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Por qué los perros pierden el apetito en verano y cómo solucionarlo

Los canes tienden a reducir sus raciones de alimento en verano, pero no por el calor sino por el aumento de horas de luz

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Foto: Buzzfarmers

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¡Es la luz, estúpido!

Los perros comen menos en verano, eso es una evidencia, aunque en realidad su época de bajo apetito no se restringe exactamente al verano, sino que se inicia en la segunda mitad de la primavera, cuando los días se hacen notablemente más largos. Aunque no se conoce exactamente el mecanismo, se sabe que hay una correlación directa entre horas de sol y falta de hambre en algunos mamíferos.

Así que notaremos a partir de junio que nuestro can parece más fatigado y menos voraz a la hora de acercarse al plato de pienso; creeremos que es por el calor, pero si lo tenemos en una casa con el aire acondicionado puesto, su falta de hambre será la misma. Se cree que este mecanismo funciona como prevención ante el calor, que los perros gestionan especialmente mal, y también debido a que en esta estación la caza es más abundante y no precisa de tanto esfuerzo. 

Foto: Pixabay

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En cambio, a partir de septiembre, cuando los días comienzan a hacerse cortos, notaremos que nuestra perra o perro recupera el nervio y el hambre y vuelve a engordar. Se debe a que la bajada de las horas de sol le mandan el mensaje a su sistema endocrino de que debe recuperar peso porque se acerca el invierno y escaseará la caza.

El calor sí importa

Así que no es el calor lo que atonta a los perros, sino la luz. Ahora bien, esto no quiere decir que el calor no afecte a los canes ni que esta bajada de actividad que provoca la luz solar no esté destinada a modular sus esfuerzos en épocas donde la suma de calor y sobreesfuerzo sea contraindicada, especialmente si no hay agua cerca. Porque la deshidratación es el gran peligro.

Debemos pensar que ellas y ellos no pierden calor por la superficie corporal como nosotros; no sudan ni transpiran para regular la temperatura. Solo pueden hacerlo a través del aliento y las almohadillas de los pies. Ese es el motivo por el que cuando hace calor tengan la lengua fuera: es su refrigerador, manera de sudar: perdiendo agua por ella. 

Foto:Publicdomainpictures.net

Foto:Publicdomainpictures.net

 

Y precisamente esta pérdida de agua continua en verano necesita ser restituida con frecuencia. La manera de ahorrar agua que les marca su evolución es moverse poco si hace calor y perder el apetito para así no tener que motivarse a cazar, lo que sería una actividad que aumentaría su temperatura. Así que en principio, si coincide estacionalmente, no pasa nada porque nuestro perro coma menos y se adelgace.

Consejos para que tu perro coma en verano

De todos modos no está de más que le apoyemos un poco en esta estación y le facilitemos la alimentación, porque seguramente el tipo de comida que le damos el resto del año no le resulte apetitosa. Tenemos que pensar que el pienso seco tiene solo un 10% de humedad, con lo que una vez ingerido lo que hará será absorber agua del cuerpo del perro, creándole mucha sed. Hay alternativas varias a la dieta de invierno que pueden incentivar el apetito de nuestro can. 

Foto: Localpups

Foto: Localpups

 

  • Vigilar que nunca le falte agua fresca abundante: si optamos por seguir con el pienso seco por los motivos que sea -lo cual es una opción perfectamente saludable- deberemos procurar que siempre tenga agua cerca. Si está fría, le ayudará a refrescar el cuerpo por simple inducción, como a nosotros, y la preferirá. Podemos añadirle al agua algunos cubitos de hielo sin problemas, aunque evitemos el agua helada. Es especialmente importante que la tenga disponible después de comer.
  • Pasarse al pienso húmedo: los piensos húmedos, realmente patés, tienen un porcentaje de agua bastante más alto y pueden hacerse más apetecibles al can. El problema es que son comparativamente más caros y engordan, aunque solo será por su fácil digestión. Podemos probar a mezclarlo con el pienso seco o alternarlo.
  • Mezclar fruta: si no queremos pasarnos al pienso húmedo, podemos probar con añadir piezas de fruta al pienso seco, cortaditas en trozo y bien mezcladas, de manera que tenga que rebuscarlas. La fruta contienen fibra y agua, y además es refrescante si viene de la nevera. Hay que evitar las uvas y las pasas por su alto contenido en azúcar, pero peras, manzanas, plátanos, ciruelas, etc., les gustan y no les sientan mal. Es obligatorio quitar las pepitas y ser conscientes de que la fruta no puede sustituir completamente al pienso.
  • Comer al alba y cenar de noche: como ya hemos dicho, el calor no es la causa, pero sí importa. Es más fácil que la perra o perro se sienta más apetente cuando refresca y es entonces cuando debemos ponerle su plato.
  • Probar con los helados: una manera entretenida, al menos para él, de comer durante las horas de calor puede ser fabricarle helados con agua, yogurt y frutas. Basta con hacer la mezcla y ponerla en el congelador. O bien polos con caldos de carne y pollo bajos en sal; a nosotros nos puede parecer extravagante, pero es un modo de que ellos ingieran alimentos y se hidraten a la vez. 

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