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Los diez mitos en torno a la picadura de las medusas

En verano llegan las medusas a nuestras costas y con ellas toda una colección de leyendas urbanas en torno a su picadura. 

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Foto: Rennett Stowe

Foto: Rennett Stowe

1. Las medusas vienen a las costas solo en verano

Las medusas en genérico no tienen especial predilección por las aguas cálidas ni por las costas veraniegas, sino que llegan arrastradas por las corrientes marinas, que son su principal método de desplazamiento. Las hay en el ártico al igual que en los trópicos. Tienen un cierto sistema motor que funciona creando ondas con contracciones de su umbrela (la cabeza), pero solo les sirve para desplazarse en distancias cortas y no les permite resistir a las corrientes.

La razón de que las veamos más en verano es tan simple como que nos bañamos y por lo tanto entramos en contacto con ellas. También que las altas temperaturas pueden favorecer corrientes de fondo que las arrastren hacia el litoral desde mar adentro, ya que el agua del fondo tiende a calentarse y subir. Los vientos costeros pueden ser otro factor que favorezca su llegada.

2. A las medusas les gusta el calor

Es cierto que el cambio climático está disparando la población de medusas en mares especialmente cálidos, como el mediterráneo, pero no es porque les guste el calor. Simplemente lo resisten mejor que otras especies que compiten con ellas, como los peces. Si a ello sumamos la sobre explotación pesquera, que elimina a sus depredadores, entenderemos su aumento.

Otro factor que las favorece es la salinidad del agua: en años secos, cuando ha llovido poco y los ríos han bajado poco cargados, el agua del mar es más salada, sobre todo en las zonas de bajo calado de las costas. En verano, con la evaporación, estas zonas se salinizan mucho y las medusas tienden a ir hacia ellas. Por eso son más frecuentes en las orillas.

3. Las medusas atacan a los bañistas

Las medusas son cazadores pasivos, que poseen unos tentáculos con células urticantes y son capaces de detectar ligeros cambios de calor. Si pasamos cerca de ellas la temperatura del agua cambiará y cargarán sus dardos urticantes, pero solo los descargan por el tacto con nuestra piel, es decir si las rozamos. Nunca se acercan a nosotros. 

Foto: Holly Occhipinti

Foto: Holly Occhipinti

4. Lo mejor para una picadura de medusa es la orina

La leyenda urbana dice que el mejor remedio si nos pica una meduda es que alguien nos orine en la zona afectada. Es totalmente falso. La orina no tendrá ningún efecto sobre nuestra piel y si tenemos una erupción incluso puede afectarla.

5. Ante una picadura hay que aplicar de inmediato agua dulce

Esto es falso e incluso peligroso por contraindicado. El agua dulce tiene un doble efecto nocivo. En primer lugar porque al derramarla sobre la herida puede extender las sustancias urticantes a otras zonas. En segundo lugar porque por diferencias de presión osmótica -por su baja salinidad- puede hacer estallar las células urticantes que queden en la piel, con lo que el veneno se extenderá más.

6. Frotar con arena la zona atacada ayuda

Otro mito contraproducente. La arena no tiene ningún efecto positivo ni absorbente sobre el veneno de la picadura, pero si puede crear erosiones en la piel, ya de por sí sensible tras el sol. Con arena lo que hacemos es aumentar la posibilidad de infecciones.

7. Hay que aplicar directamente hielo sobre la zona de la picadura

El hielo puede venir muy bien para desinflamar la zona y calmar el dolor, pero no debe derramar agua sobre la herida. Para ello envolveremos los cubitos con una bolsa de plástico, asegurándonos de que no filtra, antes de aplicarlos. 

Foto: Sam DeLong

Foto: Sam DeLong

8. Cuando nos pique una medusa hay que salir inmediatamente del agua y secarse

Otra falsedad peligrosa, pues el agua de mar es el mejor antídoto de intervención inmediata contra las medusas, puesto que no hace estallar las células urticantes y diluye el veneno. Lo que se debe hacer, siempre que no se esté en una zona complicada o nos encontremos realmente mal, es permanecer entre un cuarto y media hora en el mar con la zona de la picadura en remojo. Esto aminorará su gravedad.

9. No hay remedios de farmacia contra la picadura de medusa

Tras permanecer en el agua este tiempo indicado en el párrafo anterior, lo ideal es que acudamos a un socorrista si lo tenemos a mano. Si no lo hay en la zona, deberemos desplazarnos a la farmacia más cercana y pedir una pomada con antistamínicos.

Ahora bien, antes de aplicarnos la pomada en la farmacia deberán valorar la gravedad de la reacción que nos ha provocado la picadura y si somos alérgicos a los antistamínicos, así como si estamos embarazadas. Muchas veces no es necesaria la pomada. Conviene, de todos modos, asegurarse de que no ha quedado ningún resto del tentáculo de la medusa antes de aplicar la pomada. 

10. La picadura de una medusa no mata a nadie

Esto no siempre es cierto, por un lado porque hay medusas más potencialmente venenosas que otras, aunque en las orillas del mediterráneo no son tan comunes. Por otro porque hay personas a quienes la toxina urticante les hace una reacción alérgica extrema -un choque anafiláctico- que las puede llevar a la muerte si no se trata a tiempo la picadura. 

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