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Ángel Orensanz: Si el arte es arte como tal, el tiempo nunca lo arruina

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Ángel Orensanz: Si el arte es arte como tal, el tiempo nunca lo arruina

Ángel Orensanz: Si el arte es arte como tal, el tiempo nunca lo arruina

Cuando el artista Ángel Orensanz daba por desaparecidos unos murales que creó para un restaurante hace más de 20 años, las obras de reforma de un nuevo local en el centro de Zaragoza los ha sacado a la luz, algo que ha confirmado su teoría de que "si el arte es arte como tal, el tiempo nunca lo arruina".

Ángel Orensanz, escultor aragonés nacido en Larués, una pequeña aldea del Pirineo oscense, reside en Nueva York y su obra tiene proyección por todo el mundo.

Cuando se le pregunta por su concepción del arte, destaca sin duda su afán entusiasta por la permanencia: "El arte no depende de nada, tiene la pretensión de permanecer en el tiempo, trata de sobrepasar todos los límites y, si el arte es arte como tal, entonces el tiempo nunca lo arruina, como ocurre con clásicos de la música como Mozart o Bach", ha asegurado a Efe Orensanz.

Desde París, Orensanz, haciendo alusión a las obras encontradas en la calle Cadena, ha explicado en conversación telefónica con Efe cómo recibió la noticia de el reciente hallazgo de estos murales.

"Cuando en uno de mis viajes volví de Estados Unidos a España, me contaron que habían aparecido unos murales con mi firma; conforme me dieron detalles de ubicación, dimensiones, fui recordando", ha explicado en alusión a los seis murales que aparecieron en un local de la calle Cadena, convertido en centro de estética.

A la pregunta de si se trataba de un encargo, el escultor ha afirmado que para este "el arte no necesita de indicaciones ni sugerencias, sino surge de la propia imaginación del artista".

Además, ha añadido que por ese fin de permanencia realizó los murales en la pared directamente "porque quería algo que se pudiese mirar pero no trasladar, ya que al estar sobre la pared, o rompían todo o no se destruiría jamás lo que yo hice ahí".

Para el autor el arte es "una de las verdades más grandes que existen", algo que va incluso más allá de lo terrenal y que no está vinculado con la existencia humana, ya que cuando el ser humano desaparece, sus obras continúan presentes.

"El arte nunca será un servicio público, es independiente y no se corrompe como el ser humano, es como digo muy independiente y por eso tiene la posibilidad de permanecer en el tiempo", ha afirmado el aragonés, quien, además, ha asegurado de manera contundente que "el arte nunca se equivoca".

Ángel Orensanz ha reconocido que "el autor siempre aprende", por eso, la moraleja que ha sacado del curioso 'redescubrimiento' de sus obras en el local zaragozano es que, como ya predijo, "el arte permanece".

El escultor no conoce de límites ni fronteras, por eso, sus trabajos pueden verse en diversos museos y espacios públicos en ciudades como Nueva York, Londres, Tokio, Venecia, Berlín y Moscú.

Dentro de España también se pueden encontrar obras suyas como, por ejemplo, el relieve de la estación de Sarriá de los Ferrocarriles de la Generalitat, en Barcelona o la escultura Veloz, en el aeropuerto de El Prat, pero también ciudades como Zaragoza y Madrid cuentan con obras suyas.

Su genio artístico comenzó a desarrollarse a su ingreso, en 1959, en la Escuela Superior de Bellas Artes de Barcelona, en 2001 la Bienal de Arte Contemporáneo de Florencia le dedicó un homenaje a su obra y, tan solo un año después, fue galardonado en España con la medalla de oro de la Academia de Bellas Artes. Paula Per Boleas

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