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Rajoy, ¿indemne?

Nos encontramos ante un testigo de excepción respecto a lo hecho y sucedido en el Partido Popular en los últimos 30 años

No me cabe ninguna duda respecto a que veremos a Rajoy desfilando en otros muchos procedimientos y será afortunado si solo se convierte en una suerte de "testigo profesional"

Políticamente es posible que el presidente haya salido indemne del trance, pero qué duda cabe que jurídicamente ha salido tocado, y veremos si hundido

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Mariano Rajoy en el Congreso EFE

Después de la tormenta viene la calma, aquel momento de serenidad que permite una valoración más acertada de lo acaecido. Con la declaración de Rajoy sucede otro tanto. Más allá de las anécdotas, no deja de ser interesante revisar lo sucedido y, poniéndolo de conjunto con el resto de los datos que se tienen, alcanzar una conclusión más precisa. Las expectativas levantadas por la declaración, por ahora como testigo, del presidente del Gobierno eran muchas, pero lo auténticamente relevante, al menos desde la perspectiva jurídica, es determinar si su testimonio fue veraz, conducente, pertinente y útil.

Es decir, hay dos vertientes del testimonio que es bueno analizar por las consecuencias que podrían tener: la primera es si dicha declaración fue una prueba pertinente y útil y si la misma ha de practicarse en el seno de otros procedimientos y, la segunda, afecta a la veracidad de la declaración prestada por el hoy presidente del Gobierno y que compromete su situación procesal.

La prueba fue conducente porque, tal cual dijo el propio Rajoy, no cabe duda que nos encontramos ante un testigo de excepción respecto a lo hecho y sucedido en el Partido Popular en los últimos 30 años. Téngase presente que no sólo ha estado allí donde se tomaban las decisiones sino que, además, se trata de una persona con una memoria privilegiada que afirma recordar perfectamente los hechos y los sitúa con rotundidad en el tiempo cuando afirma que "fue en 1990, hace 27 años". ¿Hay algo más conducente que tener un testigo directo y con buena memoria?

La prueba fue relevante tanto en este caso como de cara al resto de los procedimientos pendientes. Es evidente que resulta importante lo que tenga que decir Rajoy en los próximos juicios, sea como testigo o como acusado, y eso es lo que estableció el Presidente del Tribunal cuando sentenció que: "Son varios procedimientos que conectan o tocan la caja B. Hasta ahora el tribunal ha venido permitiendo preguntas. Lo que sí es cierto es que las va a permitir en líneas generales igual que antes, pero cuando entendamos que se exceden de lo que el objeto del proceso permite, a partir de ese momento, o bien deja usted de preguntar o será la sala la que declare impertinente la pregunta. Vamos a limitarnos al objeto del procedimiento."

Ha sido el propio Presidente del Tribunal quien ha establecido, de cara a los siguientes juicios, la relevancia que puede tener este testimonio, porque en el actual juicio – Gürtel primera época – solo se ha permitido interrogar "en líneas generales", lo que implica que habrá que bajar a los detalles allí donde los mismos sean aún más relevantes, como sería en "Papeles de Bárcenas". ¿Hay algo más pertinente en un delito de cohecho que preguntar por los pagos a quienes presuntamente los habrían recibido?

Muy unida a la pertinencia de una prueba está su utilidad y, como ha quedado de manifiesto en esta declaración, la utilidad de entrar a analizar los detalles de la contabilidad "extra-contable" del PP se hace patente desde el punto y momento en que se niega que dichas "donaciones" fuesen finalistas y que exista alguna relación entre las mismas y las adjudicaciones de obras a los generosos empresarios así como cuando se niega cualquier relación con las finanzas del partido que se preside. ¿Hay algo más útil en un delito de cohecho que preguntar por todos y cada uno de los pagos realizados y recibidos para intentar acreditar la existencia del propio delito y, especialmente, del dolo?

Básicamente, y en especial por la propia actuación del Presidente del Tribunal, los argumentos para las próximas declaraciones de Rajoy han quedado servidos: se trata de un testimonio conducente, pertinente y útil. Tan es así que fue el propio abogado de Bárcenas, quien afirmó que "las preguntas relacionadas con el procedimiento de Papeles nos las reservamos para el procedimiento correspondiente... con lo cual no vamos a efectuar ninguna pregunta" lo que implica que existiría un cierto consenso entre el Presidente del Tribunal, las acusaciones y las defensas respecto a la necesidad de practicar esta declaración allí donde más puede aportar.

No me cabe ninguna duda respecto a que veremos a Rajoy desfilando en otros muchos procedimiento, y será afortunado si solo se convierte en una suerte de "testigo profesional". Pero, al mismo tiempo, creo que una vez que se analiza su declaración existen serias posibilidades de verle declarando, también, como investigado por un presunto delito de falso testimonio, lo que nos lleva al tema de la veracidad.

Un testigo puede faltar a la verdad de diversas formas, tal cual establece el Código Penal, como son: mintiendo directamente o "sin faltar sustancialmente a la verdad, la alterare con reticencias, inexactitudes o silenciando hechos o datos relevantes que le fueran conocidos". En el caso de la declaración prestada por Rajoy existirían elementos para entender que ha podido, indiciariamente, incurrir en ambas conductas y, sin duda, en la segunda de las previstas en la norma penal.

Debemos tener presente que se han llegado a contabilizar hasta más de 31 respuestas evasivas o reticentes y, más allá de las reticencias, no podemos dejar algunas respuestas que, sin duda, resulta absolutamente increíbles, como cuando afirmó no saber quién pagó sus vacaciones en Canarias o que "el director de campaña se dedica única y exclusivamente a la política" y que él "en absoluto" tuvo conocimiento de los datos económicos de las campañas que dirigió.

Políticamente es posible que Rajoy haya salido indemne del trance, pero qué duda cabe que jurídicamente ha salido tocado y veremos si hundido, porque los ritmos de la Justicia no son los de los telediarios y ni sus subsiguientes declaraciones se producirán de forma inmediata en otros procedimientos ni la exigencia de responsabilidades por un posible falso testimonio es algo que se sustancie de un día para otro. Rajoy ha declarado y ahora toca sacar conclusiones y actuar conforme a las mismas… Nos lleven estas hasta donde nos lleven.

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