trabajar con gente que había sabido “gestionar las confluencias” con otros partidos bajo fórmulas como Ganemos o Ahora.

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