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Por qué es importante para tu carrera profesional que desarrolles habilidades interculturales

La inmersión cultural que se experimenta al estudiar o trabajar en el extranjero refuerza el desarrollo de las destrezas interculturales, habilidades cada vez más demandadas por las empresas

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Los cursos de idiomas en el extranjero ofrecen al estudiante la oportunidad de perfeccionar sus conocimientos lingüísticos en un entorno nativo e intercultural.

Los cursos de idiomas en el extranjero ofrecen al estudiante la oportunidad de perfeccionar sus conocimientos lingüísticos en un entorno nativo e intercultural.

La experiencia en el extranjero es un elemento indispensable en el currículum de aquellos que aspiren a desarrollar una carrera profesional internacional. La mayor parte de las universidades promueven entre sus estudiantes la movilidad internacional, ya sea mediante programas europeos, como el Erasmus, o mediante programas propios de movilidad para que los estudiantes cursen parte de sus estudios en el extranjero. Aunque, debido a los límites de plazas y los requisitos de acceso, no todos los estudiantes pueden optar a este tipo de programas. Por ello, una buena alternativa es hacer un curso de inglés en el extranjero, independiente de la universidad, durante los meses de vacaciones.

Estos cursos, que suelen tener duraciones que varían entre las 2 y las 24 semanas de estancia y pueden ser de carácter generalista o preparatorios para exámenes oficiales, ofrecen al estudiante la oportunidad de perfeccionar sus conocimientos lingüísticos en un entorno nativo e intercultural, compartiendo experiencias y conocimientos con estudiantes de otros países.

El objetivo de estos cursos no es únicamente, como erróneamente se suele pensar, el perfeccionamiento del idioma, sino también el desarrollo de las destrezas interculturales. Estas habilidades sociales —analíticas, de autogestión, de comunicación, etc.— son cada vez más demandadas por las empresas. Empresas que buscan empleados que, además de contar con una sólida formación teórica, tengan una mentalidad abierta y flexible, sean capaces de comprender otras culturas y puntos de vista, puedan adaptarse a diferentes contextos y conozcan otros idiomas. Empleados que, en definitiva, posean unas capacidades técnicas y sociales que añadan valor a las empresas que operan en contextos internacionales en constante cambio y crecimiento.

Estas competencias sociales implican la habilidad de comprender y analizar de manera crítica las conductas y costumbres de las distintas sociedades y entornos, así como sus procesos de cambio y adaptación. Y permiten comprender las dimensiones interculturales y socioeconómicas de los distintos grupos, sociedades y organizaciones, y las distintas identidades culturales.

También implican la capacidad de comunicarse de una manera constructiva y creativa en los diferentes entornos sociales y culturales, de comprender otros puntos de vista y de trabajar en equipo, colaborar y negociar de manera eficiente.

Parece bastante comprensible que las organizaciones busquen activamente estos valores en sus empleados, aunque, ¿cómo se adquieren estas destrezas al estudiar en el extranjero? Los estudiantes se verán alejados de su zona de confort e inmersos en un entorno cultural totalmente distinto al habitual. Deberán enfrentarse a un «choque cultural» inicial que, una vez superado, hará que crezcan como personas y cambiará su perspectiva sobre muchos de los aspectos de la vida y la sociedad.

Se acostumbrarán a trabajar y colaborar con estudiantes de otros países, dejando de lado prejuicios e ideas preconcebidas y estableciendo lazos de confianza con personas de distintos orígenes y culturas. Su día a día consistirá en un aprendizaje progresivo dentro y fuera del aula en el que las relaciones personales serán igual de valiosas que los contenidos académicos.

Esta experiencia supondrá para los estudiantes algo que va mucho más allá del dominio de un idioma y de la adquisición de conocimientos teóricos. Aumentará su inteligencia emocional, su compromiso, su capacidad para gestionar el estrés, su pensamiento analítico, su disciplina, su tolerancia y sus habilidades de comunicación.

Todos contamos con esas destrezas desarrolladas en cierta medida, las vamos adquiriendo a lo largo de nuestra educación y vivencias, aunque la inmersión cultural que se experimenta al estudiar o trabajar en el extranjero refuerza y refina ese conjunto de habilidades, preparando a los estudiantes para que destaquen en el competitivo panorama laboral actual y aportándoles una dimensión intercultural que supondrá una ventaja fundamental en el desarrollo de su futura carrera internacional.

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